Eje La Paz-Teherán

evo y mahmud Vuelven las relaciones peligrosas. Según se ha anunciado, el domingo llegará a Bolivia una delegación de parlamentarios de la República Islámica de Irán, con el supuesto objetivo de afianzar “acuerdos de educación y salud”.

Sin embargo, se teme que éste sea un nuevo paso en materia de cooperación con su programa nuclear, dados los indicios sobre exploraciones uraníferas en el territorio nacional con ese propósito.

La visita parece, cuando menos, inoportuna, en momentos en que la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) advierte al mundo sobre la peligrosidad del programa bélico iraní.



El acercamiento entre Bolivia e Irán conlleva el riesgo de una participación en la iniciativa nuclear del régimen fundamentalista de Teherán, a través de la provisión de uranio. El gobierno de Evo Morales podría estar empujando al país hacia la implicación en un grave conflicto internacional.

La postura inicial del régimen fue negar la existencia de proyectos de exploración y explotación uranífera en Bolivia. Sin embargo, al difundirse las denuncias y trascendidos sobre estas actividades, en una segunda fase el gobierno optó por reconocer que sí había estudios de prospección de uranio, aunque aún no se conocían los resultados.

“El gobierno admite que en Bolivia se explora uranio, luego que las autoridades del sector lo negaran varias veces”, señala un reportaje del periódico El Deber. El artículo informa que “El director nacional de minería, Freddy Beltrán, indicó que hay varias empresas que están haciendo tareas de exploración de uranio en el país, pero agregó que no les han reportado sus resultados”.

“Beltrán confirmó que hay empresas que trabajan en la búsqueda de uranio (…) La autoridad recordó también que actualmente se exporta tantalita desde Santa Cruz, mineral que contiene uranio, pero en una cantidad ínfima (…) El Servicio Nacional de Geología y Minería también identificó 11 puntos con prospección de uranio, pero no los considera yacimientos”, agrega la nota.

En junio de 2009, el diario La Razón también publicó una investigación sobre el tema, informando que “Ya en 1953, la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos realizó una investigación sobre anomalías radioactivas”.

El informe norteamericano citado agregaría que existe “una interesante mineralización” de uranio asociado con cobalto en Chullchucani, al noroeste de Potosí. “La Prefectura de Potosí explora la presencia de uranio en la mina Cotaje, parcialmente explotada en la década de los `70”, acota el periódico paceño.

La investigación señala que la mina Cotaje es uno de 10 reservorios de uranio del país: “Esta decena de yacimientos se encuentra en el altiplano y en el oriente, explica el ingeniero geólogo y ex ministro de minería y metalurgia Dionisio Garzón (2005-2006). Ambas regiones han sido también identificadas como poseedoras de reservorios por investigaciones preliminares realizadas por la empresa Megauranium-Intrepid Mining Bolivia. Garzón aclara que se desconocen los resultados”.

Según ese especialista, en Potosí el uranio se encuentra en Cotaje, Thola Palca (provincia Sud Chichas), Torkho (Daniel Campos), Mina Amistad (Nor Chichas), Huancarani (Linares) y Los Diques (Tomás Frías). El sitio más rico es el cerro Cotaje, que tiene 35.000 toneladas de mineral con contenidos promedio entre 0,069 y 0,078 por ciento de U3O8 (uranio).

Más recientemente, en mayo de 2010, el discurso gubernamental entraría en una tercera fase, con el anuncio público hecho por el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERGEOTECMIN) sobre el inicio del proyecto de “Prospección y Exploración Geológico-Minero en el Distrito de Cotaje, Departamento de Potosí”.

El director ejecutivo del SERGEOTECMIN, Hugo Delgado Burgos, informó que el Estado invertirá más de tres millones de bolivianos para la exploración de uranio en Potosí, en convenio con la Prefectura de ese departamento.

Delgado Bustos presentó un resumen del proyecto, indicando que el área de prospección y exploración cubre 1.826 cuadrículas mineras en áreas libres, mientras que el área de estudio abarca una superficie de 456,5 kilómetros cuadrados en la provincia Antonio Quijarro.

Según El Diario, “Al momento ya se inician los estudios de laboratorio con el propósito de cumplir el objetivo principal de identificación y estimación de recursos de uranio en estructuras de alta ley y cuerpos mineralizados de baja ley, resultados que generarían en el futuro nuevas áreas de trabajo en el sector”.

A la fecha de publicación de esa información, los técnicos de SERGEOTECMIN “ya habían tomado 122 muestras de sedimentos de corriente y los resultados son bastante favorables para la presencia de uranio. El documento resalta que la cobertura total del área estudiada a la fecha es de 333 Km2 (73% de avance) del área comprometida para su estudio, con trabajos de mapeo, muestreo y la toma de lecturas radiométricas”.

¿El reconocimiento del gobierno de los trabajos de exploración es un intento de dosificar la información, ante la imposibilidad de ocultar lo que estaría sucediendo? ¿Los yacimientos del norte potosino se encuentran en estudio o ya en franca explotación?

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