En Brasil prevén un dólar a 2 reales

Frente a la crisis de la economía mundial, y para asegurar la competitividad de sus exportaciones en un escenario global cada vez más contraído, el gobierno de Brasil evalúa la posibilidad de dejar que el real se devalúe algo más frente al dólar. De hecho, ayer por primera vez trascendió que ya trabaja con la premisa de allanar el camino para que la moneda estadounidense valga 2 reales a principios de 2012.

Según informó ayer el diario Folha de São Paulo, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, mencionó esa eventualidad durante la larga reunión que mantuvo el lunes con la presidenta Dilma Rousseff, luego de que la mandataria regresó de Europa, muy preocupada por la gravedad de la situación en el Viejo Continente.

Según fuentes que estuvieron presentes en el encuentro, el gobierno no pretende intervenir para que el real se devalúe, pero esta vez tampoco haría nada para evitar la apreciación del dólar, lo que abarataría los productos brasileños en el exterior y favorecería a la industria local.



En los últimos meses el tipo de cambio estuvo signado por una fuerte volatilidad: el dólar pasó de costar 1,53 reales a fines de julio a alcanzar 1,91 reales a mediados de septiembre, para terminar cerrando el martes a 1,76 (ayer fue feriado en Brasil).

Después de varias medidas del Ministerio de Hacienda para contener el rápido ascenso del «súper real», el Banco Central acabó interviniendo en el mercado a futuro y salió a vender dólares cuando el real se devaluó más de un 15% en pocos días, en medio de la gran incertidumbre financiera mundial.

Hasta hace poco, la máxima preocupación del equipo económico brasileño era la inflación, que acumula un aumento del 7,3% en los últimos meses, cuando la meta oficial (con una tolerancia de 2 puntos para arriba o abajo) era del 4,5 por ciento.

Antecedentes

Sin embargo, según fuentes de Folha, ahora el gobierno cree que la presión inflacionaria sería poca si se permite una devaluación mayor del real.

Se basan en la experiencia de la crisis de 2008, cuando el dólar subió de 1,5 a 2,4 reales, el gobierno aumentó el gasto, la tasa de interés cayó, el precio de las commodities bajó y la inflación se redujo 1,6% en un año.

Hasta ahora las autoridades brasileñas mantienen férreamente controlado el gasto, a la vez que incentivan la reducción de la tasa de interés (pasó de 12,5 a 12% en septiembre).

Pero ahora la devaluación del real estaría acompañada por una caída en el precio de las materias primas que Brasil exporta, debido a un estancamiento en las economías de Estados Unidos, Europa y China, principal comprador de commodities brasileñas.

La desaceleración de la economía global producirá un enfriamiento del ritmo de crecimiento en Brasil, que ya redujo su previsión de expansión del 4% al 3,5% para este año, y estima que el año próximo podría llegar como mucho al 5 por ciento.

«El crédito se secó, pero todavía no nos afecta como a los países exportadores de manufacturas, ya que nosotros exportamos más commodities. Nuestra balanza comercial mejoró, estamos con un saldo más alto. El peligro es que, con la contracción de la economía mundial, los países emergentes dinámicos, como China, se vean afectados. Tenemos que hacer fuerza para que la economía china no tenga una desaceleración porque nos afectará», señaló Mantega, tras la reunión con Rousseff, quien respaldó la necesidad de aumentar los esfuerzos para defender la competitividad de la industria brasileña durante el próximo año.

Ya en los últimos meses, el gobierno lanzó un plan de incentivos fiscales para la industria en general, e impuso nuevos impuestos a los autos importados que no provengan del Mercosur.

Pese a que todavía no se sienten en Brasil fuertes efectos de la crisis económica mundial, ya se han visto algunos indicadores que hacen sonar las alarmas: tanto la producción como la venta de autos bajaron, a la par de la producción industrial en general.

Pero esta semana además se reveló que las ventas minoristas también tuvieron una caída del 0,4% en agosto respecto de julio.

«Estamos en una crisis crónica y tenemos que evitar que se agudice. No tendrá una corta duración, eso ya lo sabemos, pero tenemos que evitar que entre en una fase aguda, que comience a hacer quebrar bancos y países. Si eso sucede, podemos tener un escenario parecido al de 2008, cuando quebró Lehman Brothers en Estados Unidos», advirtió el ministro de Hacienda.

Fuente: www.lanacion.com.ar