Las venas abiertas de Potosí

Muchos de los miembros del gobierno tienen como su Biblia a “Las venas abiertas de América Latina” del escritor uruguayo Eduardo Galeano, una visión novelada de la historia de nuestro continente y del evidente saqueo al que fue sometido por las potencias coloniales europeas.

image ¿Cuál será el futuro de estos niños?. Una pequeña exhibe ayer en Potosí, un cartel pidiendo solución al conflicto que ya lleva 13 días. (foto El Potosí)

En este libro, que puede resultar controversial y contener algunas exageraciones propias del que combina la labor del historiador con la del ideólogo, existe un capítulo titulado Esplendores del Potosí: El ciclo de la plata, en el que se narra de forma muy amena el esplendor y la decadencia de una ciudad cuyo emblemático Cerro Rico hizo posible la Revolución Industrial y que generó grandes riquezas pero a la vez su propia pobreza.



“En nuestros días, Potosí es una pobre ciudad de la pobre Bolivia: la ciudad que más ha dado al mundo y la que menos tiene, como me dijo una vieja señora potosina” afirma Galeano en su libro.

Ocurre que las cosas no han cambiado mucho. Potosí fue saqueada de manera inmisericorde durante la colonia, siguió siéndolo durante la República y no hay nada que nos indique que las cosas vayan a cambiar con el “Estado Plurinacional”.

El gobierno quiere reducir el conflicto de Potosí a un simple problema limítrofe con el vecino departamento de Oruro pero en realidad las cosas van mucho más allá y tienen que ver con la secular postergación de ese departamento. En los discursos oficiales se habla mucho de este tema y se lo reconoce pero no hicieron nada, en más de 4 años del régimen del MAS, para remediar la situación, pese a que Evo recibió un enorme apoyo electoral de esta región.

Potosí ya tiene 13 días de paro total y que es mantenido de manera estoica por la población que por cierto está siendo severamente afectada pero al Ejecutivo no se le mueve un pelo. Pedir que se preste atención a sus legítimas aspiraciones de desarrollo no es de ningún modo algo fuera de lugar pero para los actuales gobernantes es más importante mantener la majestad de un presidente que ya se ha investido de aires olímpicos y al que no le caería nada mal un pequeño baño de humildad y de responsabilidad.

¿Perdería mucho el presidente escuchando a Potosí? nos preguntamos. Estamos seguros que no perdería nada y si podría ganar mucho. Demostraría en los hechos que escucha a la población de todo el país, no solo a los cocaleros. Demostraría también que cumple lo que dice y que “manda obedeciendo”.

La soberbia es mala consejera y el presidente Evo Morales debiera ser más consecuente con sus humildes orígenes. Potosí lo dio todo y ahora solo quiere que se le escuche, que se atienda sus demandas y eso no es mucho pedir.

Ya se ha escuchado voces pidiendo un “Potosí Federal”. En este caso el gobierno no puede tildarlos de “separatistas”, “antipatrias” u “oligarcas” como seguramente lo hubiera hecho si estas voces llegaran del oriente. Se trata de un departamento que le brindó a Evo todo el respaldo político, de manera que un discurso descalificador que de por si resultaba poco convincente en este caso se tornaría en desvergonzado.

Evo debe saber que en el país hay problemas que requieren de su atención y debe darles la prioridad que corresponde antes de andar perdiendo su tiempo enviando cartitas al exterior. El problema de los migrantes en los Estados Unidos es importante pero no debe cerrar los ojos ante los que hay en casa. Su intento de ganar cierto protagonismo internacional enviando una carta a Barack Obama sobre este tema fue fallido. Es seguro que la misiva se quedará en la portería de la Casa Blanca donde le darán un destino muy poco honroso.

Por otro lado no es aceptable que quiera engatusar a los potosinos con proyectos sacados de algún archivo, que como el geotérmico en la zona de laguna Colorada ya han sido planteados y ejecutados en parte, desde hace más de treinta años y luego abandonados porque han demostrado ser inviables.

Tampoco es aceptable que los masistas pretendan una solución por el desastre promoviendo intentos de crear un “décimo departamento” en el norte de Potosí (la región más pobre). Si como dijo Evo en Santa Cruz quiere buscar la unidad de los bolivianos debe demostrarlo en los hechos y no buscar el enfrentamiento entre los propios potosinos.

Este tipo de problemas se sabe como empiezan pero no se sabe como pueden terminar y alguien debiera advertir al presidente que la soberbia y la tozudez son malas consejeras.