Los indígenas se acercan a La Paz con heridas e incertidumbre; Hay 40 embarazadas en la marcha

Los marchistas no podrán votar hoy. En esta jornada acampan en Chuspipata. A pesar del agotamiento y las magulladuras, del frío y el mal de altura, nadie da un paso al costado.

Hay 40 indígenas embarazadas en la marcha

Los niños sufren resfríos y diarrea. Aún no se sabe la fecha de arribo a la ciudad de La Paz. En esta jornada acampan en Chuspipata.

Por Malú Callejas – La Prensa – 16/10/2011



imageRIESGO. Una mujer encinta encabeza la caminata, ayer

En la marcha indígena que se acerca a la sede del Gobierno hay 40 mujeres encinta, de las cuales diez se encuentran en los últimos meses de gestación, una de ellas fue evacuada ayer de emergencia hacia un hospital de La Paz porque presentó sangrado.

A punto de dar a luz. “Ya me falta unos días nomás” dijo una de las mujeres en una entrevista ayer con la red Unitel. Ya cumplió los nueve meses de gestación y está dispuesta a dar a luz durante la marcha emprendida hace dos meses en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

El medio reportó que una de las embarazadas fue evacuada a un nosocomio de La Paz porque presentó un sangrado y que otras diez tienen desde cinco a nueve meses de embarazo.

Médicos que se trasladaron en un consultorio móvil hasta la marcha registraron varios casos de niños con afecciones diarreicas y respiratorias a causa del cambio de alimentación y de clima.

La columna avanzó ayer más de 20 kilómetros, desde Sacramento hasta la localidad de Chuspipata, a 45 kilómetros de la ciudad de La Paz, para permanecer allí hasta que pasen las elecciones judiciales programadas para hoy.

Sin fecha. El presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), Adolfo Chávez, dijo ayer a ANF que todavía no han definido el día ni la hora de su arribo “triunfal” a la sede del Gobierno. Indicó también que una vez que lleguen a La Paz, pedirán al Ejecutivo el diálogo directo con el presidente Evo Morales.

280 heridos por represión policial del 25 de septiembre. La Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) denunció ayer en la red Erbol que hubo 280 heridos como consecuencia de la violencia ejercida por la Policía en el puente San Lorenzo, Beni.

Los indígenas se acercan a La Paz con heridas e incertidumbre

La caminata lastimó sus pies y también les deja dolor y luto.

EVALUACIÓN. La siguiente semana llegarán a La Paz. Un dirigente muerto en un accidente aéreo, además del deceso de dos niños y dos abortos son parte del costo humano.

ANF / Página Siete.- Con el sábado se cumplieron dos meses, más de 60 días de un camino largo. Algunos, como aquellos que mantienen la vigilia en la plaza San Francisco en La Paz, casi no pueden esperar más la llegada de los marchistas, pero a otros no les importaría que tardaran unos 60 días más mientras se construye la carretera y se lleve por ella de vuelta a los caminantes directamente al TIPNIS.

Con ambos resultados, no es cierto que los indígenas vayan a tener suficiente energía para festejar el jolgorio que les preparan los llamados tipnistas, ni fuerzas para contener los insultos que les preparan los anti-tipnistas.

Los dirigentes han decidido postergar su arribo a La Paz para el martes para no llegar con las justas electorales de hoy. No quisieron que sus opositores dijeran que intentaban sabotear los comicios. Pero esto implica quizás más noches en la gélida intemperie y a merced de la Cumbre. León Galindo, un activista que se incorporó a la marcha hace pocos días, describió la preocupación que existe dentro del campo: “La mayor parte de esta gente es de las tierras bajas y el cambio de presión les está afectando mucho”, explicó.

“Hay muchas heridas leves porque están caminado en chanclas y nada más. Hay más de 120 niños con nosotros, la mayoría son bebés o niños muy jóvenes y muchos no tienen zapatos, andan descalzos”, añadió.

Pero algunas de las lesiones sí han sido graves. Entre las banderas multicolores y blasonadas se notó una negra. La lleva Javier Collar, un hombre de 50 años, procedente de Santa Cruz. “Los chiquitanos marchamos de luto porque al principio de la marcha, cuando estábamos en San Borja, un joven dirigente nuestro, Eddy Martínez, falleció en un accidente de aviación”, recordó.

El grupo ya ha perdido dos niños y ha sufrido dos abortos hasta la fecha. Empero, las penas quedan atrás y las incertidumbres vienen por delante.

Adolfo Chávez, presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), rechazó más diálogo con el Gobierno sobre si se construirá o no una carretera. “La carretera nunca ha traído desarrollo. Ha traído más bien fracasos, mendicidad, ser limosneros y sacarnos de nuestro territorio. Los colonos han copado nuestras tierras. Y si se construye esta carretera aumentarán los avasallamientos en nuestro territorio con sembradíos de coca y deforestación”.

Patricia Illimuri, presidenta de la Central de Pueblos Indígenas de La Paz, dice que los indígenas están resueltos a cumplir con su meta: “Estamos cansados, pero estamos organizados, unidos y con fuerzas para llegar a La Paz”, y eso pasará en estos días.

