El Estado plurique

Daniel A. Pasquier Rivero

PASQUIER Ídolos con pies de barro resultaron los presupuestos del nuevo Estado Plurinacional (EP). Sin que nadie discuta la necesidad de hacer cambios, para cambiar la realidad de pobreza, miseria, inseguridad y falta de institucionalidad en el país, el “proyecto de cambio” propuesto por el gobierno hace agua por todos lados, y exige para su implementación cada vez más dosis de fuerza y menos Estado. Los “descolonizadores” trajeron un proyecto de cerebros descendientes de los colonizadores españoles que arribaron a Indoamérica en 1492, esta vez no con dinero de los Reyes Católicos sino de ONGs protegidas por instituciones y gobiernos socialistas europeos y norteamericanos. Era el escenario post Guerra Fría de los marxistas radicales detrás de movimientos ambientalistas, antiglobalizadores, protectores de recursos naturales y, como no podía faltar porque eso tiene buena imagen y se vende bien, los luchadores “por la liberación de los pueblos”.

El MAS expuso en la nueva CPE su tesis política, social, económica y cultural. Antes, lo multiétnico y pluricultural reconocía la realidad de pueblos y culturas distintas en un mismo Estado; eso fue transformado en 36 naciones con capacidad de autogobierno y autodeterminación, pero dando paso a un Estado más centralista, facilitador del ejercicio casi unipersonal del poder y que pretende imponer una cultura, una nación, sobre todas las demás. Los indígenas originarios del Oriente pasaron del reconocimiento constitucional al tacho de los desperdicios; existen física y culturalmente, pero son pocos, no interesan electoralmente, ¿para qué la careta? Para los mestizos jacobinos del gobierno, a la hora de la verdad tampoco “lo indígena” importa, menos, los mestizos. Mueren en Uncía, Caranavi, en Porvenir y en Huanuni, igual que en La Calancha, El Torno, el Chapare, Sara, y en prácticamente todas las capitales. Es un gobierno sin entrañas; seguramente es el precio por la “revolución”, con antecedentes inmediatos en los Castro y todos los totalitarios. La declaración de plurinacionalidad implicaba ratificar la tolerancia política, y esa administración de prudencia, de ecuanimidad debería ser ejercida primordialmente por el gobierno. Por el contrario, lo han repetido: no habrá misericordia, seremos implacables, excepto cuando se trate del caudillo y del propio “Vice”.



Lo de Potosí es un intento de genocidio. Votó el 80% a favor del MAS y ahora, siendo uno de los departamentos más pobres en un país de pobres, se lo somete a bloqueo y se lo condena a muerte por hambre. Está en manos del Gobierno que entren alimentos, que se restablezcan los servicios básicos, que retorne la energía a San Cristóbal, la principal empresa minera de la región, que no muera otro niño por frío o inanición. Bastaría que el Gobierno cediera en mandar a esa comparsa de ministros sin autoridad, pinches empleados ineficaces que siguen echándole la culpa de todo a gobiernos anteriores, olvidando –que mala memoria y que poca inteligencia– que llevan cinco años con la manija y la marmaja del Estado. La lógica cínica lo resume: El Gobierno no está condicionando el diálogo…pero si no levantan la presión… no habrá diálogo.

La filosofía del “vivir bien” quedó atrás. A pesar del BM, la macroeconomía no desmiente las dificultades que atraviesan quienes no reciben una remesa del exterior o están un poco lejos de los circuitos financieros movidos por el narcotráfico. Los ingresos han repuntado con el zinc, la plata, el gas y los hidrocarburos, cierto, pero, ¿cuánto? El Cedla los cuestiona, los expertos independientes también. El EP no da las cifras reales, manipula con porcentajes que no reflejan la verdad: un tomate ayer, hoy hay dos, incremento del 100%; bien, pero con dos tomates no vive una familia. Son datos diseñados por agencias del gobierno para mantener una buena imagen. Poco o nada dice que se duplicó el gasto en importar gasolina, diesel y garrafas de gas licuado para uso doméstico, y hay graves falencias en las cifras oficiales sobre la deuda pública externa e interna. ¿Si hay tanta disponibilidad de dinero por qué no se encaran proyectos de inversión pública de importancia? Tarija sigue sometida a racionamiento de gas siendo el principal productor de gas del país. Los contratos de conexión domiciliaria en el limbo de los justos, con instalaciones chutas y sin gas, tanto en el Plan 3000 como en El Alto. Mutún no arranca sólo con firmar papelitos a espaldas de las autoridades cruceñas, en un hotelito que trae memorias del desierto, si las tierras siguen en litigio y el gas para la industria del hierro no está garantizado. Por qué no marcha Karachipampa o la fundición de zinc, si los precios están en niveles históricos. Que el ministro de economía diga a los ministros del área que hay plata de sobra.

El EP debería ser transparente, pero la desinformación es su fuerte. El pacifismo no condice con la situación del país, que vive en zozobra permanente. En Corocoro son perseguidos por intentar quejarse de la contaminación de sus aguas de pastoreo y riego agrícola por una hidrometalúrgica que explota cobre para Comibol, la insignia minera del EP. Los caídos por enfrentamientos con fuerzas del orden pronto serán reportados como suicidios colectivos, ya que tanto el Ministro de Gobierno como el Comandante de la Policía no son responsables. ¿Será todo ficción?, como el auto fantasma del senador ebrio que iba sin conductor por las calles de El Alto.

Hace años F. Tamayo reclamaba por el indio (hoy término proscrito por racista), “lo hace todo por el Estado; qué hace el Estado por él”, hoy, después de cinco años de EP la situación no ha cambiado, no es cuestión de bonos. La verdadera revolución la está dando el incremento del narcotráfico, transformador de la base económica y moral de la Nación boliviana hacia un Estado “plurique”, actividades ilegales con la desesperación de los excluidos unidas para crear republiquetas sin Estado. ¿Su futuro?

El Día – Santa Cruz