Los cocaleros del Chapare pretendían hacerles saber quién manda y cuál es la prioridad número uno de este país a un grupo de indígenas del parque Isiboro Sécure, en el sur del departamento Beni y la sacaron chueca. Los avasalladores pillaron bien plantados a los benianos y después de un enfrentamiento, uno de los cocaleros terminó muerto, hecho que ha puesto entre la espada y la pared al presidente Evo Morales, pues ambos sectores son aliados políticos, aunque todo saben muy bien que a la hora de inclinar la balanza, el Primer Mandatario siempre opta por su vena sindical, ya que el traje indigenista es prestado. Ayer advirtió que no va a permitir sembradíos de coca en parques ni en reservas forestales y si bien censuró la actitud de los cocaleros, también fustigó a los indígenas que reaccionaron a balazos. Pese a que más de la mitad de la coca que hay en el país es ilegal, Evo Morales promete relocalizar a sus compañeros que incursionaron en el parque Isiboro Sécure. Eso demuestra que al final, la coca terminará imponiéndose, ya que sea en el Beni, en Santa Cruz o en Pando.
Bajo el penoco – El Día