De la luna y algunos territorios


SUSANA Susana Seleme Antelo

La media luna no es precisamente una de las fases de la luna, pero al principio, fue una perfecta Media Luna autónoma: territorialmente todo el Oriente y el sur, empezando por Pando, pasando por Beni, cubriendo Santa Cruz y bajando a Tarija.



Llegó un cuarto creciente y se les agregaron casi todo Chuquisaca y Cochabamba, aun sin los votos necesarios para ganar la autonomía. Pero ¡qué tiempos aquellos: más de dos tercios de Bolivia diciéndole no al centralismo hegemónico de vocación antidemocrática!

Hoy queda una Media Luna medio desportilladita, pues aunque a Pando lo militarizaron, prefecto militar de yapa, no le ganaron el 6 de diciembre pasado. Ahí, como en Santa Cruz y Beni ganó el voto autonómico de conciencia y de corazón, no como el voto consigna que votó a favor del MAS en 5 regiones del país, una vez por el no, y ahora por el sí. Pero se trata de unas ‘autonomías centralistas’. Decirlo parece un oxímoron, es decir, la yuxtaposición de dos conceptos antitéticos, un imposible como ‘el gato que ladra’, o la ‘nieve ardiente, o el "instante eterno": son contradictorios, como el falso sentimiento autonomista del oficialismo.

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No es una presunción la falsedad, dado que como todo proyecto político que busca el poder hegemónico, el MAS nunca podrá ser autonomista, pues la autonomía, lejos de dividir al país como mintieron de tan mala fe, divide al poder. Ese poder que el MAS y sus hombres quieren sin compartirlo, como dijeron repetidamente: quieren ‘el poder total’, que a nivel nacional ya lo tiene.

A Tarija la cuartearon con un virtual décimo departamento en el Chaco, y por eso el MAS ahí ganó en diciembre en las elecciones nacionales. También arrastró a Cochabamba y Chuquisaca completos, que votaron a favor del repetido binomio Morales-García Linera, cada vez más narcisista: mientras más se mira al espejo, más se ama.

Hoy, a la Media Luna le anda rondando un fiero cuarto menguante, que puede ser más fiero de aquí a abril, cuando habrá que renovar el voto autonomista para elegir a gobernadores, antiguos prefectos, y a alcaldes municipales. Será la batalla decisiva, la que defina si ‘el poder total’ abarca también el ‘territorio total’, sometiendo a las gobernaciones, como niveles intermedios de gobierno, y a los municipios como niveles locales, al centralista gobierno nacional. De ahí la importancia de la unidad, como en la película ‘Avatar’, para ponerle freno al ‘poder total’ que persigue el MAS. La unidad que la oposición no supo construir para las elecciones del 6 de diciembre pasado y que parece no haber aprendido la lección, pues los candidatos suman y siguen, mientras el MAS apunta a más sus firmes candidatos.

¿Cómo construir una unidad para vencer las ambiciones de los hombres del MAS, aquellas de obtener también el poder total territorial con gobernaciones y alcaldías? Con candidatos fuertes, que dejen da lado las mezquinas aspiraciones personales para unirse en un solo frente, con la mística autonómica renovada, velando por las libertades democráticas y el derecho a pensar y a ser diferentes, siempre amenazados por los autoritarios que se disfrazan de demócratas, elecciones mediante, para legitimar ambiciones de autócratas.

La territorialidad de las próximas elecciones me recuerda a las aventuras de “Asterix y Obelix”, aquellos simpáticos y arrolladores personajes en la irreductible ‘aldea gala’, hoy en la parte central de Francia, ¿recuerdan? Allí, el en otras latitudes poderoso e imbatible ejército del imperio romano, nunca pudo dominar las Galias, pues Asterix, Obelix y otros personajes, siempre vencieron al conquistador de Roma.

Similar a esa historia de dibujos animados, con agudos y libertarios textos políticos, así vislumbro la batalla de abril en este territorio tan parecido a la irreductible ‘aldea gala’, como un único reducto de democracia, siempre perfectible ahora y en todo lugar. En esa fecha tenemos la oportunidad de volver a decirle NO al centralismo totalitario de características estalinistas, para ponerle un necesario freno de poder democrático regional al poder total que ya tiene el MAS sobre el resto de poderes.

Es lo más saludable para encarar el desarrollo regional autónomo en los marcos de la Bolivia que siempre hemos sido: una, pero plural y diversa, india y mestiza, real como las fases de la luna, como este territorio oriental y como estos últimos días de 2009. ¡Feliz 2010!

Lunes 28 de XII-09