“Ya lo va a ver…”

Rubén Vargas

ruben-vargas El intempestivo Juan Ramón Quintana, director de la Agencia para el Desarrollo de las Macrorregiones y Zonas Fronterizas (Ademaf), el viernes volvió a hacer una de sus relampagueantes apariciones. Esta vez como parte de la ofensiva montada por el Gobierno para ganar en la mesa lo que perdió en la cancha. Es decir, para ver si de todas maneras logra embromarlos a los indígenas del TIPNIS que, como todo el mundo sabe, después de una esforzada marcha hicieron respetar sus derechos constitucionales.

Como todo el mundo también sabe, ahora el meollo del asunto es el carácter intangible (que no debe o no puede tocarse) del territorio indígena establecido en la nueva ley corta que, aparentemente, puso fin al conflicto. Con una admirable fidelidad filológica o más probablemente con un pronunciado apego a sus famosas “tácticas envolventes”, ahora el Gobierno está empeñado en que nadie, pero lo que se dice nadie, toque al TIPNIS, ni para plantar un yuyito. Esto quiere decir, en otras palabras: privar a los indígenas del aprovechamiento de los recursos naturales para su sobrevivencia.



En este orden de cosas, Quintana denunció que madereros, operadores turísticos y criadores de lagartos ya están tocando al parque y territorio indígena. Y lo están tocando con la complicidad, por supuesto, de los indígenas. Sobre este último asunto, en un arrebato de solidaridad con los reptiles, Quintana profirió un prolongado lamentó. “Nuestros lagartos del TIPNIS”, dijo, “salen en condición de cuero al mercado internacional”. ¡Qué lagartos, ah!

Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado, puso su granito de arena a la nueva campaña gubernamental. También el viernes, en una conferencia de prensa, dijo: “Intangibilidad en el TIPNIS, muy bien, hagamos cumplir la intangibilidad en el TIPNIS, el Gobierno va a hacer cumplir la ley como corresponde”. Ante esta enigmática declaración, un periodista se animó a preguntarle: “¿Cómo la va a hacer cumplir?” El Vicepresidente, con un laconismo verdaderamente jacobino, se limitó a decir: “Ya lo va a ver…”.

Finalmente, en un alarde de coordinación, el sábado, el mandatario Morales llevó el lamento gubernamental por el TIPNIS a un foro internacional. En la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado, realizada en Asunción del Paraguay, intentó, entre otras cosas, revertir el desprestigio internacional al que lo ha llevado, precisamente, el manejo del conflicto: sus contradicciones como valedor de los derechos de la Madre Tierra y la brutal intervención a la marcha indígena sobre la que, 36 días después, su gobierno todavía no ha investigado nada, pero lo que se dice nada.

En la Cumbre, el gobernante boliviano sometió a sus colegas a un informe sobre los detalles del conflicto para 1) declararse víctima de los medios de comunicación; 2) responsabilizar del conflicto a las ONG y a la “intervención externa e interna”; y 3) comunicar a los mandatarios iberoamericanos que los indígenas se han hecho utilizar.

Ante la nueva ofensiva del Gobierno, que por lo visto no está dispuesto a perdonar la victoria de los indígenas, es urgente que las organizaciones de derechos humanos promuevan una nueva ley corta. Esa ley debería declarar “intangibles” a los indígenas del TIPNIS y especialmente a sus dirigentes. Es decir, siguiendo a la letra la definición de la palabra: que nadie debe o puede tocarlos. De otra manera corren el riesgo de terminar como los hermanos lagartos: en condición de cuero. Ya lo dijo el Vicepresidente: Ya lo verán…

La Razón – La Paz