Los cultivos de coca cercan el territorio indígena del TIPNIS


Al interior de la reserva existen sindicatos, los colonos aseguran estar afiliados a la organización sindical del presidente Evo Morales.

PROYECTO. El arbusto abunda en lo que podría ser el tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Los cocaleros dicen que los cultivos no son recientes. Los productores dicen que el arbusto les trae más ganancias.

imageUna pobladora de la comunidad Bolívar, ubicada al sur y fuera del TIPNIS, seca hojas de coca en el patio de su casa.Boris Miranda / Pagina Siete



Pagina Siete, Boris Miranda / TIPNIS

Al sur del parque Isiboro Sécure, límite departamental entre Cochabamba y Beni, se observan casas improvisadas de madera y casi todos los que allá habitan son inmigrantes que llegaron desde el occidente del país. Los pobladores se ganan la vida con la agricultura, aunque ya existen tiendas, talleres mecánicos, servicio de transportes e incluso un salón de fiestas.

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Hay algo más. En el TIPNIS todos lo saben, pero casi nadie lo dice. Es un secreto a voces que algunas autoridades nacionales reconocieron, pero siempre minimizaron. Las plantaciones de coca cercan la reserva natural.

No es tiempo de lluvias y el río Isiboro alcanza apenas medio metro de altura. Una camioneta Mercedes Benz modelo 1963 cruza el caudal y conecta con una senda de tierra que se abre paso entre árboles y troncos.

Desde Cochabamba ése es el ingreso principal al Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure. Para ingresar a la reserva hay que subirse en autos cincuentenarios que parten desde la población de Isinuta; el punto de partida del tramo II de la futura carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.

Página Siete llegó hasta las orillas del río Ichoa (zona central del TIPNIS, a 110 kilómetros de Isinuta), donde se acaba el camino de tierra y sólo se puede continuar a través de canoas para llegar a territorio yuracaré.

La comunidad Isiboro es una de las primeras que cruza la camioneta. Una posta de salud y una tienda de refrescos se divisan junto a otras construcciones precarias. Allí, a pocos metros de la ruta de tierra, una lona de cuatro metros de largo por tres de ancho sirve de base para que las hojas de coca puedan secar.

“Nosotros no tenemos carretera y a veces hay que esperar hasta cinco días para sacar arroz, yuca o plátano al mercado del Chapare. Las naranjas se echan a perder”. Es la justificación que brinda Marcial Mamani, de la comunidad Icoya (60 kilómetros al norte del ingreso al Parque).

Él, como una gran cantidad de colonos que llegaron a la reserva hace más de tres décadas, justifica las plantaciones de coca debido a la falta de ingresos económicos. “La coca da ganancias que ningún otro producto nos da”.

La imagen de las hojas bajo el sol de la mañana se repite en la mayoría las comunidades que atravesó este medio durante su recorrido por el TIPNIS.

En Isiboro, Santísima Trinidad, Patiño Norte, 1° de Mayo, Bolívar, Nueva Aroma, San Juan de Icoya, Paraíso, Moleto e Ichoa se puede ver a la hoja de coca secando en las puertas de las casas, al borde de las carreteras, en patios y también en una cancha.

Fructuoso Domínguez, que vive en la región hace más de 23 años, cuenta que la coca llegó a la reserva forestal antes que él y que las autoridades siempre lo supieron. “Ahora respetamos el cato, estamos afiliados a las Seis Federaciones del Trópico”.

Los indígenas temen que estos cultivos, una vez que exista carretera, invadan el TIPNIS.

Para destacar

Admisión. El presidente Evo Morales, en una anterior oportunidad, advirtió que es ilegal el sembradío en los parques nacionales.

Rechazo. Las Seis Federaciones de cocaleros del trópico cochabambino negaron tener afiliados que planten coca en el Isiboro Sécure, sin embargo los colonos del lugar aseguran estar afiliados en la Central 15 de Diciembre.

Asentamiento. De acuerdo con las estimaciones, existen alrededor de 20.000 familias asentadas en el límite sur del parque Isiboro Sécure.

Los arbustos se encuentran en sitios de difícil acceso

Viajando por la carretera sólo se puede ver a la hoja secar. Las plantaciones están más adentro en el monte o en lugares que nadie visita nunca, como la costa del río Icoya.

Pablo Rojas, dirigente de la Subcentral Indígena del TIPNIS, asegura que en las colonias se camufla la coca entre sembradíos de arroz. Página Siete verificó que los cocales están detrás de casas o en los montes, en zonas de difícil visibilidad y acceso.

