Los habitantes de una ciudad muy antigua

Antes de su fundación, esta ciudad no era tierra de nadie. Una antigua cultura indígena con notable orden social ya la habitaba; sus pobladores eran agricultores y lavadores de arena aurífera. Después, Nuestra Señora de La Paz nació en dos cunas.image

La ciudad provisoria, fundada dos veces en sitios diferentes, resultó definitiva. Ello puede hacer pensar en algún modo de predestinación, pero la historia es más bien un destino resultante de muchas causas, entre las que hay que distinguir la peculiaridad humana de labrar su sino con sentido de modificación de la realidad. La doble fundación a la que aludimos se refiere a la constitución hispánica de villa de los conquistadores, La Paz, luego de que una guerra entre conquistadores españoles pusiera en tela de juicio las decisiones del lejano rey sobre una alegada injusticia en el reparto de encomiendas.

Mas, el sitio donde ocurrió la colocación de la horca y la picota, como símbolos de dominio y posesión de los barbudos invasores, no era tierra de nadie. Tenía, al contrario, una meritoria prosapia: era sitio habitado, con organización social e historia al abrigo de una deidad tutelar, el Illimani Achachilasa, donde una cultura indígena, de las más antiguas de la planicie andina, alcanzó un notable orden social, aún antes de que los incas incorporaran el país aymara a su vasto imperio.



Los orígenes de la comunidad indígena aymara que habitó en la cuenca paceña se desvanecen en la penumbra de las edades. Se sabe, no obstante, que los pobladores de Chuquiapu Marka (Heredad de Oro) eran agricultores y lavadores de las arenas auríferas de los ríos, tanto en tiempos de Imperio Kolla como del Tawantinsuyo.

Hasta donde llegan los datos conocidos, sea que los pueblos altiplánicos hubiesen estado centralizados en reinos kollas o dislocados en señoríos regionales, lo cierto es que parece ser una base de la vida social la persistencia del “ayllu”, o clan unido al tronco común por lazos de consanguinidad, basado sobre la propiedad colectiva de la tierra y el reparto periódico familiar de parcelas de laboreo agrícola, hecho que permitió la confederación clánica o marka y el surgimiento de minorías dominantes aristocráticas.

Por los indicios recogidos por Polo Ondegardo y otros cronistas, avizoramos que descontando otros, hubo dos centros neurálgicos de la antigua sociedad aymara: Tiwanaku y Chuquiapu, considerados ambos como las “ciudades eternas” (Wiñaymarka), lo que pone de relieve su importancia.

Si el nombre de Tiwanaku permanece en el misterio y sobre su real significado se tejieron muchas conjeturas, sugiriendo el historiador Julio Díaz Arguedas que podría derivar de Tiwanaakan, que quiere decir “Aquí la piedra parada” —nótese de paso que la palabra suena semejante a Teotihuacan, el gran centro azteca—. En cambio, el nombre de Chuquiapu carece de enigmas. Significa sembradío de oro o arena aurífera. Aludiendo de manera inmediata e indubitable a la circunstancia de que el río Choqueyapu y los restantes de la hoya paceña tuvieron chispas y pepitas del áureo metal. Hoy mismo aparecen todavía.

El pueblo indígena, que se asentó en la notable grieta de altipampa, quizás en el periodo inmediatamente posterior a la última glaciación, realizó la hazaña de sobrevivir, sin más herramientas que la maza de piedra, el garrote de palo, la honda, el fuego y las vasijas de cerámica, en un medio gélido, hostil y avaro, donde para pasar de la cacería de los protoespecímenes del guanaco, el quirquincho, etc., a la agricultura y a la ganadería doméstica (domeñando la llama, el cuí, la papa, la oca, la quínua) debieron perfeccionar su organización social de comunidad para darle, en cierto modo, la funcionalidad de una colmena, en la que la principal fuerza productiva era el hombre mismo. Esta hazaña, comparativamente hablando, se presenta como mayor que la de don Alonso de Mendoza y sus esforzados secuaces, que tenían tras de sí la rueda, el caballo, la forja del hierro, el libro y todo un mundo que insurgía, sobre los grandes avances del Renacimiento, hacia el mercantilismo que desarrolló prodigiosamente los recursos de nuestro planeta.

