Gris aniversario del MAS

alvaro-garcia-linera-controlara-la-gestion-edil-de-el-alto-dia-a-dia El partido de gobierno cumplió 16 años de existencia y se ocupó de usar ampliamente los medios de comunicación estatales -que son de todos los bolivianos y no del oficialismo- para la propaganda de sus festejos. Claro que la celebración resultó bastante deslucida, siendo imposible para los gobernantes soslayar la creciente crisis de su proyecto político. El vicepresidente Álvaro García Linera dedicó buena parte de su discurso a enumerar los problemas que atraviesa el Movimiento Al Socialismo, identificando a “las peleas internas, la ambición de ciertas personas, y la corrupción y falta de transparencia” como los principales escollos. Superficial análisis, que no llega siquiera a rozar un mínimo de comprensión sociológica de las verdaderas fallas estructurales del MAS. Sin duda que hay peleas internas, y que la ambición de “ciertas personas” (que están a la cabeza del Estado) pone en peligro a la democracia boliviana. Cierto también que la corrupción se ha intensificado y bienvenida la confesión de partes del vicepresidente. Pero hay que entender que más allá de todo esto hay una crisis relacionada con la misma lógica y dinámica del régimen, que lleva a la concentración totalitaria del poder en manos de una nueva clase burocrática, que de manera inevitable choca con los movimientos sociales que comienzan a zafarse de su manipulación instrumental y de los distintos mecanismos de cooptación sindical. Un acápite interesante de la disertación/discurso vicepresidencial tiene que ver con el propósito de “hacer de Bolivia una potencia (…) una gran nación”, confirmando el giro hacia un chauvinismo nacional-estatista del gobierno, en desmedro de las corrientes “plurinacionalistas”, indigenistas y ecologistas en el seno del arco ideológico oficialista. Está claro: el proyecto nacional-autoritario de tintes fascistoides es el que más conviene a la ambición concentradora de la nueva clase burocrática…

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