“¿Es una papeleta o un póster?”: El SI, el NO y el “gran zafarrancho”

La gigantesca papeleta fue motivo de bromas en los recintos electorales. Para muchos votantes, fue la “sábana”, no la elección de los magistrados por voto popular, lo que otorgó a los comicios judiciales de este domingo el carácter de “inéditos”.

image

Papeleta de las elecciones judiciales. Foto: ANF



    Por JUAN CARLOS SALAZAR

    La Paz, 16 Oct. (ANF).- “¿Es un cartel o un poster?”, pregunta un estudiante en tono de broma. “¡Es una sábana!”, responde entre risas su compañero de fila, mientras uno de los vocales de la mesa de votación extiende la papeleta en presencia del elector para mostrarle que está limpia. “Tenían que haber puesto una mesa más grande para poder marcar con comodidad”, reclama otro después de haber introducido  la boleta en la urna de cartón.

    Los bolivianos acudieron disciplinadamente a las urnas, como lo vienen haciendo desde la instauración de la democracia hace tres décadas, pero sin el entusiasmo que podía suponer la realización de una primera elección de magistrados por voto popular. Para muchos votantes  fue el gigantesco tamaño de la papeleta –90 por 50 centímetros– y su diagramado –115 fotos distribuidas en cinco columnas–, más que el tipo de elección, lo que otorgó a estos comicios el carácter de “inéditos”.

    “Más que un día inédito, es un día irregular”, ironizó la politóloga Ximena Costas, en declaraciones a una radioemisora local al tiempo de señalar que nunca antes había visto “semejante zafarrancho” como el que ha organizado el gobierno con estas elecciones. Para su colega Jorge Lazarte, "ha sido una elección sin alternativas, peor que en el pasado”.

    Al promediar la jornada, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Wilfredo Ovando,  encontró que las dificultades fueron “mínimas”, aunque admitió que hubo cierta confusión entre los electores a causa del carácter “novedoso” de estos comicios.

    “Es un proceso nuevo al que no estamos acostumbrados. Estábamos acostumbrados a que los candidatos hagan campaña, pero ahora no lo podían hacer ni directa ni indirectamente”,  dijo al referirse a las quejas de los ciudadanos sobre la falta de información. “No es fácil conocer a los 115 candidatos y candidatas. ¡Ni yo los conozco a todos!”, subrayó.

    El “Sí” o el “No”, el voto válido o el voto nulo, fueron tema de conversación en las largas filas de electores, pero nadie, o casi nadie, quiso revelar el sentido de su sufragio. “El voto es secreto”, repitieron uno tras otro al terminar el ritual frente a la mesa de votación.  Claro, no todos. Hubo excepciones, dependiendo del grado de cabreo.

    “Yo he escrito un reverendo NO en cada columna”, dijo el comerciante Octavio Flores, para quien el voto nulo servirá para expresar el descontento popular contra el “gobierno avasallador”. La abogada Marcela Fernández se abstuvo de revelar el sentido de su sufragio, pero sí dijo estar segura de que no asistió a una elección histórica ni muy democrática.

    ”Yo no creo en el voto nulo”, declaró a su vez Lucía Vargas, empleada de una ONG de Derechos Humanos, al tiempo de expresar su esperanza de que la elección judicial sirva para poner fin a la corrupción y la retardación de justicia. Lucía es una de las personas que se informó en la prensa  sobre los méritos de cada candidato, aunque admitió que la información era insuficiente. “Pero sí voté con criterio de equidad”, agregó.

    Y, entre broma y broma sobre el tamaño de la papeleta, los electores que quejaron de manera casi unánime sobre la falta de información acerca de los candidatos y de la forma en que debían marcar sus opciones. “No sé quiénes son, no los conozco”, fue  la frase más repetida a la salida de los colegios electorales. “Tuve que votar a ciegas”, dijo una ama de casa.

    Wilfredo Ovando, cuya gestión ha sido duramente criticada por la oposición y analistas independientes, no quiso oír hablar del carácter plebiscitario que otorga la oposición a los comicios. “Esta es una elección judicial, no es un plebiscito. No es un voto por el sí ni el por el no”, repitió a los periodistas que querían conocer su opinión sobre el tema.

    Pero la protesta de la población estuvo presente en los recintos electorales, como le consta al ministro de la Presidencia y uno de los negociadores del conflicto del TIPNIS, Carlos Romero, quien fue recibido con silbatinas y abucheos en la Unidad Educativa Tristán Roca de Santa Cruz, donde emitió su voto. “¡Fuera, fuera!”, gritó la gente, manifestación que puso nervioso al ministro.

    Abucheo similar se llevó el ministro de Gobierno, Wilfredo Chávez, cuando intentó votar directamente, sin respetar la fila, en el colegio Sergio Almaraz de Villa San Antonio Bajo, según informó la televisión.

    Tras emitir su sufragio en la unidad educativa Villa 14 de Septiembre, en el trópico de Cochabamba, el presidente Evo Morales se mostró confiado en el éxito de la elección, aunque se mostró cauto en sus pronósticos y expectativas. “Las nuevas autoridades deben vivir para la justicia y no de la justicia, no manipular la justicia, tengo confianza en que ello implicará un nuevo modelo de justicia”, dijo.

    Álvaro García Linera pidió, a la hora de analizar si los resultados son “buenos, malos, favorables o no favorables”, no caer en la “falacia” de confundir los tipos de elección, porque según dijo “son dos cosas distintas, una cosa es la política, que se desenvuelve mediante votaciones electorales cada cinco años y en las calles, y otra es el tema del Poder Judicial”.  En este sentido,  dijo que “no le pidan a un juez, a un doctor, la votación del presidente Evo de tres millones de votos”.

    Sin embargo, la oposición no quitó el dedo del renglón. Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional, dijo estar seguro de que la ciudadanía canalizará su “indignación” a través del voto, mientras que Juan del Granado, del Movimiento Sin Miedo, dijo haber puesto un “no rotundo” en su boleta.

    Para el ex presidente Jorge Tuto Quiroga, los nuevos magistrados establecerán una “guillotina” para cortar las cabezas de los adversarios políticos del gobierno, y para el gobernador del Beni, Ernesto Suarez, serán los “verdugos” de la oposición.