Las riquezas naturales de la cuenca paceña —además del oro— permitieron el asentamiento y la prosperidad de los chuquiapunis, tanto que los fundadores españoles los respetaron y se establecieron al lado o en medio de ellos. Ese respeto tenía motivaciones harto utilitarias: la floreciente marka daría los brazos para la servidumbre y la mita a la par que las mujeres, el goce del sexo.

En tiempos del Incario, antes y durante los reinos kollas, la urbe indígena fue el sitio de paso obligatorio de productos y tropas entre el centro y la periferia del sur. Aquí pernoctaron los soberanos quechuas y aymaras, y luego las autoridades coloniales, los prelados de la Iglesia, el Virrey Toledo, los jefes realistas, los ejércitos auxiliares argentinos y los libertadores colombianos. En lugar de variar, se acentuó la condición de la villa como un centro destacado de tránsito y comercio. Siempre fue un punto estratégico.

Acta de Fundación en Laja

“En el nombre de Dios y de la Santísima Trinidad Padre et Hijo et Espíritu Santo que son tres personas et un solo Dios verdadero que viven e vivirán por siempre sin fin.- En el pueblo de Llaxa terreno jurisdicción de la Ciudad Nuestra Señora de La Paz que es provincia del Collao; dichos vecinos y provincias del Perú; sábado. A veinte días del mes de Octubre año del nacimiento de nuestro Salvador Jhuxpto, de mil quinientos et cuarenta et ocho años se juntaron a cabildo dentro de la Iglesia de dicho pueblo de Llaxa, primeramente el M. Sr. Alonso de Mendoza Capitán de Su Majestad et justicia mayor de dicha ciudad de nuestra Señora de La Paz, y su jurisdicción, como constó y parecio por una carta et provisión de su majestad que mostró y presentó en el dicho cabildo, et Francisco de Barrionuevo et Alonso de Sayas, et Francisco de Herrera Girón, et Juan de Vargas, et Diego de Castilla, et Diego Alemán, et Fernando de Vargas, et Martín de Olmos, et Francisco de Cámara todos vecinos de la dicha ciudad, estando así juntos dixeron que por cuanto su majestad y el muy Ilustre señor licenciado Pedro Gasca, presidente de estos reinos en su nombre, entendiendo que convenía, al servicio de Dios y al buen provecho et utilidad de los naturales por los revelar del trabajo que tenían de venir en persona a servir a sus amos, a la ciudad del Cuzco et a la ciudad de Arequipa, et villa de Plata en que estaban y están muy a trasmano y por otras causas y respectos, había mandado poblar y se poblase la dicha Ciudad de nuestra Señora de La Paz en la ciudad provincia de Collao y que el asiento de dicha et trazo de ella se hiciese; en la parte y lugar que más conveniente nos pareciese et que para la población de la dicha ciudad ellos estaban nombrados y señalados por vecinos de ella y ansimismo que estaban nombrados otras muchas personas por vecinos de ella los cuales al presente no podían ser avisados para hacer el cabildo, y por estar como estaban en la ciudad de Lima y en el asiento de Potosí, y en otras partes remotas; convenía al servicio de su majestad de nombrar Alcaldes et regidores y los otros oficiales necesarios para atender en la traza y población de la dicha ciudad, y en administrar justicia y en otras cosas necesarias y convenientes al servicio de su majestad et para evitar muchos daños, robos, fuerzas y agravios que se han hecho et hazen por esta provincia del Collao, ansí a los naturales como a otras personas, a causa de no haber habido justicia que lo remedie y aunque para lo susodicho convenía estar juntos la mayor parte de los vecinos, como está dicho no podían ser avidos y el dicho señor Capitán Alonso de Mendoza, justicia mayor, al presente estaba de camino para ir en persona a entender en cosas convenientes al servicio de su majestad por mandato del dicho señor presidente, el no podía estar sin residir todas las veces en la ciudad, por ende que por las dichas causas y respectos en la mejor forma y manera que podían en el servicio debían todos de buen acuerdo y prescribir el trazo Dios delante, y lo que debían y eran obligados al servicio de Dios, et nombraron por alcaldes et rejidores de dicha ciudad de nuestra Señora de La Paz en jurisdicción a las personas siguientes:

