La revolución de los jóvenes y de las redes sociales es saludada con algarabía por el mundo democrático, sobre todo por los amantes de la libertad.
Índice de los Editoriales de Periódicos
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El Día: Bolítica
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El Día: La crisis y el ‘chanchito plurinacional’
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El Día: El exilio como estrategia de supervivencia
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El Día: La mesura
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El Día: Coca a lo grande
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El Día: Alerta naranja
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Los Tiempos: EGIPTO, UNA REVOLUCIÓN ESPERANZADORA
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El Deber: Tiempos difíciles
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Cambio: Triunfó la libertad en Egipto
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La Prensa: Egipto y la revolución de los jóvenes
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El Diario: Fiscalización a gastos con “donativos” venezolanos
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El Mundo: Gobierno moral
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Opinión:
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Clarín, Argentina: Las peligrosas rutas argentinas
El Día: Bolítica
Según Monasterio se encuentra la afirmación de que Fernando Castedo Cadario, actual candidato a la presidencia del Comité Cívico, habría sido quien lo introdujo en la logia Caballeros del Oriente, desde donde cooperó a Eduardo Rózsa".
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José ‘Yoyo’ Pando
PERIODISTA
Se dice que: En su programa de Tv ‘Pa’ que lo sepan’, el periodista ‘Yoyo’ Pando mostró una copia del acta de la Fiscalía con las declaraciones de Marco Monasterio durante las indagaciones del caso Rózsa".
Fernando Castedo está representando a las logias, él forma parte de la logia Caballeros del Oriente y el Gobierno se va a agarrar de eso para querer corretearlo. Las logias ya no deben meterse en la lucha cívica".
Otto Ritter
abogado y ex presidente de la ujc
El Día: La crisis y el ‘chanchito plurinacional’
Enfoques
Albricias! Tenemos harta plata. -¿Y el hambre que ronda cerca? No importa. ¡Somos ricos! Eso parece decirnos el gobierno con la profusa propaganda que corre. Desde los canales y las radios nos golpea sin tregua: en muy poco tiempo el “hermano Evo” ahorró diez mil millones de dólares en el “chanchito” de las reservas internacionales. ¡Una gran fortuna!
Y los otros, los neoliberales de la República (todos habían sido neoliberales), ¿en 185 años qué hicieron de nuestros recursos para no ahorrar sino la pigricia de 1714 milloncitos? Si le preguntáramos a un conocido ex ministro de educación cochabambino, la respuesta probablemente sería: ¡Se la farrearon, pues, se la farrearon!
Bromas aparte, la cosa es seria. En el intrincado laberinto hay cosas que uno no alcanza a comprender. ¿Cómo es eso de tener la faltriquera llena y no poder comprar comestibles en la tienda de la esquina? Sospechamos que la misma incertidumbre sufre el ciudadano de a pie, sea éste de profesión masista o ciudadano clandestino de la República. El hambre – aparte de no esperar, como sabíamos - no discrimina ni es racista.
Cuando otro es el tema en las calles, lo del ahorro parece tirado de los cabellos. ¿A qué viene precisamente ahora? Alguien ha dicho de Morales que es un hombre que no da puntada sin hilo. En el supuesto de que fuera así, ¿a qué estaría apuntando con la ostentación del “chanchito”? ¿Querrá decirnos que con el contrapeso de los millones la crisis afecta menos? ¿Que porque somos millonarios debemos soportarla estoicamente? ¿Nos quiere consolar, acaso? ¿Qué mensaje subliminal pretende enviarnos?
Con lógica del sentido común la gente se pregunta: el ahorro de que se ufana el gobierno, ¿Sólo era para decir que lo tenemos? “La producción campesina está estancada… los productores de los valles y del altiplano no recibieron el apoyo estatal… persiste la aplicación de políticas agrarias neoliberales…” (E. Ormachea). Ya en 2007, con datos estadísticos, Naciones Unidas alertó al gobierno sobre la preocupante crisis alimentaria por la baja producción. Otro informe similar se conoció en 2008 (J. Alvarado) ¿Y qué hizo el MAS? Siguió “farreando”; perdón, quise decir: siguió tras la conquista del poder total.
El “chanchito” de marras y la pobreza imperante, agravada por la escasez de productos y el alza de precios, sin querer me recuerda aquella tétrica estampa del mendigo sentado en una silla de oro. “Derramaba harapos, pero orgulloso decía: ¡miren qué rico soy!”. Es el símbolo trágico de la terrible paradoja histórica de Bolivia: país fabulosamente rico; atrasado y pobre hasta la solemnidad.
Demetrio Reynolds es columnista independiente.
El Día: El exilio como estrategia de supervivencia
Tribuna.
Los empeños, cada vez más inútiles, del gobierno de Evo Morales de presentarse ante la comunidad internacional como un régimen democrático ejemplar, no pueden ocultar una realidad terrible: Bolivia ha perdido gran parte de su cualidad democrática, especialmente durante el régimen del MAS. Esto es particularmente evidente en la esfera de los derechos y garantías políticas que, en teoría, gozan los ciudadanos bolivianos. El régimen masista ha logrado controlar todo el aparato judicial para iniciar procesos esencialmente políticos contra los opositores y disidentes del gobierno que tienen vigencia política o formaron parte de las instancias de gobiernos regionales y locales de oposición desde 2006.
