“Conquistemos el futuro… ¡ahora!”


Guillermo Capobianco Ribera

capobianco-110x110 La “era del petróleo” se está cerrando y se inicia el tiempo de la energía limpia. El año 2050 habrá un millón de vehículos eléctricos.

El presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, en su informe del Estado de la Nación, se quedó corto con sus agudas percepciones del presente y futuro de su país y del planeta.



“El mundo ha cambiado” dice y “si queremos seguir siendo una potencia mundial tenemos que cambiar de actitud y ser conscientes que debemos transitar de la Revolución Industrial a la Revolución tecno-informativa, bajo la fórmula: renovar, educar y construir”.

“Hay que dar énfasis a la educación“.

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“Los subsidios que hoy damos a los bancos debemos dárselos a la educación”.

Sorprendentes afirmaciones del Presidente de un país al que gobiernos como el nuestro califican de “reaccionario”, “imperialista” y otros adjetivos.

Lo dicho por el Presidente Obama es una media verdad.

Otro de los temas del mensaje es aquel de la generación y el empleo de energía “limpia”, como elemento esencial de la Revolución “tecno-informativa” que propone para su país.

Afirman los entendidos en la materia que las grandes fábricas de automóviles ya han ordenado la fabricación de vehículos impulsados por energía eléctrica en base a las baterías de litio.

En Francia se descubrió hace poco tiempo un “espionaje industrial” referido a la fabricación secreta e intensiva de vehículos en base a baterías de litio.

Es paradójico, nuestro país con su fabulosa reserva en Uyuni podría estar posicionado en el mercado mundial en la era de la generación y el empleo de energía “limpia”.

Todo nos favorece menos la orientación “ideologista” del gobierno que se mantiene imperturbable en su posición, que figura entre las más radicales de América Latina.

Característica ésta que ahuyenta de Bolivia la presencia e inversión extranjera con grave perjuicio para nuestra economía, para el objetivo de la industrialización y la lucha contra la pobreza.

La coyuntura de la economía mundial y las posibilidades reales inmediatas de la economía del país son inmejorables, no sólo respecto de la generación de energía sino también referida a la crisis alimentaria.

A todo esto debemos añadir la ventaja de estar situados por mandato de Dios y de la naturaleza en el pleno corazón geográfico de América del Sur.

Esta ventaja cualitativa se está imponiendo “de facto” ante la ausencia de una “conciencia” geopolítica del gobierno.

No sólo respecto del litio sino también del hierro del Mutún cuya infraestructura de producción para la exportación está terminada, con la carretera ripiada de 135 Km. que une Mutún a Puerto Busch.

Como se recuerda, Puerto Busch es una salida soberana al Océano Atlántico que el gobierno se resiste a admitir por razones tal vez, de una pretendida “hegemonía” de occidente sobre el Oriente Boliviano.

Desafortunadamente, estamos ahora sumergidos en una grave crisis de incertidumbre política que parece no tener final.