Pinchazo del biométrico


Se ha vuelto a instalar en el país la sospecha de fraude electoral. La CNE ha sido la causante de una gran confusión que genera incertidumbre.

ElNuevoDia Editorial El Día



Miércoles,  25  de Noviembre, 2009

La Corte Nacional Electoral (CNE) ha vuelto a poner en el tapete “el fantasma de la depuración”, que en las elecciones del 2005 borró como por arte de magia a más de 800 mil electores en lugares claves del país y que comenzó a marcar el declive de la credibilidad del organismo que fiscaliza los comicios.

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Esta vez, las novedades son aún más insólitas, pues no sólo existen grandes posibilidades de eliminar a más de 400 mil votantes que ahora están bajo la figura de “observados”, dimensión que no existe en el Código Electoral, sino también porque de la galera de algún mago han salido más de 141 mil registrados nuevos que no habían sido consignados cuando se cerró el proceso de empadronamiento biométrico el 15 de octubre.

Sobre los “observados”, las autoridades de la CNE han informado que estas personas tienen plazo hasta el 3 de diciembre -tres días antes de la votación-, para presentarse y aclarar su situación. ¿Por qué no se depuró directamente a esos inscritos y se inventó una modalidad que no tiene respaldo legal? No son pocos los que creen que se ha producido un cálculo político de los vocales electorales, pues el número de 400 mil coincide con el balance final de la repartija de documentos de identidad que impulsó el Gobierno con la cooperación venezolana. Por ahora, el MAS dice estar satisfecho con el proceso de depuración, aunque es el único que manifiesta esa conformidad.

Todo comenzó a ir mal cuando la CNE incumplió los plazos que se habían fijado para entregar el número final de votantes habilitados. Ese dato fue proporcionado al concluir el día lunes y lo peor de todo es que nunca se dieron explicaciones satisfactorias sobre el retraso y tampoco ahora existe claridad en relación a tantas incoherencias con las cifras. La conclusión es que el 6 de diciembre la gente acudirá a las urnas en completa incertidumbre y con las mismas sospechas que reinaban antes de que el sistema biométrico –en el que también intervinieron manos venezolanas-, comience a generar confiabilidad en la población.

Todos queremos creer que esta gran confusión y la maraña de números que nubla las expectativas, forma parte de las complicaciones que surgen cuando se está manejando un método nuevo y desconocido en el país. De todas formas, las autoridades de la CNE deben ser claras y abundantes en sus explicaciones hacia la ciudadanía que se había esperanzado en ir a votar en las primeras elecciones limpias y transparentes después de varios procesos salpicados por el fraude.

Demasiado ha tenido la población con una campaña llena de violencia, ausente de propuestas y en la que se ha producido el más escandaloso abuso de los bienes y recursos del Estado para hacer proselitismo. Muchas poblaciones están bajo amenaza para cumplir con un voto-consigna, mientras que los sindicatos afines al oficialismo están buscando repetir la experiencia del fraude a través del “voto comunitario”. La CNE y el padrón biométrico eran la gran esperanza para evitar que el 6 de diciembre se consume una patraña, un atentado contra la democracia. Esperemos que sólo sean sospechas.