La diferencia que hace la diferencia: la bandera nacional


Ismael Schabib Montero*

Vicealmirante Ismael Schabib El 17 de agosto nuestra bandera, el símbolo que nos representa e identifica en cualquier parte del mundo, estuvo de aniversario. Según la revista “Poder y Placer”, en el número publicado el mes de mayo, a la pregunta, ¿Cuál es la bandera que más ama? En promedio las personas que habitan en la troncal, incluida la ciudad del “Alto de La Paz”, respondieron, 84%, la tricolor nacional, un 11% la departamental y apenas un 4% la Wiphala.

Se escucha comentar a algunas personas, que así como la Wiphala es la bandera que nos quiere imponer este gobierno como símbolo nacional que se parangona con la tricolor, los cambas podemos optar por proponer a la flor del Patujú, me parece un error hacer esa comparación, por cuanto a la flor “Patujú bandera” se la escogió como emblema nacional por tener los mismos colores de la bandera, se lo hizo de muy buena fe, para remarcar la belleza de nuestra tricolor y nunca con el deseo de suplantarla.



El año 1990 se llevó a cabo la primera marcha de los pueblos indígenas de las tierras bajas a la sede de Gobierno, cuando gobernaba nuestro país el Lic. Jaime Paz Zamora, con el propósito de reclamar sus derechos sobre ciertos territorios, aparentemente avasallados por los madereros, un detalle muy importante era la enorme bandera nacional que le daba a la marcha una imponencia impactante. En aquella ocasión estuvieron liderados por el Sr. Marcial Fabricano, y fueron recibidos a su ingreso a la ciudad de La Paz por el Primer Mandatario y se hizo un acto especial en el Parlamento Nacional donde su líder, Fabricano, pronunció un sentido y dramático discurso, circunstancias en las que no pudo reprimir su emoción y lloró. En esa ocasión sus demandas fueron atendidas favorablemente y se los trató con mucho respeto.

Desde hace cinco días, nuevamente los indígenas de las tierras bajas se encuentran marchando a la ciudad sede de gobierno, liderados esta vez por el Sr. Adolfo Chávez, para reclamar por la integridad del TIPNIS, Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, para evitar que pase una carretera por esos territorios, una vía que debiera comunicar los departamentos del Beni y Cochabamba, con el argumento de que el Gobierno central no les consultó tal cual lo establece la Constitución Política del Estado, y manifiestan su preocupación porque el tramo en cuestión partiría desde una zona roja del narcotráfico, Villa Tunari, con el temor justificado de que los cocaleros extiendan aún más sus depredadores cocales en la zona favorecidos por la vía, ya que se ha comprobado que en la actualidad, ya está ocurriendo, lo paradójico es que se hace este reclamo a un gobierno que dice representarlos, a un gobierno que ellos ayudaron a construir, pero los hechos nos dicen que el Sr. Evo Morales, nuestro Presidente, que se auto nombra defensor de la “madre tierra” está demostrando que antes que un gobierno indígena es un gobierno cocalero, con todas las consecuencias que ello implica.

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Nadie niega que la carretera es un proyecto vital para la articulación nacional, qué especialmente el Departamento del Beni cifra sus esperanzas de mejores días en ella, porque la comunicación más efectiva del Beni con el resto del país, excepto Pando, es pasando por Cochabamba, por su ubicación central, nos acerca a los benianos a casi todas partes.

Los indígenas de las tierras bajas, dicen no oponerse a la construcción de la carretera y sólo proponen la modificación del tramo para que la vía no pase por el TIPNIS por las razones ya mencionadas, se comenta que el costo del desvío no sería mayor al del avión presidencial.

Ahora como en 1990 los indígenas orientales marchan abrazados, de nuestra bandera nacional, por los colores: rojo, amarillo y verde, haciendo un reclamo que se sustenta en bases legítimas y legales, indiscutibles, cansados de ser el relleno de este gobierno, esa es la diferencia que hace la diferencia con los que a título de representar a los indígenas y los pobres, destilan el veneno de su racismo en la política, no pueden disimular su odio por Bolivia y se declaran plurinacionales, haciendo ondear una bandera de origen dudoso, inscrita en nuestra constitución, llamada Wiphala, que solo tiene una aceptación del cuatro por ciento de los bolivianos, es decir que, ni la gente que simpatiza con este gobierno la acepta, una bandera que para muchos bolivianos es el símbolo de la discordia, del odio, de la división y la confrontación, mientras que la bandera nacional nos inspira lo mejor de nuestros sentimientos en comunidad y fraternidad que pueda anidar nuestro corazón boliviano.

*Vicealmirante de la República de Bolivia