Por esta razón, mucha gente decidió autoexiliarse del país entendiendo que bajo el gobierno de Morales jamás podrán gozar de un juicio justo ni ejercer las garantías del "debido proceso" o gozar de la "presunción de la inocencia". Este grosero atropello a los derechos democráticos y por supuesto, a los derechos humanos de cientos de compatriotas es, en el fondo, del mismo corte que los atropellos de las dictaduras militares. Fiscales y jueces funcionales al gobierno se han convertido en los nuevos "paramilitares" que munidos de poderes discrecionales, interpretaciones caprichosas de las normas y leyes inconstitucionales e inconvencionales, acosan a las figuras más prominentes de la oposición política y regional, pero también a todos aquellos cuyas críticas al masismo los convierten en enemigos del proceso y tienen (o han tenido) alguna participación en instancias públicas de los gobiernos departamentales.
Es el caso de Erick Fajardo, ex portavoz de Manfred Reyes Villa y figura visible de la oposición política, que según el gobierno dejó el país. Tiempo atrás, se le abrió un proceso en base a una acusación sin fundamentos del oficialismo e incluso la juez que en esa ocasión vio la causa determinó su sobreseimiento. Nada de esto sirvió porque varios funcionarios del gobierno tenían en la mira a Fajardo desde hace tiempo y presionaron a la justicia para que, en medio de irregularidades procesales y determinaciones inconstitucionales, se reabra el caso y se continúe con el acoso judicial.
Los últimos fueron un diputado y un asambleísta departamental del MAS por La Paz, que hace poco pidieron al Ministerio Público enjuiciar a Fajardo y a otro analista cruceño por sus ideas políticas.
Bajo estas circunstancias, resulta natural, comprensible y hasta obvio que la gente prefiera resguardar no sólo su libertad sino también, y sobre todo, su vida a través de un autoexilio doblemente doloroso. Por una parte por la impotencia ante la injusticia de un régimen que hace tiempo da muestras de profunda vocación autoritaria, pero por otra por la disgregación familiar que plantea una interrogante que hasta ahora nadie en el país ha planteado seriamente: ¿Qué ocurre con los hijos, esposas, padres, madres, etc., que dependían de quienes están exilados o en la cárcel? ¿Por qué hasta ahora las instancias de derechos humanos de Bolivia y otras a nivel internacional no se han pronunciado acerca de este problema social que afecta a decenas de compatriotas bolivianos?
No cabe duda que los bienes más preciados del ser humano, en cualquier lugar del mundo, son la vida y la libertad. Estos bienes en la Bolivia gobernada por Evo Morales no gozan de las debidas garantías democráticas.
Marcelo Varnoux Garay es politólogo y Presidente de la Asociación Boliviana de Ciencia Política.
El Día: La mesura
Miradas
El ideal griego de la mesura es una de las más bellas enseñanzas que el mundo antiguo puede ofrendar al hombre de nuestros días; éste, aguijoneado por un insaciable anhelo de poder y de riqueza, parece insensible a otros incentivos de la conducta que no sean los que se cifran en la pasión de la codicia. Como se sabe, lo propio de ésta –bien sea su objetivo el mando o el dinero- es que la ansiedad que ella suscita es inagotable; la ambición de poder reclama siempre más poder, como la apetencia de riquezas tampoco se colma con las ya poseídas. El hombre actual se dispara tras ideales inaccesibles que huyen a medida que aquél conquista sólo vanos paliativos a su inquietud. Sin lograr jamás aplacan su fuego interior, el hombre moderno va siempre en pos de un fugitivo más allá. Lo característico de la vida contemporánea es, pues, la ausencia de límites, el impulso hacia el infinito, el dinamismo, la aceleración del ritmo vital.
Nada más opuesto a esta realidad que el modo de vivir helénico, encerrado en un orbe armonioso, hecho a la medida humana, bañado por la clara luz del cielo ateniense. Ninguna palabra expresa tan certeramente esta devoción de los griegos por la inteligencia ordenadora, empeñada en delimitar rigurosamente los contornos de las cosas, como el término “mesura”. Mesura es medida, canon, límite, forma. Cuando Sócrates interroga a los ciudadanos de Atenas sobre el significado exacto de los conceptos, lo que hace es definirlos, determinar sus fines, sus límites concretos, cincelar –como hace el escultor con el mármol o la piedra- la figura conclusa, geométricamente trazada, de un pensamiento.
Lo que está más allá de los límites, aquello que implica una extralimitación o transgresión del orden natural de la existencia, atenta contra el equilibrio racional del cosmos. Los griegos –y, bajo su influjo, igual harán los romanos- piensan que todo exceso, toda extremosidad, es reprobable y, por tanto, puede excitar la ira vengativa de los dioses. “Ne quid nimis” dirán los latinos: nada en exceso, la exageración da origen siempre a una desorbitación en la conducta que es el principio de todo desequilibrio en el orden moral y en el de la inteligencia.
La teoría de las virtudes expuesta por Aristóteles expresa, por modo admirable, hasta qué punto la idea de la mesura impregna las más elevadas concepciones éticas del pueblo heleno. Con arreglo a dicha doctrina, la conducta moralmente valiosa es la que resulta de haber rehuido los extremos, buscando siempre el justo término medio; si es mala la avaricia, no lo es menos la prodigalidad; la generosidad están entre ambos extremos y es el camino que el alma virtuosa debe emprender. Así también, la valentía es la virtud que no se inclina ni hacia la cobardía ni hacia la temeridad, los dos extremos censurables. Del examen de todas las demás virtudes se desprende, igualmente, este principio de la vida moral: que el bien está en el justo medio y el mal en los extremos.