“En este dicho día, es y año susodicho los dichos señores estando así juntos nombraron et elijieron por Alcaldes ordinarios de la dicha ciudad a Juan de Vargas que estaba presente, el que aceptó dicho cargo, et a Jerónimo de Soria que estaba presente, con que recibió del et el juramento de solemnidad que se requiere, al señor… Vargas Alcalde. A los cuales en nombre de S. M. en aquella dicha ciudad… dixeron les debía usarles dichos oficios. Aquel… I luego incontinente nombraron y elijieron por Rejidores a Alonso de Sayas et Fernando de Vargas, que estaban… de Ulloa y a Rodrigo Mexía et a Diego de Peralta, et a García… dos hagan el juramento et solemnidad que se requiere en man… et con esto dixeron que les daban poder cumplido. Aquel…

“En dicho día luego incontinenti nombraron por procuradores… a Juan de Rivas que estaba ausente. Con que venido… en manos de uno de los alcaldes conforme a derecho y con esto le…

“Luego incontinenti, Señores del dicho Cabildo el señor… Justicia mayor de la dicha ciudad, tomó y recibió juramento sobre la señal de la cruz del dicho Juan Vargas que estaba… usara el dicho cargo e oficio de alcalde ordi… partes no recibiría coechos ni presentes obre… justicias mayores y en todo… Dixe que si juraba et Amen… justicia y el dicho Juan… Luego incontinenti et dicho señor Capitán Alonso de Mendoza justicia mayor tomó asimismo el juramento e solemnidad que en este caso se requería de los dichos Alonso de Saya e Fernando de Vargas que estaban presentes; bien y fielmente usaron el dicho oficio e cargo de Regidores de la dicha ciudad e miraron e administraron lo que convenga al bien reposo de la dicha ciudad y común de ella y en todo hagan y cumplirán todo aquello a que son obligados conforme a derecho. Los cuales dixeron que sí juraban y amen.

“Et satisfechos los susodichos todos, los dichos señores lo firmaron aquí de sus nombres y mandaron a Pedro de Azebedo escribano de su Majestad que presente estaba que de ello dé fé y testimonio.- Alonso de Mendoza.- Juan de Vargas.- Alonso de Sayas.- Francisco de Barrionuevo.- Fernando de Vargas.- Diego Alemán.- Martín de Olmos.- Francisco de Cámara.- Diego de Castilla.- Francisco de Herrera Girón.- fui presente, Pedro de Acebedo, escribano de S. M.

“Et luego incontinenti este día dicho e mes e año susodichos, estando los dichos señores en su cabildo fecho el dicho nombramiento de alcaldes e regiones el dicho Capitán Alonso de Mendoza, hizo presentación en el dicho cabildo de la provisión de su majestad de cómo es justicia mayor, de la dicha ciudad de nuestra señora de La Paz, la cual dicha provisión está sellada con el sello real y firmada del mismo presidente y refrendada de Jerónimo de Aliaga y registrada según que por ello parecía. A mi presentada e leída en dho. Cabildo el dicho señor Juan de Vargas Alcalde, tomó la provisión de su majestad en sus manos et besó puso sobre su cabeza y el por si et todos los dichos señores de dicho cabildo dixeron que obedecían, y obedecieron la dicha provisión con el acatamiento e reverencia que debían como a carta mandada de sus reyes y señores naturales, a quien Dios dixe vivir et regnar por muchos et luengos tiempos, en acrecentamiento de más reynos y señorios y en cuanto al cumplimiento allí dixeron que tomaban et recibían por capitán y justicia mayor de su majestad de la dicha ciudad e su jurisdicción al dicho señor Capitán Alonso de Mendoza con que faga el juramento y solemnidad que se requiere conforme a derecho, el cual dixo que esta a presto de lo hazer.

“Et luego el dho señor Juan de Vargas Alcalde tomó y recibió del didho señor capitán el dho juramento conforme a derecho a e la dicha proposición de su majestad, el que hizo bien e cumplidamente y fecho el dio su juramento conforme a derecho, los dichos señores mandaron que la dicha posesión se ponga el testado de el la signado en este libro de cabildo e lo firmaron de sus nombres.

“Juan de Vargas Alcalde- Fernando de Vargas.- Diego de Castilla.- Francisco Barrionuevo.- Martín de Olmos.- Francisco de Cámara.- Francisco de Herrera Girón.- Diego Alemán.- Fui presente Pedro de Acebedo”.

