El presidente Morales encabezó esta noche una concentración en La Paz, para festejar el cumpleaños número 12 de la “revolución bolivariana” de Hugo Chávez. Bajo una gigantografía donde se veía al gobernante venezolano con su boina roja, Evo reiteró su declaración de años anteriores en la que se definió “marxista-leninista” y dedicó buena parte de su discurso a fustigar al “imperio”, al que acusó de estar dividiendo a los movimientos sociales. El acto merece varias observaciones: en primer lugar, el hecho de realizarlo en un lugar cerrado sugiere que la capacidad de movilización del partido de gobierno podría estar decayendo. Por otra parte, hay que preguntarse por qué razón el presidente de un país tendría que festejar al gobierno de otra nación, en un evidente síntoma de dependencia y pleitesía. Por último, la retórica presidencial una vez más aparece preocupada por la “división” de las organizaciones sociales, expresión con la que se encubre la creciente ruptura entre la burocracia evista y las bases populares.
¿Plantaron explosivos en el stand de Cotas?
Siguen saliendo videos que ponen en serio entredicho a la versión oficial sobre el caso Rozsa. Ahora es una grabación del operativo de la UTARC en el stand de Cotas de Expocruz, donde parece haber indicios de un “sembrado de pruebas”. La novedad está en un segmento del audio, donde la voz de lo que parece ser un oficial al mando indica que se coloquen explosivos “listos para detonar”, mientras la encargada de filmar el operativo (presuntamente, la misma “Karen” que se vio en el video sobre el Hotel Las Américas) intenta cortar el diálogo para evitar que sea registrado en la grabación. Sería muy preocupante que se hubieran fabricado pruebas de “terrorismo”, lo que, unido al testimonio comprado de Ignacio Villa Vargas, significaría que efectivamente el caso no ha sido otra cosa que un montaje. Mientras tanto, los voceros oficialistas incurren en flagrantes contradicciones, como pasó hoy con el senador del MAS Eugenio Rojas, quien convocó a una conferencia de prensa donde reconoció que “El Viejo” era un informante pagado por el gobierno y que como tal debe recibir protección, pero rato después llamó a una segunda conferencia para negar lo dicho, luego de recibir una llamada de reprimenda de un viceministro. Cada vez queda más claro que el esclarecimiento de lo sucedido sólo será posible mediante una investigación internacional como la que reclaman Irlanda y Hungría.