Una de las más hermosas concreciones legendarias de esta concepción espiritual es la que aparece en el mito de Dédado, el arquitecto, y de Ícaro, su desprevenido e incontenible hijo. Ambos se hallan en Creta, de donde han resuelto huir, pues Minos, el rey, les tienen condenados a la más dura servidumbre. Dédalo, ingeniosísimo inventor, ha hallado el medio de escapar de la isla; fabrica para él y su hijo alas que deben ir adosadas a sus espaldas y brazos, pero una vez que su hijo se siente dispuesto a emprender el vuelo que les llevará lejos de la prisión en que se encuentran, Dédalo le advierte: “es preciso que volemos ni muy alto ni muy bajo, en medio de la atmósfera; si nos elevamos demasiado, nos dañará el calor del sol, y si avanzamos muy a ras de la superficie, podremos tropezar con los escollos o las olas del mar”. Pero Ícaro, tan pronto como se vio flotando en el espacio, gozoso de la libertad que le daban sus alas, desoyó los avisos de su padre, se remontó a una altura desmesurada, sin darse cuenta de que los rayos del sol iban lentamente derritiendo la cera que adhería las plumas a su cuerpo. Por último, las alas se desprendieron, el niño nada pudo hacer para evitar su caída y al fin el profundo piélago vio cómo se sumergía en sus aguas, ante la desesperada vista de su padre, el cuerpo del muchacho, que no supo oír las advertencias que se le hicieron.
Ni muy alto ni muy bajo; he aquí en qué consisten los consejos de la prudencia y de la rectitud moral. Constantemente esta idea acompaña las más elevadas especulaciones de los filósofos y de los historiadores griegos. Así, entre estos últimos, Heródoto vuelve una y otra vez a mostrar las trágicas consecuencias que la extralimitación–la hybris- puede acarrear sobre los individuos o sobre los imperios. El más claro ejemplo, en lo que atañe al orden individual, lo suministra la vida de Creso, rey de Lidia, el cual, creyéndose el más feliz de los mortales, juzga que la fortuna habrá de seguir acompañándole en todas sus empresas; en el orden colectivo e histórico, el testimonio más impresionante es el que aporta la biografía de Jerjes, soñando con el dominio universal sobre todos los pueblos de la tierra, incluyendo a la pequeña Grecia, la única nación que hasta entonces ha conseguido preservar su independencia. El fin trágico de uno y otro muestra de qué modo, según Heródoto, los dioses castigan a quienes se han dejado llevar por un desmesurado anhelo de felicidad, de riqueza o de poder.
La idea de la mesura muestra, al mismo tiempo, uno de los rasgos esenciales que hacen de la cultura griega una creación histórica adaptada admirablemente a la medida de lo humano, y, de otro lado, una de los enseñanzas que esta misma cultura puede deparar a la civilización de nuestros días como remedio a uno de sus peligros más notorios: el de la presunción desmedida, el de la deshumanización de sus métodos y valoraciones.
Jorge Siles Salinas es miembro de las Academias Bolivianas de la Historia y de la Lengua, correspondientes de las Reales Academias Españolas
El Día: Coca a lo grande
Bajo el Penoco.
El presidente Morales se sorprendería de lo que piensan de la coca en Santa Cruz. Al margen de que hay muchos cambas “pintudos” que ya ni siquiera disimulan el cachete inflado por el bolo, en ciertos círculos hablan seriamente de las grandes ventajas que podría tener la “hoja sagrada” como producto exportable a gran escala y dejarse de esos cuentos del cato y la tarea. Qué tal meterle con arado y tractor para sustituir a la soya, al maíz y al arroz en el norte cruceño y otras zonas y enviar contenedores de coca a China, donde estarían gustosos de contar con un producto que les ayude a duplicar la jornada laboral. La coca ha demostrado sus grandes virtudes como cultivo, con cuatro cosechas al año, libre de plagas, resistente a la sequía, al cambio climático y para colmo, en el Chapare las inundaciones arrasan con todo menos con los cocales. Ya quisieran los agropecuarios cruceños manejar un rubro de esas características y por eso es que están pensando en sumarse a los esfuerzos del Gobierno por despenalizar la coca. Pero hay un problemita. Ni bien los cambas comiencen a liderar la economía de la coca, tal vez al Gobierno se le ocurra que hay que bloquear las exportaciones.
El Día: Alerta naranja
Editorial
La temporada de lluvias en el país se está presentando tal como se había anunciado. Es decir, lluvias frecuentes y copiosas, crecida de ríos e inundaciones, anegación de extensos campos de cultivo y, en lo que corresponde a la zona urbana, elevados riesgos de deslizamientos en las denominadas “zonas negras” con puesta a nueva prueba del sistema de drenaje. Hasta ahora, la sequía había provocado importantes daños en gran parte del territorio. Como fenómeno opuesto, un ejemplo de su efecto se ha verificado en Potosí, donde desde octubre a la fecha ha destruido más de doce mil hectáreas de quinua real destinada al consumo interno y a la exportación. La Unidad de Riesgos de la Gobernación potosina señaló que más de 3.781 familias de 50 comunidades quedaron afectadas por ello.
