El cardenal Julio Terrazas, en su homilía dominical, instó a la gente a aprender a escuchar al que pide audiencia, ya que si practicáramos ese acto, “quizá podría cambiar un poco la fisonomía del país”.
Dijo que todos hablan de ser escuchados y de ser recibidos, pero tenemos que hacer un esfuerzo para que este hecho sea recíproco.
“Para que realmente aprendamos los unos de los otros, para que nadie se sienta dueño de una realidad, para que nadie pase hambre y sed de justicia; para que todos conformemos esta comunidad de amor, que puede sufrir, pero cuyos sufrimientos no serán para destruir, sino, como dice Pablo, para completar los sufrimientos de la pasión de Cristo”.
Además, se refirió al frío intenso que azota el país, pero que también es un momento en el que tenemos que escuchar al Señor, pues “Él nos convoca, nos reúne y nos llama para decirnos que tenemos que vivir en medio de las vicisitudes de cada día”.
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Además, indicó que con la oración pedimos con toda humildad a nuestro Padre que aumente nuestra fe, esperanza y caridad, ya que los acontecimientos de cada día pueden alejarnos de nuestra fe y “permitirnos debilidades, aplaudir actitudes y palabras que van en contra de nuestras creencias, y de nuestra propia Iglesia…”.
También indicó que cuando la fe se debilita en una comunidad, puede que se encuentre al pie de un abismo, porque pierde fuerza, convicción y entusiasmo, y “si no le dejamos espacio a la caridad, nos convertimos en gente que sólo piensa en el otro cuando puede sacarle algún beneficio”. El Deber