Lafuente, gerente de la Aduana Regional La Paz, dijo ser inocente de los cargos que directorio de la institución le imputan.
Operativo: una imagen de archivo muestra el trabajo del COA
La Prensa
Marlene Ardaya no pone las manos al fuego por los “coas”
“No se puede decir (que existe corrupción) porque son personas, no se puede decir. Por eso le digo que ante el mínimo indicio se los separa”. Así respondió la presidenta de la Aduana Nacional, Marlene Ardaya, ante la pregunta de Erbol sobre si en el Control Operativo Aduanero (COA) hay corrupción.
El COA es el brazo operador de la entidad recaudadora en la interdicción al contrabando en el país.
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Su actuación depende directamente de la Aduana Nacional, aunque sus funcionarios —ahora 120— son efectivos de la Policía Nacional. “En la última etapa sí se han ido dado algunos procesos; hay una alta rotación de personal del COA”, comentó la autoridad aduanera.
Ardaya, envuelta en una polémica con parte de su directorio a raíz de una supuesta falta de coordinación y ausencia de informes de su parte, consideró que en la gestión que rige hay cambios esenciales que intentan eliminar la corrupción en la institución.
No hay, “hasta donde yo pueda controlar la corrupción”, afirmó.
Según dijo, una de las tareas es evitar que personal del COA se corrompa ante la presión de los contrabandistas. La Aduana ejecuta un plan de lucha contra la corrupción de sus funcionarios.
Ejecutivo de la Aduana presenta descargos
Dice ser inocente de los cargos que le imputa el Directorio de la Aduana
La Razón
José Luis Lafuente, gerente de la Aduana Regional La Paz, dijo ser inocente de los cargos que miembros del directorio de la institución le imputan y afirmó que continuará en el cargo que desempeña, pues la Constitución así lo permite.
El primer caso es por una carga de mercadería ingresada legalmente el 2008 y “yo ingresé a la Aduana el 3 de febrero del 2010”, dijo Lafuente. El problema con esta mercadería “es una contravención por los derechos de marca y no contrabando. Esta violación fue denunciada por la Aduana ante el Ministerio Público”, detalló la autoridad.
“Yo entré a la institución y, a los seis días, lo único que hice fue concluir el proceso de control y disponer que no se retire del recinto del Desaguadero ni un producto y eso se puede verificar”, argumentó.
El otro caso es sobre cinco camiones, supuestamente con contrabando, que el gerente habría liberado. Sin embargo, Lafuente afirma que “esos camiones contaban con las declaraciones únicas de importación, aunque también cargaban unas demasías de ítems de contrabando”, aclaró.
“Los camiones ingresaron al recinto de Aduana y ahí se bajaron las mercaderías ilegales. Lo que estaba respaldado por la declaración de importación evidentemente salió del recinto. Las mercancías de contrabando fueron rematadas”, explicó en su defensa Lafuente.