Sin embargo, las últimas lluvias han aislado al trópico cochabambino y están provocando una justificada alarma en el oriente boliviano, donde la crecida de los ríos viene a constituir una seria amenaza no sólo para las extensas áreas de producción agropecuaria sino también para los pobladores de numerosas comunidades asentadas en la zona. El río Grande, por ejemplo, ha registrado un crecimiento de su caudal al punto que ha movilizado a los comunitarios de la zona de Pailas, Pailón y Las Juntas, para reforzar los defensivos para evitar su desborde. Al declarar alerta naranja, el Servicio de Reencauzamiento de las Aguas del Río Piraí (Searpi) moviliza asimismo a Defensa Civil, para que asuma sus recaudos.
Si la alerta naranja continúa en Santa Cruz, y el río Grande sigue aumentando su caudal, pondría en peligro a los pobladores de la comunidades aledañas a los ríos Piraí, Yapacaní, Surutú e Ichilo, con todas las consecuencias que esto conlleva. ¿Estará Defensa Civil preparada para encarar la atención inmediata y eventual evacuación de los posibles afectados? Hasta hora se ha demostrado que la insuficiencia de medios y personal ha sido una especie de Talón de Aquiles para cada Gobernación ante desastres de mediana y gran magnitud. Esta situación tiende a agravarse ante la suerte de obstáculos que existen para coordinar esfuerzos y recursos con el Gobierno central. Conviene tomar las previsiones necesarias.
Se trata no solamente de atender los efectos de los desastres naturales de la mejor manera posible, sino de demostrar nuestra experiencia y capacidad de organización. Al frente de los problemas está la eventual necesidad de enviar raciones de alimentos y vituallas, tarea que puede resultar extremadamente difícil cuando en los centros neurálgicos del país se sufre de escasez de alimentos y gran parte del área productiva agropecuaria está en crisis. También hay que atender el estado de las vías terrestres de acceso, que en muchos de los casos se han vuelto inaccesibles o difícilmente transitables. El hecho que ya existan comunidades aisladas en el trópico debería mover a la reflexión sobre los efectos de las intensas lluvias.
La peligrosa crecida del nivel de las aguas de importantes ríos ha sido la causa de la declaración de alerta naranja y amarilla en el este y centro del país. En Santa Cruz, la alerta naranja precede a la alerta roja por el dengue, que se suma a uno de los graves peligros que acechan a la población en la temporada de lluvias. No se trata tan solo de temas económicos, como el daño a la producción, o de problemas sociales ante la posible pérdida de viviendas y bienes, sino que también está en riesgo la salud colectiva de la población. En suma, se trata del conjunto de problemas que se hace preciso prever de manera coordinada, al margen de las diferencias político-ideológicas entre las autoridades locales y centrales.
Se trata del conjunto de problemas que se hace preciso prever de manera coordinada, al margen de diferencias político-ideológicas entre las autoridades locales y centrales.
Los Tiempos: EGIPTO, UNA REVOLUCIÓN ESPERANZADORA
La revolución egipcia alimenta el optimismo de quienes creen en la libertad y la democracia. Quienes deben temerle son todos los autoritarismos
Tras 18 días de admirable paciencia y perseverancia, el pueblo egipcio acaba de escribir una de las páginas más memorables de su rica historia. Una página con la que se cierra un ciclo y se abre hacia un porvenir todavía incierto pero tan amplio que del curso que vaya tomando durante los próximos días depende no sólo el futuro de Egipto, sino el de todo Oriente Medio.
Son tantos y tan complejos los motivos que han confluido para desencadenar la revolución egipcia, que es necesario esperar a que se disipe el impacto inicial antes de lograr una cabal descripción, explicación y comprensión de lo ocurrido y, más aún, de sus efectos sobre el futuro inmediato. Mientras tanto, sólo cabe identificar algunas certezas en medio del mar de incógnitas que quedan abiertas.
Entre ellas, la primera y la más importante es que la revolución egipcia ha dado fin con mucho más que el régimen de un individuo. Ha dado fin con las bases de todo un sistema de poder político (el de los despotismos árabes) que bajo formas tan diversas como las monarquías (como la saudí) hasta las dictaduras militares modernas (como la egipcia) ya no podrán sostenerse ni ser sostenidas, como hasta ahora, por las principales potencias del mundo occidental.
No menos importante es la necesidad de adaptación que se plantea a regímenes islamistas como el iraní y sus satélites estatales y paraestatales como Hamás e Hizbollah. Es que la revolución egipcia está muy lejos de responder a corrientes fundamentalistas como la que se apropió de la revolución iraní de 1979, y es mucho más probable que los proyectos autocráticos y teocráticos sucumban ante el impulso democratizador a que ocurra lo inverso, como temen sin mucho fundamento los sectores más conservadores de Israel, Estados Unidos y Europa.
Los motivos que dan pie a esa visión optimista son felizmente muchos y se los ha visto en abundancia tanto en Túnez como en Egipto. El principal de ellos, y el más importante, es que el movimiento revolucionario no ha sido preparado ni dirigido y mucho menos inspirado por los islamistas, sino por jóvenes, la mayor parte de ellos nacidos bajo los regímenes que están siendo derrocados. Son jóvenes modernos, democráticos, diversos y admiradores de la diversidad, audaces y ambiciosos, muy conocedores de la revolución tecnológica y de los desafíos que trae consigo; jóvenes cuya mirada está puesta en el futuro y no en las concepciones medievales propias de los radicalismos religiosos.
