¡Todas y todos, a recibirlos!

Iván Arias Durán

ivan-arias-duran “Después de ver la marcha, el campamento donde los marchistas descansan, después de ver un abrazo entre indígenas de tierras altas y los de tierras bajas, de entrar al río, de sentir algo como una hermandad velada, (qué cantidad de niños, están por todas partes, recuerdo haber visto en Santa Ana de Yacuma una vez una madre con tres niños alrededor y uno en la espalda pasar en una moto minúscula) después de oír a Adolfo Chávez serenamente llamar a todos a la unidad (a la unidad: no al ataque) y de escuchar de labios de una de las mujeres que “hace 2 meses salí de mi casa, no sé cuándo volveré” de una de esas mujeres fuertes que se llevaron por delante al Canciller; después de ver a los qhara qhara suyus liderar la marcha que llegó a la paz junto a dos amigos trotskistas… después de charlar con las Mamas y los Tatas (no me acostumbro a decirles así), y de ver la agraciada exaltación de Jaime Solares y del hermano de Guillermo Lora y las peleas en medio de la plaza de San Francisco, después de 5 años de silencio, reactivada la asamblea popular entre los que apoyan al Presidente y los que ya no lo toleran, después de ver marchas diarias por todo y por nada (esta mañana contra el banco de desarrollo: los alteños protestaban por un préstamo no otorgado) diciéndome Bienvenido de nuevo al País, preguntándome por qué aquí y cómo acabará esto, esto que siempre comienza… ¡Bienvenido al país!”, escribía Alejandro Pereyra en el FB.

En otro post: “Anoche, escribe Rocío Pinto, aguantando las lágrimas, pude ver el acto de humildad y arrepentimiento de tres grandes mujeres esposas de policías que reprimieron la marcha del TPNIS en días pasados obscuros. ¿Por qué estamos perdiendo la habilidad y capacidad de pedir disculpas, de pedir perdón? Por qué el corazón del boliviano se endurece cuál piedra en una cavidad inerte, llena de odio y rencor. Pensemos que Bolivia está unida después de mucho tiempo, después de mucho sufrimiento, veremos la luz de la esperanza”



Después del fiasco, chenk´o y embrollo electoral este domingo 16 que ha evidenciado que nuestro voto esta en malas manos, lo paceños y paceñas nos preparamos para recibir a los indígenas que llegan a la sede de Gobierno. Que La Paz se vacié para recibirlos, que su llegada sea un motivo para unirnos, un regalo de paz y amor. La Paz, habitada por los nacidos en su hoyada y por migrantes de otras latitudes del país, se volcara a recibirlos sin necesidad que alguien nos pague un bono, nos regalen computadoras o nos liberen de pagar el IVA. Hombres y mujeres, mayores y menores; jóvenes y viejos; blancos y negros; t´aras y k´aras; cholas y cholos; cambas y collas; chapacos y amazónicos saldremos hacia la cumbre para recibirlos con flores, guirnaldas amor y unidad.

Luego de verlos subir la empinada cumbre, miles y miles de ciudadanos y ciudadanas los acompañaremos en su descenso y entrada triunfal a la Iglesia y plaza San Francisco (el año 1990 llegaron a la catedral de la Plaza Murillo). Sera un día de unión entre los bolivianos, el día en que nace el verdadero cambio.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Los días posteriores el Gobierno está obligado a sacar una norma que impida que se parta el TIPNIS en dos, que se le meta cemento y fierro a su corazón. Una norma que obligue a desviar el trazo de la carretera. Esto es lo que los indígenas piden y todos debemos respaldarlos ante las intenciones de dividirlos, cansarlos y deslegitimarlos con consultas truchas.

*Ciudadano de la República de Bolivia

Columnistas.net