Justiniano dice que «es la política del Gobierno’ lo que ha generado una actividad económica delictiva y sucia y Murillo advierte que en poco tiempo Bolivia comprara alimentos de países vecinos.
Ref. Fotografia: CULTIVOS • Las hectáreas de coca aumentaron de 20 mil a más de 30 mil. Se estima que ya están rondando las 35 mil.
El Día
Lunes, 23 de Noviembre, 2009
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El diputado de Unidad Nacional (UN) denunció ayer que las más de 35 mil Has de plantaciones de coca están matando la producción de bananos, piña, café y otros que se cultivaban en el Chapare y los Yungas. Piden intervención del Gobierno.
El palmito, el café especial, la fruta deshidratada, el banano, el plátano, la piña y el cacao orgánico que se exportaban desde el Chapare bajaron la producción desde el 2005 mientras que los cultivos de coca crecieron a 35 mil hectáreas alertó ayer el diputado por Unidad Nacional (UN), Arturo Murillo pidiendo seguridad alimentaria.
«La plantación de productos alternativos prácticamente han bajado a cero porque no hay nada que compita con el narcotráfico, cualquier industria o producto alternativo nunca se podrá comparar con el narcotráfico por eso la gente deja de practicar lo lícito», aseguró el diputado de Cochabamba señalando que al campesino le pagan Bs 1.600 por una carga de coca, pero que por un volumen de naranjas apenas logra obtener Bs 16.
De acuerdo al monitoreo del cultivo de coca de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde el 2005 las plantaciones de coca se incrementaron en más de un 100% en Bolivia, pese a que existen normas que regulan la cantidad de cocales que puede cultivar cada persona. Los datos indican que en el 2005 el país tenía un total de 25.400 hectáreas de plantaciones de coca y para el 2008 subieron a 30.500 hectáreas encontrándose 15 fábricas de cocaína por día en el país de las cuales se incautan entre 100 y 250 kilos, lo que justifica el crecimiento de la cantidad de cocales.
«Si seguimos en esta locura en muy poco tiempo vamos a tener que comprar de los argentinos, brasileños o peruanos desde el tomate que consumamos, es un atentado contra la salud alimentaria del país porque los campesinos están dejando de producir, estamos narcotizando nuestra economía», protestó el diputado opositor explicando que en los Yungas de La Paz los cocales han desplazado a las plantaciones de cítricos, bananos y café, e inclusive al bosque primario, a grado tal que en la zona tradicional se observa un monocultivo, mientras que en El Chapare, los palmitos y el banano de exportación se afirman en lugar de la hoja de coca.
Según el reporte de la ONU, El cultivo de hoja de coca en Bolivia alcanzó a 18 por ciento de la producción mundial en 2008, por debajo de los niveles estimados a principios y a mediados de la década de 1990, cuando el país tenía cerca de un cuarto del total global. Asimismo, los ecosistemas en parques nacionales son particularmente frágiles y la deforestación para el establecimiento de cultivos de hoja de coca contribuye a la fragmentación de su hábitat, pérdida de biodiversidad y erosión del suelo, entre otros daños/ ED- ANF
Los productos
Palmito • El cultivo comercial de palmito se inició en Bolivia en 1996. El desarrollo de la agroindustria, dedicada al proceso de enlatado y enfrascado, comenzó en 1999. Las empresas procesadoras de palmito son Indatrop, Fabopal y Bolhispania.
Café• Aunque los mayores centros de acopio del café se hallan en Los Yungas, también se cultiva en el Chapare. Los meses de mayo, junio y julio son considerados fértiles. Se logró vender el año pasado a Europa y los EEUU 1.500 toneladas de café, el 23,31% de las exportaciones.
Banano• En el 2005 se proyectó que de 2,3 millones de cajas de banano los productores podrían recibir la suma de 14,6 millones de dólares señalando que se podría superar la exportación del año pasado con 1,92 millones de cajas.
Punto de vista
‘Es la política del Gobierno’
Ernesto Justiniano
Diputado y ex zar antidrogas
La primera señal la dio el Gobierno cuando despachó a Usaid prácticamente del Chapare siendo un organismo internacional que daba mayor contribución para el desarrollo alternativo en esta zona. Todos los programas se vieron afectados por una decisión política gubernamental.