Una revolución tan juvenil -organizada a través de Internet y que durante sus 18 días de duración no empuñó ningún tipo de armas, ni siquiera las típicas bombas Molotov, sino teléfonos celulares y computadoras portátiles cuyas municiones no fueron balas sino ideas y sentimientos transmitidos en formato digital- no es, no puede ser, compatible con ninguna forma de totalitarismo. Y ese solo dato es por demás suficiente para que la revolución egipcia pueda ser vista con optimismo por quienes creen en la libertad y la democracia, y con pavor por quienes desde uno y otro extremo del espectro ideológico o teológico quisieran poder controlar las mentes y los corazones de sus pueblos.
El Deber: Tiempos difíciles
El presidente Evo Morales ha vivido en Oruro uno de los momentos más difíciles de su carrera política, o por lo menos de su gestión presidencial.
Haber tenido que salir deprisa de una ciudad, capital del departamento donde nació, seguramente fue una de las circunstancias más duras para el jefe de Estado.
Habrá que hacer una evaluación de los antecedentes que llevaron a que se dieran esos hechos tan deplorables, a menos de un año de que el electorado de la región le diera, según dicen las cifras oficiales, más del 80% de los votos.
Es tarea de quienes acompañan al presidente Morales hacer una revisión de los hechos –quizá errores, y quizá errores garrafales- que llevaron a que esto ocurra. Se trata de un trabajo similar al examen de conciencia que hacen quienes creen en los principios del cristianismo.
Lo que no corresponde hacer, en absoluto, es tildar a quienes protagonizaron los actos de protesta de terroristas o paramilitares, o afirmar que los gremiales que protestan contra el Gobierno son simples agentes del capitalismo.
Hacer esas cosas es ofender a la opinión pública pero sobre todo es mostrar que el Gobierno no sabe admitir sus errores ni reconocer que otros ciudadanos podrían tener la razón.
Si el propio Gobierno abrogó el decreto por el cual había decidido elevar el precio de los carburantes, porque lo consideró equivocado, no corresponde que condene con los peores calificativos a quienes dicen lo mismo.
Lo que dijeron los marchistas de Oruro fue que el Gobierno se equivocó al provocar, con una medida no meditada, esta ola inflacionaria que no cesa. Es decir que se trataba del mismo mensaje del órgano Ejecutivo del Estado cuando admitió su error.
No por eso los manifestantes de Oruro deben ser tildados de vendidos a la derecha o directamente paramilitares, como el propio vocero presidencial, Iván Canelas, llegó a decir del dirigente sindical orureño.
Del mismo modo parece equivocado decir que los dirigentes gremiales son agentes del capitalismo porque encabezan una protesta contra la iniciativa gubernamental de desplazarlos de la función de comerciantes.
Quizá ha llegado el momento en que el Gobierno comience a aceptar que otros también pueden tener razón. Un momento en el que admita que sus puntos de vista no son perfectos ni irrebatibles, sino propuestas que merecen ser debatidas. Aceptar ello es reconocer los principios de la democracia.
Sólo los regímenes totalitarios condenan y hasta llevan a la cárcel a quienes piensan diferente. Las democracias, en cambio, usan las opiniones divergentes como una oportunidad para mejorar las tomas de decisión.
No es conveniente esperar a que el estado de las cosas llegue a los extremos a los que se llegó en Egipto. Cuando los pueblos están cansados de los gobiernos que los oprimen o que muestran incapacidad para recapacitar, son capaces de todo.
El país entero está esperando que el gobierno del presidente Morales cambie de actitud, aprenda a reconocer sus errores, y sobre todo a corregirlos. Los bolivianos aprecian mucho la democracia, y lo han demostrado condenando a muchos gobiernos que la violaron.
No es bueno dejar que las cosas lleguen a extremos.
Cambio: Triunfó la libertad en Egipto
Tras 18 días de una histórica rebelión popular, el presidente egipcio Hosni Mubarak renunció ayer a su cargo tras 30 años de ejercicio de un poder dictatorial en los que fue amo y señor del destino de millones de personas. La fuerza del pueblo le obligó —a quien gobernó con mano dura— delegar el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para que "administre los asuntos del país", en un periodo de transición hacia una democracia que garantice la plena vigencia de los derechos humanos y políticos hasta hoy conculcados.
"El presidente Mohamed Hosni Mubarak ha decidido renunciar a su cargo de presidente de la República y ha encargado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas administrar los asuntos del país", dijo el vicepresidente Omar Suleiman en un breve discurso difundido por la televisión estatal. Y tras que el dictador oficializó su dimisión, una explosión de júbilo sacudió las ciudades egipcias, donde ondearon banderas nacionales y estallaron fuegos artificiales, según las imágenes televisivas difundidas por las cadenas de noticias qatarí Al Jazeera y la estadounidense CNN.
Durante los 18 días de protestas, al menos 300 personas murieron y miles fueron heridas en los enfrentamientos con la Policía y los partidarios del ahora ex mandatario, según datos de la Organización de las Naciones Unidas.