Los marchistas no podrán votar hoy

Los indígenas que defienden el TIPNIS no podrán votar en las elecciones judiciales de hoy, porque el Órgano Electoral no desplegó centros móviles hasta Chuspipata, lugar donde descansan los indígenas antes de ingresar a la ciudad de La Paz, entre el lunes y martes de la próxima semana.

“Yo me he reunido con dos dirigentes de este sector, ellos han entendido perfectamente que esto se trata de un proceso electoral, que es la democracia que todos estamos de acuerdo; ellos garantizaron que no llegarían en estos días, llegarían entre lunes y martes, lo que corresponde por ley es que ellos puedan apersonarse a una mesa de sufragio muy cercano donde ellos se encuentran para recabar la papeleta de impedimento para que no recaiga sobre ellos sanción o multa. De cualquier forma, no hay hasta este momento otra determinación”, indicó el presidente del TSE, Wilfredo Ovando, a la ANF.

Fernando Vargas, dirigente del TIPNIS, dijo que el pueblo boliviano “sabrá responder” al Gobierno de Evo Morales por su actitud ante la marcha, pero se abstiene de señalar si esa respuesta se dará a través del voto nulo en las elecciones judiciales del domingo. “Yo prefiero no hablar de las elecciones. Estoy seguro de que el pueblo votará a conciencia, pero yo no le puedo decir cómo”.

La polarización política ha reforzado el carácter plebiscitario de los comicios que se celebrarán hoy en todo el país.

Cuando la voluntad supera los obstáculos

Una crónica desde Chuspipata, el remanso provisional de los marchistas.

TESÓN. A pesar del agotamiento y las magulladuras, del frío y el mal de altura, nadie da un paso al costado.

imageLa marcha avanzó por la carretera de la muerte a través de una fina y persistente lluvia. Wara Vargas/ Pagina Siete

Amancaya Finkel / Chuspipata, Página Siete

Los marchistas indígenas que defienden el TIPNIS acampan en Chuspipata, a menos de 60 kilómetros de la sede de Gobierno. El camino se ha hecho difícil y los indígenas son golpeados por el frío, la lluvia y el mal de altura. Pero el deseo de llegar a La Paz para hacer valer sus demandas y exigir el respeto de sus derechos es más intenso y poderoso que cualquier obstáculo o adversidad.

No existen el frío ni la altura. Los desmayos en medio del camino, cada vez más frecuentes, los dolores de cabeza, la taquicardia, la tos y el dolor de garganta parecen ser quimeras momentáneas, casi insignificantes.

Para estos hombres, mujeres y niños que desde hace más de 60 días luchan como titanes contra el agotamiento, el hambre, los golpes, la humillación y las inclemencias de la naturaleza existe una sola meta: su llegada a la ciudad de La Paz.

“Ya hemos subido bastante, pensé que habría más gente afectada por la altura y el frío, pero parece que ahora la voluntad de llegar a La Paz es más fuerte que cualquier otra cosa”, dice Javier Cuéllar, del pueblo chiquitano. “Ayer hubo tres desmayos, la altura ya se siente, la subida es tremenda”, comenta Fernando Vargas mientras avanza a paso firme por la legendaria “carretera de la muerte”, el camino antiguo que viene de Coroico.

A las nueve de la mañana de ayer, los marchistas siguieron su camino hacia Chuspipata. A esa hora las montañas yungueñas aún se encontraban inmersas en una densa niebla. El paisaje, mágico y tenebroso, recuerda a los espacios oníricos de los cuentos fantásticos. El angosto camino de montaña y la hondura del precipicio no parecen ser de este mundo. En algunos puntos de la montaña descendían hilos de agua, pequeñas cascadas que humedecen la carretera y calman la sed de quienes caminan. Una fina y permanente llovizna caía sobre los marchistas en su ascenso.

Las frazadas y la ropa de muchos se mojaron durante una fuerte lluvia en Yolosa y no han secado aún.

La noche del viernes, una parte de los marchistas acampó en Sacramento, a 22 kilómetros de Yolosa, pero el espacio era demasiado estrecho como para albergar a todos, por lo que más de 300 personas prosiguieron camino dos horas más hasta el campamento.

Recién ayer por la mañana, los marchistas que habían pasado la noche en Sacramento se encaminaron hacia Chuspipata. Algunos dirigentes que ya habían avanzado hasta ese lugar volvieron a bajar en vehículo hasta el sitio en el que se encontraba el resto de los indígenas para caminar junto a ellos.

Un contingente de la Cruz Roja llegó al lugar para atender y auxiliar a quienes puedan necesitarlo. También siguen a la marcha vehículos del servicio municipal de ambulancias.

Chimanes piden más carpas y ropa

El sábado por la mañana, un grupo de marchistas de la etnia chimán recibió algunas chompas y otras prendas abrigadas. Sin embargo, afirmaron que aún necesitan carpas, gorras y frazadas. “Nos faltan cosas, a nosotros nos llega todo al último, cuando no queda casi nada, porque somos muy humildes y tímidos, es nuestra forma de ser. Esperamos, pero al final vemos que no queda nada para nosotros”, dijo Sofonico Mayto, del Gran Consejo Chimán.