“Luego incontinenti el dicho señor Capitán Alonso de Mendoza tomó y recibió juramento en forma debida de derecho al dicho Jerónimo de Soria que bien fielmente usara y exerciera el dicho cargo y oficio de Alcalde ordinario y diera justicia a las partes y no recibirá cohechos ni presentes y obedecerá los mandamientos y cartas y provisiones de S. M.: y de sus justicias mayores conforme a derecho. El cual, dixo que si juraba. Amén. El cual dicho juramento hizo bieno y cumplidamente y fecho lo usó dicho cargo. El dicho señor justicia mayor le dio y entregó una vara de justicia, y el dicho Jerónimo la recibió de su mano; y los dhos. Señores del Cabildo lo firmaron aquí de sus nombres.- Alonso de Mendoza.- Juan de Vargas.- Alonso de Sayas.- Fernando de Vargas.- Fui Presente Pedro de Acebedo, escribano de S. M.”.

Acta nueva en Chuquiago

“En el pueblo de Chuquiago que al presente es pueblo de indios, tierra en jurisdicción de la dicha ciudad de Nuestra Señora de La Paz, martes a veinte y tres días del mes de octubre de mil y quienientos cuarenta y ocho años, donde están y residen los vecinos e justicia de la dicha ciudad y estando juntos los magníficos señores justicia y regidores convenientes señores Juan de Vargas Alcalde ordinario, Alonso de Sayas y Fernando de Vargas regidores y los demás están ausentes.

“Fue acordado que por que al presente no hay escribano para que ante él pasen los autos y cosas que convienen, mandamos los dichos justicia regidores a Francisco de Cámara, vecino de la dicha ciudad y escribano de S. M., use el dicho oficio de escribano de cabildo y público, hasta entretanto su majestad otra cosa provea por su mente al dicho Fnco. De Cámara y que así se lo mandamos y firmamos aquí nuestros nombres y lo damos por recibido como tal escribano de S. M., que para ello vimos su título y testado.- Juan de Vargas.- Alonzo de Sayas.- Fernando de Vargas.-

“Y luego incontinenti estando los dichos señores justicia y regidores en su cabildo, según que la han de uso y de costumbres dixeron que por cuanto el sitio de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz no está buscado, y hasta el entretanto que se busque donde más convenga así para los naturales como para los vecinos; conviene atraer cuerpo de pueblo para que se execute la justicia real.

“Les pareció a los dichos señores justicias y regidores que no había otra parte donde mejor al presente pudieran residir, hasta entretanto que se buscase asiento para edificar la dicha ciudad, y para ejecutar la justicia pusieron horca picota en este pueblo de Chuquiago con protestación de mudar al pueblo y ciudad de nuestra señora de La Paz, a donde se hallare el sitio que convenga como dicho es y fue acordado así por los dichos señores justicias y regidores firmaron aquí sus nombres.

“Juan Vargas.- Alonzo de Sayas.- Fernando de Vargas.-Por ante mí.- Francisco de Cámara, Escribano del Cabildo”.

“Luego incontinente los dichos señores justicia y regidores salieron del Cabildo a la plaza que está en el dicho pueblo de Chuquiago y plantaron la cruz y una picota y dixeron que ponían y nombraron por picota para ejecutar la justicia de su majestad y ponían la dicha picota porque ansi convenia para los ladrones que ansí estaban declarados por los dichos señores justicia y regimiento en el dicho cabildo y está así mismo en este libro de cabildo de esta ciudad para que paresca lo que fue acordado.

(Los regidores salieron a caballo de la Casona del Cacique Kirkincha, hoy tambo de Quirquincho).

“Y luego pusieron la dicha picota y dixeron que tomaban y tomaron posesión en nombre de posesión; los dichos señores y justicia y regidores hicieron eavar y quitar piedras que ansí lo pedían por testimonio a mi el dicho escribano, nombrado por los dichos señores justicia y regimiento siendo testigos Francisco de Lozano y Francisco Marquez y firmaron aquí sus nombres los dichos señores justicia y regimiento.- Juan de Vargas.- Alonso de Sayas.- Fernando de Vargas.- Fuí presente, Francisco de Cámara, Escribano del Cabildo”.

Mendoza tenía la misión de fundar un “pueblo nuevo”entre Potosí y Cusco

La Prensa