No obstante, a lo largo de las casi tres semanas de protestas, el ex Presidente tuvo que realizar varias concesiones, como la de nombrar un vicepresidente (el primero en 30 años), echar a su hijo Gamal de la conducción política del oficialista Partido Nacional Democrático (PND) y renunciar a su sexta reelección en los próximos comicios de septiembre.
De acuerdo con reportes de El Cairo, el desempleo (9%) y la suba en los alimentos, sumado a un régimen que reprimía todo signo de oposición, fueron los factores que desencadenaron la revuelta. El Ejército —institución a la que pertenecían Mubarak y su antecesor Anwar El Sadat —quien fue asesinado—, además del vicepresidente Suleiman— se negó a reprimir a los cientos de miles de civiles que en las calles exigían la renuncia de Mubarak.
Entre tanto, según un despacho de TeleSur, miles de egipcios que por 18 días consecutivos se mantuvieron en las calles exigiendo la renuncia de Mubarak continuaban eufóricos celebrando en diversas ciudades la dimisión del gobernante. La fiesta se había extendido hasta horas de la madrugada, mientras que la comunidad internacional ha saludado la revolución en el país árabe. El enviado de red de televisión latinoamericana en la capital egipcia, Rodrigo Hernández, reportó que para este sábado seguirá el festejo y que los manifestantes parecían no querer retirarse a sus casas.
El entusiasmo ha superado las barreras continentales y ha llegado a países de América, Europa y Africa, cuyos gobiernos han manifestado su esperanza de que el triunfo de la voluntad popular contribuya a reinstaurar la estabilidad y garantizar el tránsito de la dictadura hacia la democracia.
En esta misma línea, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, aseguró que con la renuncia de Mubarak "se ha escuchado la voz del pueblo egipcio", e instó a una transición "pacífica y ordenada" que conduzca a la celebración de "elecciones libres y justas y al restablecimiento de la autoridad civil".
Durante las casi tres semanas de movilización popular, las protestas intentaron ser censuradas por diversos medios de comunicación nacionales y por autoridades gubernamentales, no obstante, la presión social no cesó hasta que Mubarak anunció su retiro. Ante la contundente demostración de fuerza por parte del pueblo egipcio, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no tuvo otro camino que el de sumar su voz al festejo por la dimisión del dictador.
"Egipto no volverá a ser el mismo" dijo y agregó que pese a todo esa renuncia "no significa el fin de la transición, sino el comienzo". Sin duda, una declaración que intenta marcar distancias con la dictadura de Mubarak a la que Washington respaldó durante los últimos 30 años como a su principal aliado en el mundo árabe.
En ese contexto, una de las voces solidarias de América Latina con el pueblo egipcio surgió de Bolivia. El gobierno del presidente Evo Morales Ayma destacó "el coraje y la voluntad del pueblo egipcio, que se expresó en forma pacífica la necesidad de llevar adelante reformas sustanciales que permitan la consolidación de la democracia".
Es que el pueblo egipcio no sólo se rebeló en contra de la permanencia de Mubarak, sino que demandó la plena vigencia de sus derechos largamente conculcados y reivindicó a las víctimas de la dictadura que se trasunta en miles de encarcelados y torturados en el marco de una sistemática persecución y violencia política.
Por eso, el pueblo egipcio rechazó cada una de las ‘ofertas’ con las que un presionado Mubarak intentó prolongar su mandato hasta celebrar, en septiembre próximo, unas elecciones amañadas que le permitan a su régimen, una vez más, reproducir el poder —aunque sin el dictador— y seguir al servicio de los intereses sionistas y de Estados Unidos.
En ese contexto, millones de egipcios le dijeron no al dictador, no al vicepresidente Omar Suleimán —ex agente de la CIA—, no a una cúpula militar cómplice de las torturas y el asesinato de miles de opositores a lo largo de estos 30 años de dictadura, de robo, corrupción y brutalidad. Por eso, el triunfo de la libertad no debe ser negociado, porque Egipto luchó por su soberanía y dignidad, en defensa de la vida.
Millones le dijeron no al dictador, no al vicepresidente Omar Suleimán —ex agente de la CIA—, no a una cúpula militar cómplice de las torturas y el asesinato de miles de opositores a lo largo de estos 30 años de dictadura, de robo, corrupción y brutalidad.
La Prensa: Egipto y la revolución de los jóvenes
La revolución de los jóvenes y de las redes sociales es saludada con algarabía por el mundo democrático, sobre todo por los amantes de la libertad.
Con bailes, cantos, fuegos artificiales y al grito de ?¡Egipto libre!? cientos de miles de personas ocuparon la ahora histórica plaza Tahrir (plaza de la Liberación), en El Cairo, para celebrar jubilosamente el derrocamiento del dictador de 30 años Hosni Mubarak.
La rebelión de los jóvenes, comunicados por las redes sociales de internet Facebook, Twitter y el decisivo papel de Google, fue la causa de la caída de uno de los dictadores que más tiempo se mantuvo en el poder amparado por una ?Ley de Emergencia? de 1981, con la que se suspendieron los derechos humanos y se implantó la censura de prensa, un expediente usado por los dictadores de todos los tiempos y todos los países para acallar la voz del pueblo.
Pero esta vez no se contó con que las redes sociales funcionaran intensamente en 18 días continuos para convocar a los jóvenes egipcios a protestar, primero, por el alza de precios de los alimentos en el legendario país de los faraones, que creció después como una bola de nieve para terminar pidiendo que Mubarak se fuera.
