¿Mi Presidente?


Rendirse ahora no sólo sería un error histórico de los líderes cruceños, sino también marcar el sello de una postergación.

ElNuevoDia Editorial El Día



Domingo,  22  de Noviembre, 2009

Evo Morales usa un lenguaje azucarado, propio del que quiere seducir para cometer una violación. Durante cuatro años ensayó sin éxito la estrategia del garrote para doblegar a Santa Cruz, pero -como él mismo lo reconoce-, de esa forma se ganó la desconfianza y el rechazo de la mayor parte del electorado en la región. La lisonja tampoco parece ser la fórmula ideal, pues todo indica que el recelo sigue intacto. Las recientes adhesiones no parecen ser una muestra muy representativa de lo que están pensando todos los que van a emitir su voto el 6 de diciembre.

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¿Cuál es la diferencia entre el “Evo confrontador” y el “Evo lisonjero” que parece haber ablandado la voluntad de algunos sectores? En verdad, ninguna, porque se trata de infundir el mismo miedo, pero con artilugios diferentes.

Y para descubrir al verdadero Evo que empalagaba a la audiencia la otra noche en el hotel Los Tajibos, sólo hay que ver lo que hacía su gente a esa misma hora en la Cámara de Diputados, donde se estaba consolidando el tiro de gracia al Poder Judicial. Que les diga el Presidente a esos empresarios que han prestado sus oídos a los cantos de sirena, cómo es que va a garantizar la seguridad jurídica de la propiedad privada en un país sin justicia o con un sistema que ha institucionalizado el linchamiento y los avasallamientos de haciendas y de minas.

La supervivencia es el instinto más primario de los seres vivientes y en los humanos ese impulso puede llevar a cometer los actos más irracionales. Eso explica por qué algunos han dado el paso pensando que bajo el paraguas del régimen van a estar a salvo. Esa es apenas una promesa de campaña electoral, un ofrecimiento circunstancial que ni siquiera depende de Evo Morales o de su Gobierno y de cualquier forma, detrás de una adhesión en esas condiciones siempre estará presente el miedo y jamás la libertad.

Evo Morales es una realidad nacional y lo es también para Santa Cruz, eso nadie lo duda. La región y sus líderes necesitan buscar una forma de relacionarse con el Gobierno central, pero la fórmula nunca debe ser a través del matonaje y el sometimiento. Los ideales cruceños han sido perfectamente planteados en estos últimos años y todos ellos han sido desconocidos, soslayados y tergiversados por los gobernantes. La intención ahora es sepultar esas aspiraciones para siempre a través del voto y es por eso que el presidente/candidato no ahorra en adulonerías que esconden sus verdaderas intenciones.

Santa Cruz viene construyendo su propio destino desde su fundación y casi todo lo que ha conquistado ha sido pese a la actitud y el espíritu de gobernantes como Evo Morales, que comparte con sus antecesores el mismo ímpetu centralista, aunque esta vez recargado por la necesidad de instaurar un proyecto socialista urgido de concentrar al extremo el poder y los recursos del    país. La autonomía -que entraña la profundización de la democracia-, es justamente la antítesis del proyecto político del MAS. Rendirse ahora no sólo sería un error histórico de los líderes cruceños, sino también marcar el sello de una postergación de la que será difícil recuperarse.