Crisis… ¿cuál crisis?


Por Pablo Rossell, economista.

Recientemente, la reconocida y poco confiable agencia de calificación de riesgo Standard and Poor’s ha bajado la calificación de la deuda de los Estados Unidos, lo que, en buen romance, significa que la susodicha agencia anuncia al mundo que el imperio es un pagador menos confiable.

Les comento un pequeño chisme sobre Standard and Poor’s: es la misma agencia que otorgó calificaciones positivas a los bancos de inversión estadounidenses justo el mes que quebraron, allá por el 2008. O sea, lo que denominamos con justeza en nuestra tierra como una gran chambonada.



Me parece sumamente gracioso, por decir lo menos, que un grupo de tecnócratas bajen la calificación de riesgo a la única economía en todo el planeta que tiene el poder de imprimir —sin mayor costo que el de la tinta y el papel— la misma moneda en que paga a sus acreedores. A los experimentados financistas de Wall Street les parece igual de gracioso, así que la reacción de los mercados fue que, luego de la sonora ocurrencia de Standard and Poors, los bonos de deuda de EEUU… ¡subieron de precio!

No obstante, hubo nomás reacciones adversas de “los mercados” (eufemismo para denominar a los pocos miles de millonarios que controlan la liquidez de las bolsas de valores del mundo) y las cotizaciones de los valores de las empresas empezaron a bajar y, junto con ellas, las cotizaciones de los valores de las materias primas (incluyendo hidrocarburos, minerales y granos).

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Así que nuestro Gobierno ha decidido asumir acciones para prevenir los efectos de la crisis que se avecina. Según lo publicado ayer por La Razón, se plantea: 1) un salto productivo hacia la industrialización; 2) apoyar la producción de manufacturas y alimentos; 3) mantener el gasto público y favorecer la demanda interna; y, 4) sintonizar la apreciación del boliviano con los movimientos de las monedas de nuestros vecinos, además de cambiar una fracción de nuestras reservas de dólares a oro.

Como me gusta el oficio de ‘opinador’, comentaré brevemente la propuesta del Gobierno. En primer lugar, la mayor parte de dichas medidas estratégicas ya están en el Plan Nacional de Desarrollo, como lineamientos generales. Las medidas más concretas son las que tienen que ver con la política monetaria. El mensaje es claro: 1) evitaremos desbalances cambiarios con nuestros vecinos para no abaratar demasiado las importaciones, y 2) evitaremos la pérdida de valor de nuestras reservas (que hoy está por las nubes).

En el ámbito de lo productivo, necesitamos mensajes igual de contundentes, más allá de los lineamientos de política, que ya los sabemos. Tarea extra para el gabinete económico.

Fuente: www.la-razon.com