Al principio, las manifestaciones fueron violentas y reprimidas también violentamente por las fuerzas policiales del Presidente que en las elecciones de 2005 se mantuvo en el cargo merced a un monumental fraude electoral. Pero después fueron manifestaciones pacíficas, con gente que con carteles y pancartas se asentó en la plaza Tahrir exigiendo que el dictador se vaya. Y así fue. Mubarak dejó el mando de la nación en manos de los militares, que mantuvieron un prudente silencio en los 18 revolucionarios días. Fue algo parecido a la ?Revolución de los jazmines? de Túnez, que terminó en enero de este año con la fuga de Ben Alí, el dictador, y su familia con una enorme fortuna calculada en Francia en 1,5 toneladas de oro.
La mayor muestra de indignación de los egipcios fue dada el jueves, cuando levantaron en alto las plantas de sus zapatos como muestra de rechazo al anuncio de Mubarak de que no renunciaría a la presidencia. Persistieron en su demanda hasta lograr su objetivo de derrocar al dictador y cambiar la historia del mundo.
La euforia todavía se vive en las calles de las principales ciudades egipcias, mientras se busca descifrar el futuro de Egipto y de sus vecinos. Mubarak fue quien selló la paz con los israelitas y fue su virtual aliado. Ahora Israel parece que quedará solo en medio de sus adversarios árabes.
Se espera también que los militares, que sirvieron silenciosamente a Mubarak durante 30 años, no traicionen la revolución de la plaza Tahrir (de la Liberación) y trabajen en una transición pacífica de la dictadura a una democracia estable y duradera, debiendo, para ello, restituir inmediatamente todos los derechos civiles y libertades coartados y que causan, en cualquier parte del planeta, la indignación del hombre, que por naturaleza debe ser un ser libre.
La revolución de los jóvenes y de las redes sociales es saludada con algarabía por el mundo democrático entero, pero sobre todo por los amantes de la libertad y los enemigos de la corrupción. Mubarak tendrá sus cuentas bancarias congeladas en Suiza, y se comenta que su fortuna alcanza a 70.000 millones de dólares que deberían ser devueltos al país de Tutankamón.
El Diario: Fiscalización a gastos con “donativos” venezolanos
Los llamados “donativos” que el Presidente de Venezuela hace al Presidente boliviano, son motivo de preocupación para la colectividad que, con justa razón, se inquieta, porque se hace difícil justificar que el mandatario de un país disponga, discrecional y festinatoriamente, de dineros que pertenecen al Estado que gobierna.
Especialmente en los primeros años de gobierno, se habló mucho sobre la entrega de importantes cantidades de dinero que serían destinadas “a obras emprendidas por el Presidente boliviano” y que “Venezuela se empeña en apoyar, cumpliendo políticas de solidaridad”. Para muchos analistas o integrantes de grupos de oposición, la explicación demandaría una pregunta: ¿y cómo recibimos donativos de los Estados Unidos, Japón, Alemania, Banco Mundial, etc.? En estos casos, los montos destinados a Bolivia obedecen a planificación de esos países de sus programas de cooperación al desarrollo del Tercer Mundo o son, en casos, remanentes de programas ya aprobados inclusive por sus congresos parlamentarios.
Los pedidos de fiscalización de los dineros recibidos están enfocados a dos fines: el primero, saber si esos recursos económicos realmente están aprobados por el congreso venezolano u obedecen a políticas diseñadas por el Gobierno o se trata de un “desprendimiento” personal del mandatario de Venezuela. Lo más importante para Bolivia es conocer qué destino tuvieron esos donativos.
Muchas veces se dijo: “son medios para paliar la pobreza o para la construcción de obras de infraestructura”; pero sin detalles ni especificaciones de alguna clase que, para empezar, deberían conocer los mismos destinatarios de la generosa entrega. En concreto, lo que se pide con la fiscalización es conocer algo que no debería ignorar el país: saber cómo administra el Gobierno los dineros destinados al Estado y cuáles son los resultados.
La administración de dineros del presupuesto nacional o de los donativos -que, de todos modos, se los debería incluir en el rubro respectivo de ingresos del Estado, mediante el Tesoro General de la Nación y su destino en el de inversiones públicas- no puede estar libre de la fiscalización de la Contraloría y ser motivo de presupuestos, cotizaciones y documentación prolija que muestren la honestidad y responsabilidad de lo invertido.
Por principio, hay que partir de una realidad: los donativos no son del peculio propio del presidente venezolano, son de las arcas nacionales del Tesoro General de Venezuela. Por otro lado, no son donativos a “título personal” sino en niveles de gobierno a gobierno, de un Estado a otro Estado. Y, llegado el caso, así se tratase de “donativos personales”, su inversión debe ser aclarada debida y minuciosamente.
La preocupación en Bolivia es que esos medios financieros, calificados como “ayuda”, no estén consignados en el rubro de la deuda externa y que, más temprano que tarde, impliquen pago de intereses y reembolsos en determinados plazos; de ser así, corresponden las aclaraciones precisas conjuntamente las rendiciones de cuenta que no se las debe rehuir. Un elemental sentido de honestidad y responsabilidad con el país y con el Gobierno o Estado donante, obliga a que todo esté debidamente claro, que no hayan condiciones o fines ocultos que provoquen susceptibilidad de personas o instituciones y que, finalmente, resulten baldones contra el prestigio de nuestro país. Ojalá que el Gobierno tome en cuenta los pedidos de fiscalización que están en los senderos de la corrección y urgencias que la colectividad precisa conocer.
