¿Quién pondrá las cosas en su lugar?


El Gobierno y la oposición, en medio de las susceptibilidades y de las turbulencias desatadas, buscan llevar agua a su propio molino…

eldeber laPrensa Editorial La Prensa y El Deber

Cuando los bolivianos alentaban la encendida esperanza respecto de que, a diferencia de anteriores procesos electorales ensombrecidos por el fraude, podrían emitir su voto en condiciones de normalidad, seguridad y transparencia, el ambiente previo a la consulta del 6 de diciembre próximo, inminente ya, se ha vuelto agitado y tenso, siendo impredecibles el desarrollo y el desenlace de la situación en curso. Toda una caja de Pandora parece haber quedado abierta después de que el Órgano Electoral Plurinacional, OEP, anunciara que 400.000 ciudadanos están “observados” en el padrón biométrico y, a estas alturas, no se sabe a ciencia cierta si podrán o no ejercitar su soberano y constitucional derecho al voto.



El organismo electoral, en principio ensalzado por haber logrado un registro récord de votantes habilitados tras superar un cúmulo de dificultades, ahora ha quedado en el ojo de la tormenta de los cuestionamientos y urgido de encontrar la mejor salida al complicado cuadro de situación planteado cuando la cuenta regresiva hacia los comicios nacionales ya está en sus tramos finales. En tanto, el OEP recibe fuego cruzado del Gobierno y de la oposición que, en medio de las susceptibilidades y de las turbulencias desatadas, buscan llevar agua a su propio molino con indisimulado afán. Desde el Poder Ejecutivo se exige que los “observados” puedan votar, mientras que la oposición plantea una “cumbre” política para evitar la supuesta intención gubernamental de suspender los comicios, a tiempo de exigir una depuración total del Padrón Electoral.

En medio de la tormenta, la Iglesia Católica ha dejado sentir su reflexivo mensaje abogando porque las elecciones de diciembre constituyan un paso adelante en la búsqueda de una sociedad más justa, solidaria y unida. El clero también se ha referido al padrón biométrico, alentando la esperanza en que sea un factor importante para la fiabilidad y claridad de la voluntad del pueblo de cara a los plebiscitos electorales.

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En un muy delicado momento y cuando debe procederse con la mayor serenidad y tacto, resulta preocupante y reprochable el tono de unas recientes declaraciones del Ministro de Defensa que oficiosamente hizo de portavoz del Gobierno cuando advirtió: “Si el Órgano Electoral Plurinacional no garantiza el derecho al voto de los 400.000 ‘observados’, será la ciudadanía quien se encargue ‘de poner las cosas en su lugar’”.

Como antes había sucedido contra el Parlamento para someter la democracia a inadmisibles presiones de algunos sectores políticos, ¿se viene ahora un cerco contra el organismo electoral?

Cabe una pregunta, ¿de “poner las cosas en su lugar” se encargarán a su modo los inefables “movimientos sociales”, siempre en estado de apronte para llevarse todo por delante? ¡En la buena —dicho con aprensión—, vamos a seguir frente a retos supuestamente trascendentales!