
En el Grupo de análisis socioeconómico que tenemos en el FB, estas semanas se ha dado un rico debate en torno a una propuesta hecha por Jaquelin Patiño para que la producción de coca pague impuestos. Este el resumen encomendado por el Grupo a la autora del debate:
“Una forma de atacar la raíz del problema del circuito coca – cocaína es crear un impuesto a la hoja de coca. Esta idea se ha presentado por primera vez en la comunidad “Dialogando con Ivan Arias” del FB, con inusitado interés de los analistas, mostrando opiniones diversas de la comunidad, representada, entre muchos otros, por Felix Quintanilla, Miguel Crespo, Lincoln Quevedo, Luis Fernando Ortiz, Marcial Huanca y Mauricio Aira, con más de 100 intervenciones en total.
Los puntos principales tocados a favor de la ley, tienen como base el cambio de actitud frente a un problema endémico de la sociedad boliviana. El punto principal en contra, es que sería una forma de legalizar lo ilegal. Instalada la controversia, se definieron algunos puntos que deberían ser tomados en cuenta para la redacción de un primer borrador de la ley:
1. Los cultivos legales pagarán anualmente por superficie de cultivo, que será determinada y controlada por GPS. Se sugiere US$600.- por hectárea.
2. Los cultivos ilegales serán convertidos en legales, con la salvaguarda de que deben pagar el doble de impuestos por área cultivada, y cada dueño debe ser también productor de algún otro tipo de cultivo para poder seguir cultivando su coca. Ellos pagarán US$1200 por hectárea y además deberán ser dueños de otros cultivos de comida.
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3. Toda la coca que llega por flota, por aire o por rio a un punto fronterizo, pagará un impuesto al consumo específico, equivalente al que se paga por el alcohol o el tabaco.
4. Toda coca vendida dentro del territorio nacional, deberá venderse con IVA, embolsada y con la respectiva estampilla de impuestos internos, tal como los cigarrillos, además de presentar los debidos controles patológicos.
5. Para su cobrabilidad, se pagarán en oficinas municipales, cuarteles y bancos provistos con tecnología biométrica.
6. Quedan suprimidas todas las aduanillas. En su lugar, la FELCN se dedicará a controlar que la hoja de coca tenga todos los controles sanitarios necesarios, haya pagado todos los impuestos, y estará dotada de tecnología biométrica que permitirá el control de cuánta coca maneja cada persona.
7. Cada cocani mayorista y minorista debe contar con un registro biométrico en la FELCN.
8. Todos los cocaleros en áreas ilegales estarán obligados a cambiar su producción cada dos años, para replegarse a áreas legales por completo en los próximos dos años. Cada año su impuesto será mayor en caso de incumplimiento.
Estos ocho puntos se inscriben dentro del espíritu de la ley, que debe reflejar la necesidad de un cambio en la estrategia, es decir, que desde ahora no se lucharía en contra del cultivo de coca, sino a favor de la salud de los ciudadanos. En este enfoque nuevo, una de las metas más importantes a lograr es que toda la coca que se transporta en el país, deba tener su origen claramente determinado, una papeleta de depósito bancario que identifique quién compra y quien vende la coca, dónde y en que fechas.
Establecer control sobre los movimientos físicos de la coca, así como establecer pagos en cada movimiento, ayudará a desincentivar el comercio ilegal de la coca. Hay que recordar también que la coca es materia prima para la cocaína, pero se está transportando dentro del país sin pagar impuesto por el uso de nuestros caminos, nuestros autobuses y nuestras terminales”.
Quien toma el guante?