La imbecilidad de la “visión nacional”


image Daniel A. Pasquier Rivero



Hay quienes viven del Estado confundidos creyendo que sirven al pueblo. Desde el púlpito, el líder del Movimiento Sin Miedo (MSM) vino a buscar, una vez más, cómo ampliar su estructura partidaria, que no encuentra eco en Santa Cruz. Su discurso ignora a Nicolás Suárez, Germán Busch y Gabriel René Moreno. Olvidó que está en un entorno distinto, más instruido, menos politizado a pesar de los duros últimos años, y más franco que aquel al que está acostumbrado. Volvió con el sanbenito de la falta de “visión nacional” en el liderazgo cruceño.

Esto es una afirmación imbécil, carente de sustento histórico. La crisis de la sociedad cruceña en cuanto la definición de su dirigencia, no justifica que se ponga en tela de juicio el aporte de Santa Cruz a la construcción de esa República inconclusa llamada Bolivia, que hoy trata de expresarse por la vía experimental en el Estado Plurinacional (EP). Sin lugar a duda, la responsabilidad del desastre nacional es netamente del liderazgo andino. Un República que nació como potencia continental en 1825, reducida casi a la mitad de su territorio por “negociados” más que por derrotas bélicas. Santa Cruz demandó siempre ¡integración! (Memorandum 1904) Pero, dos siglos de administración andina y el país sigue incomunicado, físicamente (el ABC para el desarrollo) y socialmente (exclusión y marginación de las mayorías pobres, 60% de la población; expulsión forzada al exterior del 20% por falta de oportunidades es un drama sin nombre, aunque sirvan para equilibrar el presupuesto los 1000 millones de dólares en remesas anuales).

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En La Paz el único con visión nacional fue el “gringo” Bohan que planteó a los andinos la marcha hacia el oriente. Y los cruceños aceptaron el asentamiento de miles de compatriotas y de extranjeros, sin mezquinar sus tierras, dadas en dotación a título gratuito, para el trabajo digno. Como sociedad abierta Santa Cruz aportó con los recursos humanos y económicos que podía, y abrió su mercado a todo cuanto se producía. Desde entonces no hizo falta inventar empresas estatales para importar ni mendigar comida ya que el país se autoabastece alcanzando también para la mayoritaria población andina.

Santa Cruz y sus líderes cambiaron el destino de Bolivia. El 11% conseguido con sangre de la lucha cívica cruceña sirvió a todas las regiones productoras de hidrocarburos del país. El letargo llegó a su fin. Todavía falta que rindan cuenta las elites políticas andinas del 89% restante. Porque Santa Cruz conjuga pobreza con elegancia, mientras que en la sociedad altiplánica hay ricos de verdad, de resonancia mundial, ligados a logias nacionales y transnacionales, más allá de la famosa triada de Roschild, Patiño y Aramayo. Una sociedad de ricos rodeados por miserables.

Los líderes andinos ni han mirado en los mapas geológicos dónde se asienta la riqueza en hidrocarburos del Estado Nacional, ni siquiera lo que está en explotación (alrededor de 39 MMm3/día de gas y 50.000 bpd de petróleo), que no es poco. Son 74 años, desde Dionisio Foianini y Germán Busch, que el Oriente bombea riqueza, petróleo y gas, al occidente andino, suficiente para cubrir las necesidades energéticas de La Paz, Oruro y Potosí, principalmente. Además, Santa Cruz y Tarija llenan las arcas del EP y la boca de sus líderes con la exportación de gas a la Argentina y Brasil, y la de hidrocarburos a Chile. Todo ello significa el sustento político y económico del estado andino centralista, así como de los cacareados bonos, de la costilla del desarrollo de los pueblos orientales. La cenicienta Tarija es dueña del 85% de las reservas y no se le provee de gas, mientras se subsidia a los andinos con instalaciones gratis y tarifas bajas (ver www.plataformaenergetica.com; www.hidrocarburosbolivia.com), todo con plata ajena, a espaldas de sus dueños. Mientras tanto, ¿qué se sabe de los minerales del EP? Poco y nada, a pesar de ser negocio de gran envergadura, suficiente como para crear con los minerales bolivianos un polo de desarrollo chileno entre Mejillones y Antofagasta. ¿Visión nacional o vocación de rapiña de los líderes andinos?

Para colmo, se silencia que un líder cruceño, Hormando Vaca Díez, firmó la actual Ley de Hidrocarburos, cuando otro líder con “visión nacional”, Carlos Meza, se negó a hacerlo. ¿Cobardía, corrupción, presión de la oposición de entonces y actualmente en gobierno? A Hormando se le negó el derecho constitucional a asumir la Presidencia de la República, siendo el líder del MSM autor del “no vamos a permitir que un camba sea presidente”.

La Patria, sin embargo, es una realidad que se construye cada día, cada hora, cada minuto, con esfuerzo, con trabajo, con riesgos y sacrificios. Procurando avanzar, despejando indefiniciones, recolectando apoyos, uniendo voluntades, esperanzas y ambiciones, mucho de lo que siempre le ha faltado al liderazgo andino y centralista, que hoy en día se compromete en luchas continentales y universales cuando la realidad del pueblo boliviano exige dedicación completa. Los resultados son el enfrentamiento, la persecución política, la falta de respeto a los Derechos Humanos (DDHH) en un Estado que ha ungido al presidente de poderes extraordinarios, gracias al invento de las “leyes cortas” que ha sustituido con mayor eficacia al gobernar por decreto. Masista o fascista ¿No son ambos la misma dictadura? Lo que se construye reduciendo todo a lo andino, o a lo indígena aymara, según el discurso, ¿es visión nacional?

Pero todo llega a su fin y al momento de rendir cuentas. En Uruguay, el ex presidente J.M Bordaberry ha sido condenado a 30 años de prisión, por haber atentado contra la CPE hace 34 años; en cárcel de máxima seguridad está otro ex presidente, A. Portillo, en Guatemala, por imputación de “lavado de dinero” del narcotráfico y por desviar dinero de donaciones externas (gestión de una Comisión Internacional Contra la Impunidad, ONU). Chile, Argentina, Colombia, Perú, sólo en este continente, tienen entre rejas a los que pensaron burlarse de la justicia atropellando la CPE y los DDHH.

Se pueden haber cometido errores, pero podemos y debemos enmendarlos. Santa Cruz y sus líderes ya tienen demostrado suficientemente su liderazgo nacional, sin compañeros de viaje derrotados por la fortuna o la mala conducción de sus líderes, cuya “visión nacional” no alcanza más allá de los Andes. Para Santa Cruz el desafío sigue siendo el de tomar las riendas de su propio destino y construir un Estado de Derecho con autonomías, en libertad y democracia. El 4 de abril próximo Santa Cruz tiene una nueva cita con su destino.

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