No se olviden de Niño

david-nino-guzman El crimen que acabó con la vida del jefe de prensa de la agencia católica de noticias (ANF), David Niño de Guzmán, consterna al país y todos los indicios apuntan a un homicidio, con especiales características de brutalidad.

Reporteros Sin Fronteras (RSF) pide tener en cuenta en la investigación el “móvil profesional”, es decir, que los criminales hayan estado motivados por un trabajo periodístico que les molestaba particularmente.

A este pedido habrá que acotar lo que afirman colegas cercanos al fallecido periodista, en el sentido que la última investigación que llevaba a cabo Niño de Guzmán era sobre el denominado caso Rozsa, más específicamente sobre la destrucción de pruebas realizada por el fiscal Marcelo Soza. Aunque no haya que apresurarse a sacar conclusiones sobre esto, se trata de un dato relevante a tener en cuenta en el abanico de hipótesis de la indagatoria.

En América Latina han proliferado en los últimos años los asesinatos brutales a periodistas, por lo general ordenados desde las organizaciones de narcotraficantes, siendo el caso de México el más extremo. ¿Bolivia estaría ingresando en una situación similar, de la mano del crecimiento descontrolado del narcotráfico? ¿Se está enviando un mensaje de terror a toda la prensa?

Llama la atención, además, la lentitud con la que ha actuado el Ministerio Público, ya que Niño de Guzmán desapareció el pasado martes y su cuerpo fue encontrado el jueves, pero recién el lunes será sorteado el fiscal a cargo. Tampoco puede soslayarse el hecho de que en los últimos tiempos la relación entre el periodismo y el poder político se ha tensionado, existiendo numerosos precedentes de agresiones a trabajadores de la prensa. Lo cierto es que el esclarecimiento de este horrendo crimen sólo podrá ser posible si se mantiene una presión constante de la sociedad civil. Por eso, a la manera de aquella consigna que hicieron famosa los periodistas argentinos en el caso de Cabezas: No se olviden de Niño.

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