Dante Pino Archondo
¿Qué cambió? Algunas cosas. Por ejemplo: el incremento de los precios de los bienes y servicios que adquiere la familia boliviana, la disminución en volumen de nuestras exportaciones y el incremento de las importaciones al resto del mundo, la paralización de la inversión privada, el incremento del gasto corriente fiscal provocado por el gobierno y la desvalorización del dólar respecto al boliviano. No es moco de pavo.
Estas variaciones de la realidad que siguen el curso anunciado hace muchos meses atrás, tienen la característica de mostrar cómo se agrava la situación de las familias y de las empresas. Los ingresos pierden poder adquisitivo, por efecto del incremento de precios. Y los precios suben porque la oferta nacional decrece y se tiene que importar. No hay oferta porque el gobierno hizo y hace todo lo posible para contraerla, amenazarla y destrozarla.
Estos ingredientes que tenemos en la olla común boliviana, preparan el descontento social. Y así se está produciendo. Huelgas y paros. Mientras el gobierno no atina a nada.
Hay una verdad que dice: nadie da lo que no tiene. El gobierno no tiene, ni tuvo un programa económico, no le interesó tampoco confeccionarlo, porque pensó que todo era política y persecución para hacer más política. Lo cual se puede hacer por un tiempo. Y ese tiempo ha sido bastante, ¡cinco años!
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Me recuerda al general Banzer. En 1972 al 73, la situación económica nacional se caía sin remedio y vino el alza de los precios del petróleo, provocada por la OPEP, luego de la guerra del Levante, esa situación cambió la crisis por una bonanza inesperada y eso le permitió extender su dictadura hasta 1978. Cinco años. La crisis se ocultó, pero resurgió luego y por eso el retorno de la democracia en 1978: con una convocatoria a las elecciones generales irrestrictas, 1979: con el empantanamiento congresal para elegir presidente, 1980: nuevas elecciones y golpe narco delincuencial de García Meza, hasta que el año 1982 dio inició al ciclo democrático que hemos tenido hasta el año 2005.
A Evo Morales le sucedió lo mismo que a Banzer, se sacó la lotería externa y como él dictador que derrochó ese dinero en autopistas millonarias, y créditos (regalos) a sus amigos, Evo lo hace con aviones, satélites, canchas de fulbito y empresas innecesarias.
Es tiempo de balance. Ni cabe duda. Y los resultados que tenemos están en rojo.
¿Qué paso? Pues lo siempre, hoy me divierto y el mañana me importa un pepino. Pasaron los carnavales. Pero la fiesta del derroche continua, con lo que aún queda de la lotería que tuvimos.
En 1978 se produjo el retorno de los exiliados de Banzer, para comenzar la recuperación de la democracia desde la clandestinidad, juventud mirista y socialista que luego de la huelga minera por elecciones irrestrictas, comenzó a enfrentarse con lo que quedaba del régimen militar.
Ahora el 2011, en pocos meses más, el gobierno tendrá que convocar, no tengo dudas, a un gran acuerdo nacional, que deberá contemplar el retorno de los exiliados políticos, y la recomposición de la oposición para luego definir el adelantamiento de las elecciones. De no hacer esto, la crisis estallará en su cara y le dejará sin rostro y con el camino pavimentado a la audacia extremista que espera la herencia del MAS.
Para evitar una radicalización del actual proceso, que comenzaría a desmembrar la unidad territorial, no hay otra salida que recomponer a la oposición. Las Fuerzas Armadas en este sentido tienen que jugar un rol muy importante, presionando para que la sociedad civil recomponga sus relaciones políticas y no les obliguen a tomar parte en la resolución de la crisis. La propia supervivencia del MAS necesita de esto.
Lo que digo les parecerá a muchos exagerado, pero yo estoy acostumbrado a ir contracorriente. Y les aseguro que este proceso no tiene otra salida mejor que esta para preservar al menos la poca democracia que queda.