Zelaya está aislado en la embajada de Brasil, sin capacidad de maniobra
TEGUCIGALPA JOAQUIM IBARZ (ENVIADO ESPECIAL – LA VANGUARDIA)
Aunque no son candidatos, Roberto Micheletti ya es el triunfador de las elecciones hondureñas de este domingo, mientras que Hugo Chávez es el principal perdedor. Cuando el presidente de facto asumió el poder el 28 de junio tras el derrocamiento de Manuel Zelaya, pocos creían que podría permanecer al frente del gobierno. Como nunca antes, la comunidad internacional decretó el aislamiento político y económico de Honduras, con un amplio abanico de sanciones, que incluyó la expulsión de la Organización de Estados Americanos (OEA)
Cinco meses después, Zelaya está aislado, sin margen de maniobra. Refugiado en la embajada de Brasil, se muestra impotente al ver cómo un número significativo de países, entre ellos EE.UU., reconocerá los resultados de las votaciones del domingo. Por su parte, Chávez pierde definitivamente un peón en su estrategia de implantar el bolivarianismo en todo el continente.
¿Cómo un pequeño país, el más pobre de la América continental, ha podido resistir la presión y las sanciones de las naciones más poderosas?
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Para responder a este interrogante hay que remontarse a las causas del golpe de Estado: temor a la creciente intromisión del presidente Hugo Chávez en Honduras y rechazo de todas las instituciones, incluido el Ejército, a las maniobras de Zelaya para reelegirse con un ilegal cambio constitucional.
Antonio Tavel, uno de los principales empresarios del país, declara a “La Vanguardia” que Honduras sufría una situación inaguantable por el deseo de Zelaya de seguir en el poder “Había unanimidad en que así no podíamos seguir. En Honduras no hubo golpe, se actuó dentro de la legalidad para quitar a un presidente que violaba la Constitución. Micheletti se ha centrado en celebrar elecciones limpias”.
Tavel destaca que las economías de Honduras, Guatemala y El Salvador están muy integradas, por lo que la aplicación de sanciones a un país perjudica a todos.
“Zelaya sacó mal las cuentas, creía que tenía mucho apoyo y no era así”, señala Tavel.
En opinión de Víctor Meza, ex ministro del Interior y hombre de confianza de Zelaya, Micheletti se mantiene en el poder por una combinación de apoyos internos y externos.
“El respaldo de los militares ha sido fundamental para que Micheletti siga en la presidencia. El apoyo de empresarios y políticos es importante. A nivel externo, le ha ayudado el lobby de grupos republicanos de extrema derecha y cubanos de Miami”, señala Meza. Al comentarle que todas las instituciones del Estado estaban contra Zelaya, dijo: “Esos poderes están controlados por las cúpulas de los partidos”. Según Meza, “la represión hace difícil medir los apoyos que tiene Zelaya, están diseminados y organizados por todo el país”.
Fuentes diplomáticas señalan que quien ha sufrido y resistido el aislamiento no es Micheletti sino el pueblo hondureño, víctima de las disputas de la élite política.
“Micheletti resistió por simbolizar un frente antizelayista que se venía consolidando desde hace meses, al que se sumaron militantes de los dos grandes partidos, las iglesias, la clase media, etc., todo un movimiento trasversal que captó a la sociedad hondureña, que explicaría la debilidad de Zelaya y lo inútil de su regreso a Tegucigalpa”, nos declaró un diplomático iberoamericano.
Según un empresario español, el apoyo institucional a Micheletti es sólido y sin fisuras, ya que ningún dirigente cambió de postura desde el golpe. Lo mismo sucede con la empresa privada afectada por las sanciones. “Han preferido perder dinero unos meses a tener que soportar durante años a un Zelaya en la órbita de Chávez. La cercanía de las elecciones les dio fuerzas para resistir”.
Este industrial comenta que la población hondureña está dividida. Reconoce que un porcentaje grande, difícil de cuantificar, está contra Zelaya y una minoría está a favor; la mayoría de los hondureños ven lo ocurrido como un mal menor o como algo positivo. Ha sido efectiva la campaña que se hizo sobre el temor que inspira Chávez