Cada 200 años

imagePuede haber una puñalada sin lisonja pero no una lisonja sin puñalada, dicen aquellos a los que la experiencia les ha enseñado que siempre hay que cuidarse de quienes nos elogian y adulan porque casi siempre tienen algún tipo de interés oculto que puede salir a relucir en cualquier momento. Esto lo saben particularmente los que disfrutan del poder y se ven rodeados de chupamedias que se disputan sus favores. Es que el poder es lo más efímero que existe, además que suele ser muy vengativo con quienes abusaron de él.

Del ex defensor de los derechos ciudadanos y actual ministro de Estado y de sus habilidades adulatorias ya tenemos más que suficientes ejemplos pero también es claro que de tanto en tanto se supera a si mismo y además muestra una envidiable capacidad para salirse por la tangente y eludir el bulto. Sucede que una diputada le hizo recuerdo que cuando era miembro de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, acusó a Evo Morales de ser uno de los responsables por los luctuosos hechos de octubre de 2003.

A su estilo, Sacha intentó desvirtuar la memoria de la parlamentaria, y escapó del incómodo momento en la cámara de Diputados deshaciéndose en elogios dirigidos a su actual jefe y Presidente de quien ha llegado a decir que es un líder de esos que solo aparecen cada 100 o 200 años. Y claro, tomando en cuenta la gestión gubernamental de estos últimos cinco años, seguramente más de un avispado asambleísta habrá pensado: ¡menos mal"!



Un “pacifista” beligerante

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Como siempre incongruente, Evo quiere aparecer ahora como un pacifista, un Ghandi andino originario y hace llamados para que los países más desarrollados del mundo congregados en el G-20 disminuyan sus gastos en armas. Como siempre dice una cosa y hace otra.

No hace mucho anunciaba la compra de armas de Rusia e Irán y cuando en una de sus tantas provocaciones Hugo Chávez se estrellaba contra Colombia, Evo muy solícito dijo que las Fuerzas Armadas bolivianas también se preparaban y estaban alertas para enfrentar cualquier contingencia.

Entonces las arengas pacifistas de Morales no son muy convincentes cuando se sabe que ese no es su estilo en la actividad política y ni siquiera en la práctica deportiva.