El Mundo: Gobierno moral
Siguiendo con las normas del estatuto, los representantes de los sectores cruceños concurrirán hoy a las instalaciones del Comité Pro Santa Cruz para proceder a la elección de las nuevas autoridades de la institución por otra gestión.
A lo largo de su historia, el Comité se ha caracterizado por constituirse en un órgano catalizador de las aspiraciones de todo el pueblo cruceño y durante su vida institucional ha tenido la oportunidad de concretar anhelos que en muchos casos parecían imposibles de realizar.
Vale la pena recordar que el Comité nace al calor de la lucha de los cruceños por recuperar los ingresos por las regalía de la producción petrolera que si bien estaban establecidas, habían sido mezquinamente retenidas por el gobierno central e invertidas solo en situaciones muy particulares en beneficio de la región.
La inspiración de la Federación de Estudiantes de la Universidad permitió que a lo largo de la vida de la institución, eminentes patricios cruceños hubieran estado a la cabeza de la institución, representándola con matices realmente excepcionales.
El crecimiento de la región, precisamente con el beneficio de las regalías antes mencionadas, ha dado lugar a una integración mayor de la región por lo que el comité ha ido incorporando en su seno no solo a la gente de la capital sino también a quienes apoyan al desarrollo regional desde las provincias.
En muchas oportunidades, cuando el desarrollo democrático de la vida del país se encontraba interrumpido por la presencia de gobiernos dictatoriales y/o despóticos, el Comité no sólo asumió la representación de la región sino que lideró y proyectó su influencia a nivel nacional, promoviendo la creación de instituciones similares en otros departamentos y trabajando en coordinación por la recuperación de los derechos y libertades de toda la ciudadanía.
El trabajar en tales condiciones significó para las autoridades del Comité un desafío particular que fue recogido con patriotismo y desinterés, aun a riesgo de la seguridad personal.
Encabezado por aquellos ilustres patricios el Comité pudo desarrollar esa tarea encomiable; en cuanto se refiere a los últimos tiempos, muchos de los ex presidentes se proyectaron al campo político, comprometiendo el apoyo de la región al desarrollo nacional.
En la actualidad, se realizan gestiones para ampliar la presencia en la asamblea de representantes de otros sectores de la ciudadanía, buscando una participación amplia en las gestiones y decisiones de la institución.
En el proceso eleccionario que se cumple hoy, aspiran a la presidencia dos profesionales del campo de la salud con una trayectoria profesional meritoria y que ocuparon situaciones de relieve en instituciones locales, por lo que se puede prever que en la nueva gestión el comité estará en condiciones de colmar las expectativas de la ciudadanía en momentos en que las condiciones para la población no son las mejores, por las limitaciones que se han ido presentando al desarrollo e la actividad empresarial y productiva de la región, en especial en el rubor alimenticio y energético, y por otra parte las dificultades que se han presentado a la mayor parte de la ciudadanía en el ámbito del abastecimiento en particular de los artículos de la canasta familiar que han experimentado un constante aumento de precios.
Corresponderá a las autoridades del Comité Pro Santa Cruz buscar el diálogo con las autoridades del Gobierno, para obtener las mejores condiciones para el desarrollo de la actividad productiva, una situación que podría repercutir significativamente a favor no solo de la región sino también en el ámbito nacional, del mismo modo que sucedió en las numerosas oportunidades pasadas que mencionamos.
Opinión:
Clarín, Argentina: Las peligrosas rutas argentinas
La Ruta Nacional 14 constituye el principal corredor terrestre del Mercosur y por ella transita el grueso del transporte de carga entre Brasil y la Argentina. Pero la Ruta Nacional 14 es, además, la más peligrosa vía de circulación de automóviles y transportes de larga distancia del país y suma numerosas tragedias por accidentes, bautizada por ello como ?la ruta de la muerte?.
El último de ellos dejó siete muertos y más de medio centenar de heridos por el choque frontal entre un ómnibus que viajaba desde Paraguay rumbo a Buenos Aires y un camión cargado de piedras, cerca de Paso de los Libres en Corrientes.Las causas de estos accidentes se repiten: exceso de velocidad, imprudencia de conductores manejando por la noche sin los debidos recaudos, cruce de carriles, curvas peligrosas o mala señalización.
Luego de la tragedia en Corrientes, hubo otros dos accidentes graves; un vuelco de ómnibus en Arroyo Seco, al sur de Rosario, con 15 heridos y el vuelco de un camión a pocos metros de allí, cuya carga fue saqueada por pobladores de la zona.
Es evidente que, más allá de la imprudencia de los conductores, la deficitaria infraestructura vial de nuestro país contribuye a aumentar la inseguridad en las rutas. Vehículos modernos y seguros circulan junto a otros deteriorados por caminos inapropiados o en mal estado. En este cuadro, el caso de la ruta 14, la Ruta del Mercosur es especialmente crítico porque es una autovía angosta, de doble mano, que no está preparada para el intenso tránsito de cargas y turístico que circula por ella.
La deficitaria infraestructura vial contribuye a aumentar la inseguridad en las rutas. Vehículos modernos y seguros circulan junto a otros deteriorados, por rutas en mal estado.