"Muerte al régimen", declaró el ministro de Transportes israelí, Israel Katz, con aire melancólico en el restaurante del Parlamento israelí. Katz no se refería a una revolución política sino a la dieta (gastronómica) colectiva a la que están sometidos la mayoría de los miembros del ejecutivo. El mismo ha perdido 30 kilos con un régimen estricto, sin postres ni dulces, y con caminatas diarias de casi una hora. "Qué se va hacer. El jefe nos lo ha ordenado".
Todo empezó cuando el primer ministro Beniamin Netanyahu, que lleva años luchando contra el sobrepeso, se rebeló al ver la comida que se sirve en los consejos de ministros. "Basta de burrecas (pastas de origen búlgaro) y de pizzas", dijo la tiempo que ordenaba cambiar el menú y colocar sobre la mesa alimentos más sanos y menos calóricos. Las protestas del responsable de Infraestructuras, Beniamin ben Eliezer, que pesa más de 120 kilos, no sirvieron de nada. En la mesa fueron colocados verduras, frutas, cereales light, bebidas dietéticas y quesos con poca grasa.
Esta dieta, sin embargo, no fue suficiente y Netanyahu, junto al secretario del gabinete Zvi Hauser, rogó a los miembros de su gobierno que lucharan contra la obesidad con un estilo de vida más sano, más ejercicio y mejor alimentación.
Algunos ministros decidieron seguir el consejo. El mismo Netanyahu perdió cinco kilos. Al parecer, es un asiduo del gimnasio instalado en la Presidencia del Gobierno, donde corre sobre la cinta. Preferiría correr al aire libre pero no lo hace para no molestar a los ciudadanos con las medidas de seguridad que lo rodean. "Sería el colmo que los servicios de seguridad cerraran calles para que yo pueda correr".
El responsable de Defensa, Ehud Barak, que en el pasado encabezó una unidad de elite militar Sayeret Matkal y tenía una forma física notable, señaló que los años no perdonan y las largas horas de trabajo tampoco ayudan. Por eso Barak, que vive en uno de las decenas de rascacielos ultramodernos de Tel Aviv, puede ser visto por las noches, a veces poco antes de medianoche, haciendo largas caminatas por las calles de la ciudad que nunca para. Le siguen de cerca su mujer y sus guardaespaldas.
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El segundo ministro que más se ha adelgazado es Avigdor Lieberman (Asuntos Exteriores): 15 kilos. Según dice, gracias a un cambio de alimentación y a largos partidos de tenis.
En los últimos días ha tomado algunas decisiones sorprendentes, como invitar a sus colegas europeos a visitar Gaza. "Si Lieberman rompe el bloqueo a Hamas, debe ser porque tiene ganas de romper el régimen", señaló con humor un diplomático israelí. Y añadió: "Tanto él como Katz parecen la mitad, ya que juntos perdieron 45 kilos".
El ministro de Turismo, Stas Myasnikov, acude con gran frecuencia al gimnasio y juega a futbol con sus vecinos. De niño jugó con los infantiles del Dinamo de Moscú. En los últimos meses ha perdido seis kilos.
Hay seis ministros más que han bajado de peso y cambiado su estilo de vida desde la petición de Beniamin Netanyahu.
La cosa tiene su difusión. Cuando empieza el consejo de ministros, y mientras las cámaras de televisión filman los primeros minutos de la sesión del gobierno, se pueden escuchar los elogios que se dan unos a otros, hasta el punto de que el más obeso del gobierno, Ben Eliezer, ha decidido iniciar un régimen, aunque por ahora sin resultados.
La Vanguardia – Barcelona