El segundo aspecto, es que al haber tomado la decisión política de permitir que hayan hectáreas de coca no sujetas a erradicación en el Chapare, aún violando la Ley 1008, ha generado una actividad económica delictiva y sucia, producto de la venta de coca a los mercados ilegales que son destinados para la fabricación de cocaína, al narcotráfico.
Si uno toma en cuenta los valores que genera una hectárea de coca versus una hectárea de un producto de desarrollo alternativo –banano, pimienta negra– sin duda, no existe económicamente ningún producto tan ventajoso como el de vender la coca para la cocaína en el caso del Chapare.
Por lo tanto, lo que se da y se puede ver son los efectos de advertencia en el desarrollo alternativo y esto no nos tiene que llamar la atención porque fueron decisiones políticas, que justamente apuntan a esa nueva realidad.
Esta es una política, una economía sucia generada por el narcotráfico que está promovida ilegal y políticamente por el gobierno de turno en este caso del gobierno evo morales.
Según ONU
Plantaciones de hoja de coca causan decremento en productos alternativos
Desde el 2005 las plantaciones de coca se incrementaron en más de 100% en Bolivia.
• La plantación de alimentos orgánicos prácticamente ha bajado a cero en los últimos cinco años.
• Temen que en poco tiempo Bolivia esté obligada a comprar alimentos y frutas de los países vecinos.
ANF.- De acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde el 2005 a la fecha las plantaciones de coca se fueron incrementando en más de un 100% en Bolivia, pese a que existen normas que regulan la cantidad de cocales que puede cultivar cada persona.
En este sentido, el parlamentario Arturo Murillo, representante del Chapare en el Congreso Nacional, corroboró los datos proporcionados por la ONU y justificó el masivo aumento de cocales explicando que al campesino le pagan 1.600 bolivianos por una carga de coca, pero con el mismo volumen en naranjas el campesino apenas logra cobrar 16 bolivisnos.
“La plantación de productos alternativos prácticamente ha bajado a cero, porque no hay nada que compita con el narcotráfico, cualquier industria o producto alternativo nunca se podrá comparar con el narcotráfico por eso la gente deja de practicar lo lícito y se mete a lo ilícito”, señaló.
Los datos indican que en el 2005 el país tenía un total de 20 mil hectáreas de plantaciones de coca, sin embargo, para este año la cantidad de estas plantaciones se elevó a 50 mil hectáreas; asimismo, se incautan 15 fábricas de cocaína por día en el país de las cuales se incautan entre 100 y 250 kilos, lo que justifica el crecimiento de cantidad de cocales.
En los Yungas paceños los cocales han desplazado a las plantaciones de cítricos, bananos y café e inclusive al bosque primario, a grado tal que en la zona tradicional se observa un monocultivo, mientras que en el Chapare, los palmitos y el banano de exportación se afirman en lugar de la hoja de coca.
“Si seguimos en esta locura en muy poco tiempo vamos a tener que comprar de los argentinos, brasileros o peruanos desde el tomate que consumamos, es un atentado contra la salud alimentaria del país porque los campesinos están dejando de producir, estamos narcotizando nuestra economía”.
Según el reporte de la ONU, El cultivo de hoja de coca en Bolivia alcanzó a 18 por ciento de la producción mundial en 2008, por debajo de los niveles estimados a principios y a mediados de la década de 1990, cuando el país tenía cerca de un cuarto del total global.
Asimismo, los ecosistemas en parques nacionales son particularmente frágiles y la deforestación para el establecimiento de cultivos de hoja de coca contribuye a la fragmentación de su hábitat, pérdida de biodiversidad y erosión del suelo, entre otros daños.
Sin embargo, no todos los países destinan sus cultivos de coca en el narcotráfico, Perú, por ejemplo, por medio de la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) vende a la empresa de Coca Cola, anualmente, 145 toneladas de esta hoja. De igual manera a Bélgica y Japón 300 gramos de clorhidrato de cocaína con fines medicinales. El Diario