Los sembradíos están mezclados en parcelas con otros productos como la yuca, el arroz y los árboles de naranja. Los colonizadores argumentan que no son los únicos responsables y apuntan a uno de los cerros del otro lado del caudal; aseguran que en territorio yuracaré también hay plantaciones de coca.

Para comprobarlo se necesitaría viajar en embarcaciones y avanzar monte adentro durante al menos tres días.

Los cocaleros del Isiboro Sécure dicen que toda su producción sale trimestralmente al mercado de coca legal de Sacaba; sin embargo, la hoja que allí se produce no es considerada legal.

Hace dos semanas, el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, reconoció que existen cocales en el TIPNIS, pero indicó que se trata de un fenómeno aislado y se refirió a 160 personas que deforestaron el parque y sembraron coca en San Gabriel y en otras comunidades.

Advertencias a colonizadores no fueron suficientes

En las colonias recuerdan que las fuerzas de erradicación de coca entraron apenas tres veces a las profundidades del Isiboro Sécure, la primera en 1994.

Marcial Mamani, de la comunidad Icoya, afirmó que a la región llegó la información de que erradicadores entrarán en este mes. En varias oportunidades el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, negó que los habitantes del TIPNIS que cultivan coca sean de las Seis Federaciones de Productores de la Hoja del Trópico de Cochabamba.

Adelantó que se erradicará toda planta de coca que sea hallada en el interior de una reserva forestal. Explicó que se trata de colonos que llegan desde otros lugares, sin embargo en el interior de la reserva existen centrales (sindicatos) y los pobladores aseguran estar afiliados a la organización del presidente del Estado, Evo Morales.

En sus discursos, Morales demanda a sus afiliados respeto al cato de coca, control social de la producción de la hoja y que no se hagan sembradíos en el parque nacional. Hasta ahora, ninguna autoridad anunció algún operativo dentro del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure.

En Isiboro Sécure hay talleres mecánicos y una discoteca

En las casas se pueden observar antenas parabólicas. AMBIENTE. En la región hay tiendas que venden condimentos de comida, gaseosas o cerveza en casi todas las comunidades. También hay grupos musicales de cumbia.

imageUn taller de mecánica anuncia que se arreglan vehículos.

Página Siete / TIPNIS

La vida en el lado cochabambino del TIPNIS ya no pasa solamente por las labores de agricultura.

Hay movimiento permanente de automóviles, chicos que van a estudiar, gente que hace deporte e incluso jóvenes que se dedican a la música tropical.

La proliferación de motocicletas y vehículos 4×4 en la región sur del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure permitió la apertura del taller mecánico Anzaldo, en la comunidad de San Juan de Icoya.

Allí inflan llantas, cambian fusibles y reparan problemas menores en un carro.

La multiplicación de la población en las colonias asentadas entre los ríos Isiboro e Ichoa -se cree que son 20.000 unidades familiares- obligó al Estado y a las autoridades regionales a construir escuelas y colegios dentro de la reserva forestal.

De hecho, el territorio colonizado de la reserva nacional que fue declarada Territorio Comunitario de Origen hace dos décadas tiene una dinámica muy similar a la de cualquier zona de asentamiento de colonizadores en el resto del país.

Hay tiendas que venden condimentos de comida, gaseosas o cerveza en casi todas las comunidades. El jueves ingresó un camión con más de dos decenas de cerveza Taquiña al lugar y el refresco que más se vende es la Pett Cola. También se puede encontrar, entre varios otros productos, champú Sedal, caldo de gallina Maggi y al menos tres marcas de aceite.

Cerca a los colegios hay canchas polifuncionales de cemento para que se juegue fútbol de salón y básquet. En la comunidad Ichoa, la última antes de llegar a tla línea roja de la zona colonizada, se construye un moderno campo deportivo con graderías.

Los jóvenes en el Isiboro Sécure escuchan a Las Hermosas del Chapare, que es el conjunto musical de moda que toca cumbia muy parecida a la que llega desde el Perú. En la región incluso ya se realizaron conciertos con la agrupación femenina en un salón de eventos.

En Icoya hay jóvenes que ensayan éxitos de grupos como Bronco de México.

En el segundo piso de una casa de madera ensayan con un teclado, una guitarra eléctrica, una batería y una consola de sonido.

La tecnología es una carencia en el lugar, aunque son cada vez más las casas que tienen televisores con una antena parabólica. Y como en el resto del país, los celulares ya son parte de la vida cotidiana de los pobladores que viven en esta región.