El mejor trago “vinotinto”

El destino tiene extrañas maneras de manifestarse. Fernando Amorebieta dejó el estado Anzoátegui teniendo sólo 3 años. Regresó 27 más tarde para hacer el partido de su vida. Fue parte de la Vinotinto que por vez primera frenó a Argentina en una eliminatoria mundialista y, además, marcó su primer partido con la casaca del país que le vio nacer. Más redondo, imposible. Y el resultado fue único por visto desde dos perspectivas.

La histórica, por ser la primera vez que una selección venezolana de mayores derrota a un similar albiceleste, entre amistosos y partidos de competición oficial. Y la estrictamente competitiva, por ser tres puntos que reviven de inmediato el mal sabor de boca después del revés en Ecuador. El Mundial es un sueño que está más vivo que nunca para la tropa que ayer lideró César Farías. Para el inolvidable duelo de anoche el cuerpo técnico trazó un plan de vuelo que fue cumplido a cabalidad. Se mantuvo el orden táctico, ese que hizo brillante a Venezuela en la pasada Copa América. Además, no se especuló. Se apostó a lo que dio buenos resultados antes y el objetivo del triunfo se alcanzó. "Este es el mejor momento en la historia para enfrentar a Argentina", aseguró el seleccionador nacional horas antes del partido de ayer. Y en efecto, así fue. Venezuela supo contener los embates de una Argentina que fue más visitante que nunca en suelo venezolano.

Y con un importante desgaste físico y un buen despliegue en cada una de las líneas, supo amarrar tres puntos que difícilmente se borrarán de la retina de los aficionados locales. Esta eliminatoria está para cualquiera de los 9 aspirantes y la Vinotinto supo dar muestras inequívocas de su condición de candidato a un boleto al Mundial del 2014. El triunfo de los criollos nació del buen accionar de la defensa. Entre Amorebieta y Vizcarrondo en el centro y Rosales y Cichero por las bandas, Argentina nunca logró desactivar el esquema nacional. Rincón y Lucena supieron hacer correctos relevos dándole mayores cuotas de responsabilidad a "Maestrico" González y Juan Arango. Rondón y Fedor tuvieron que chocar constantemente con una defensa argentina que dio la sensación de claudicar en algún momento.



Y ese momento llegó en una de las circunstancias que la Vinotinto mejor sabe aprovechar: un córner cobrado por Gonzáles terminó siendo rematado de cabeza por Amorebieta. Gritó como el más criollo de los venezolanos. Heredando, quizás, las históricas charreteras del general al que debe el nombre el estado en el que nació, Amorebieta fue el héroe del oriente, de su tierra. Con el pitazo final vino uno de los momentos de mayor éxtasis que se haya vivido en estadio de fútbol alguno en este país. Para las más de 35 mil almas que colmaron el coso portocruzano fue, sin duda, el mejor trago de Vinotinto de su vida.

Fuente: Activa.

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