El misterio Verónica


Poco y nada se sabe de ella. Cultiva un perfil muy bajo, lejos de los excesos y de los medios. Las pocas veces que se la vio, fue en compañía de su pareja, Diego Maradona. Te presentamos a la mujer que enamoró a El Diez.

image La mujer 10

Definitivamente lo conquistó. Para muchos, es la responsable del cambio y la madurez del Director Técnico de la Selección Nacional. Por ella, él volvió a Fiorito, esa villa en la que nació y que durante mucho tiempo fue sólo un recuerdo. Muy diferente de las exuberantes vedetongas que en un momento parecían fascinarlo, Verónica Ojeda es la persona que Diego Maradona eligió para acompañarlo en la vida.



Rubia y bonita, tiene 32 años, es sagitariana, es profesora de educación física y, cuando se conocieron, atendía en Rufina, el negocio de ropa que su mamá tiene en el barrio, enfrente de la estación. Hoy, después de casi cinco años, están afianzados como pareja y comparten sus días en una quinta de Ezeiza, en el Barrio El Trébol.

Amor a simple vista

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El primer encuentro fue el 13 de noviembre de 2005 en el casamiento de Fernando – el hijo de un primo de Diego- en una fiesta que se hizo en el salón Lituano, de Lanús. Según la revista Paparazzi, “en aquella oportunidad, Vero había prestado su Ford Focus azul para que los novios llegaran al salón. A la una y media de la madrugada Diego entró con un guardaespaldas. Veinte minutos después, sus ojos ya no podían mirar a otro lado que no fuera donde estaba ella. El la invitó a bailar. Y mientras bailaban, los susurros al oído se repitieron sin parar. Esa noche, cuentan, se descubrieron el uno para el otro”. El flechazo fue inmediato: en ese momento nació un amor que hasta hoy continúa intacto.

La presentación por el lado de ella fue rápido: ya el 9 de diciembre, el día del cumpleaños de Verónica, el mejor jugador del mundo compartió la mesa y el asado con toda su familia política. Durante la fiesta no se cansó de pedirle al grupo que tocaba que le dedicara temas románticos a su enamorada. Ese fue el mejor regalo que le pudo hacer.

Por el lado Diego, la cosa no vino tan fácil. Cuando estuvo internado en el sanatorio Los Arcos, Claudia Villafañe, su ex esposa, se cruzó con ella y le dijo: «¿Vos sos la novia? A partir de ahora, la responsabilidad es tuya». Más allá de ese intercambio, y de la distancia que hay desde entonces entre ambas –y también con Dalma y Giannina-, ahí quedó oficializado el noviazgo a todo nivel.

Después de cuatro años de relación, la noticia revolucionó a los medios y a la familia del ex jugador: Verónica estaba esperando un hijo de Diego. Sin embargo, a fines de enero pasado, embarazada ya de cuatro meses, perdió a su bebé tras un accidente doméstico. Maradona, que estaba en San Juan dirigiendo un amistoso del seleccionado, viajó apenas pudo para estar con ella y acompañarla en ese duro trance.

Se la vio en la platea del estadio, en Sudáfrica, con mucho nervio y por demás de tristeza. Le llegó la hora de consolar al número uno. Clarín

Cómo se transformó Verónica en «la mujer» de Diego Maradona

Después de haber peleado durante cinco años para dejar de ser sólo la “novia” del director técnico, Verónica ya se ganó su lugar.

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AP. Verónica Ojeda, la novia del 10

Cuando todos pensaron que sería imposible robarle el título de “Mujer Maradona” a Claudia Villafañe –pese a que el divorcio se efectivizó hace varios años-, Verónica Ojeda logró construir una figura de autoridad en el entorno del técnico de la Selección.

Con el corazón dividido en dos casas y en dos puntos opuestos de las tribunas de los estadios en los que juega la Argentina, Maradona ya dio el visto bueno para que Ojeda asuma, oficialmente, su rol ante los medios.

Después de confesar que el director técnico ama a sus jugadores, Ojeda asegura que los celos quedan en un segundo plano porque, en definitiva, «el Diego» es de todos. “¿Celos? –se pregunta-, ¡No! ¡Ellos son sus jugadores y yo su mujer! Es que en el fondo, Diego es un poco de todos. Él siempre dice que ama con locura a Dalma y a Gianinna, sus hijas, y sabemos cuánto lo quieren millones de argentinos. Por eso nunca sentiría celos”, confesó la mujer del director a la revista Gente.

En relación al cambio que experimentó Maradona en su ritmo de vida, la joven de 32 años se atribuye gran parte de la responsabilidad que, tiempo atrás, era de “la Claudia”. “Hace cinco años que estamos juntos y creo que este período de estabilidad también lo serenó y lo hizo cambiar”, opinó.

“Le demostré que era una persona que iba a estar a su lado siempre, en las buenas y en las malas. Yo viví cinco internaciones con él, que fueron duras para los dos. En la última estuvimos dos meses juntos, porque no me moví de su habitación. Cada vez que salió hablamos mucho. Fueron charlas profundas, sinceras y muy dolorosas. Terminábamos llorando los dos, pero sin dudas cada una de esas crisis a ambos nos hizo crecer como pareja y como personas”, destacó.

De hecho, el “aguante de los trapos” en los estadios mundialistas la mostró con una polémica bandera en la que se podía leer: “Diego, si estuve en las malas cómo no voy a estar en las buenas…. Ver (corazón)”.

Un día clásico en la vida del nuevo Diego arranca, según el relato de su mujer, con unos mates matutinos. “Después él sale para el predio de Ezeiza. Todos los días –enfatiza-. Después, a la noche, cenamos y hablamos de todo”, contó la rubia.

La vida en la casa alquilada en Sudáfrica –en el mismo barrio en el que se instaló la familia de Messi- es un poco diferente. “Desde el primer día dijo que le encantaba la casa que alquilamos. Después, que me extrañaba muchísimo. Tuvimos tiempo de estar juntos todo ese día. Ahora, cuando viene, disfruta de la familia, tomamos mate, miramos un partido juntos”, relató.

Aunque evitó hacer alusión a Villafañe en toda la entrevista, los que están cerca del círculo íntimo de las “familias” aseguran que la rivalidad es latente y que el director técnico se habría asegurado de tenerlas a ambas en el Mundial aunque alejándolas lo máximo posible.

De hecho, muchos aseguraron que cuando se conoció la noticia del embarazo de Ojeda –que perdió pocas semanas después-, la propia Claudia, amparada por sus hijas, le habría advertido que se olvidara de su nieto, Benjamín Agüero.

Sobre ese lamentable momento, la rubia optó por referirse al presente. “En realidad, la maternidad no es un tema que hablemos. Estamos muy bien así y queremos disfrutar de este momento juntos. Pero aquel bebé tampoco fue planeado. Si llega en el futuro, bienvenido. Siempre tuve la ilusión de ser mamá y sé que en algún momento va a venir. Pero no vivo obsesionada pensando en eso. El próximo año, o el otro. Dios decidirá cuándo será el momento”.

Nota del 24 de Junio de 2010, elminutouno