El oficialismo amenaza con cárcel a los que pidan el voto nulo y, simultáneamente, el gobierno encarcela a un comunicador por divulgar un documental con testimonios críticos hacia la gestión de Evo Morales como presidente de los sindicatos cocaleros del Chapare.
De la mano del progresivo copamiento del Órgano Judicial, el país parece adentrarse en una nueva etapa de la judicialización. Si en una primera fase ésta alcanzó a prefectos derrocados, dirigentes cívicos, alcaldes y asambleístas departamentales, ahora el régimen ha dado un salto cualitativo al pasar a la judicialización de la opinión.
Ya no hace falta ser autoridad de oposición para candidatear a la prisión política: basta con manifestar opiniones contrarias al pensamiento único que el Movimiento Al Socialismo parece empeñado en imponer.
De hecho, en los últimos años la gran mayoría de los países latinoamericanos han derogado las leyes que criminalizaban la libertad de expresión, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Las excepciones han sido, oh sorpresa, las democraduras de Venezuela, Ecuador y Bolivia, donde la tendencia es contraria.
En estos regímenes no se entiende aquello que dice el diccionario Ossorio: “El delito únicamente surge cuando el sujeto activo no se limita a expresar una opinión, sino que incita a llevar a cabo una idea a la práctica por medios violentos. Una persona puede atacar al régimen político de un Estado y sostener que debe ser sustituido por otro. En ello no hay delito. Éste nace cuando induce a terceros a asaltar el poder para cambiar el régimen”.
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En estos regímenes, en cambio, parece regir el postulado de cárcel para todos: para los que piden el voto nulo y los que dicen que Evo es cocalero. Cárcel para los diputados que no son oficialistas, para los alcaldes de oposición y los gobernadores que fueron de oposición. Cárcel para los asambleístas departamentales, para los artistas que no pagan el 35% y para los que se oponen a la narco-carretera. Cárcel para los indígenas, los periodistas y los ex masistas. Cárcel para todos menos para el general Sanabria. A ése, por favor, que lo devuelva el imperialismo…