Julio H. Linares C
Julio de 2010, el Informe del PNUD situaba a Bolivia como el país con mayor desigualdad de América.
Agosto de 2011, el Presidente destacaba en su informe de gestión la enorme reducción del índice de desigualdad entre los que más y menos tienen. ¿Qué pudo haber pasado que cambiaron las cosas tanto en un año?
En el mismo informe, el Presidente daba la bienvenida a un millón de bolivianos a la clase media. Un mes antes, EPSAS comunicaba que el 45 por ciento de la población de El Alto, más de 400.000 personas —si las proyecciones del INE están bien— no contaban con alcantarillado.
Conociendo que el informe de Naciones Unidas —al cual Morales se refirió— toma en cuenta el acceso al alcantarillado como una de las variables para salir de la pobreza, es evidente que el Presidente no se refirió a ningún habitante de la ciudad con más crecimiento en los últimos años.
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¿Quién miente?, ¿quién maneja mal y/o a su gusto los datos? Luego del eufórico discurso, la Fundación Jubileo le pidió a Su Excelencia que explicara la metodología que utilizó para el cálculo del millón de personas que dizque se despidieron de la pobreza. Seguramente miles de ciudadanos de El Alto también quisieran saberlo, pero ellos van más allá, piden el censo.
Octubre de 2008, el INE y el (ex) Viceministerio de Descentralización inician las actividades para el Censo 2010. Septiembre de 2010, el INE informa que el Censo 2011 se realizaría en agosto de este año. Hace un par de meses, la ministra Caro informó que la Asamblea aprobó el crédito del BID para el Censo 2012. ¿La tercera es la vencida?
Si pregonan que los recursos sobran, ¿por qué tanta informalidad?, ¿falta de institucionalidad, de capacidad?, ¿miedo a que los resultados deriven en un Santa Cruz con más dinero y asambleístas?, ¿a que los datos digan que seguimos nomás igual de pobres o que no somos el país de 36 naciones indígenas?
Basta de verdades a medias, de cálculos incorrectos, de hacerle caso al FMI cuando dan estimaciones que son de nuestro agrado. El censo es imprescindible para hacer políticas públicas acertadas. No es posible que lo tomen con tanto desparpajo.
La Prensa – La Paz