Homenaje a una heroína de blanco

Juan Claudio Lechín W.

JuanClaudioLechinWeiseFoto_thumb_thumb1 Laura Pollán, la máxima dirigente de Las damas de blanco, la organización de mujeres disidentes que luchan por la libertad y los derechos humanos en Cuba, ha muerto.

Varios dirigentes mundiales, entre ellos Barak Obama, le rindieron un público homenaje póstumo, destacando su valiente labor en un país con un férreo control policial de la disidencia. Las damas de blanco son un grupo ciudadano que se organizó en el 2003 para reclamar por sus familiares apresados sin razones legales, por el régimen de los hermanos Castro. La detención alevosa de 75 ciudadanos, la mayoría de ellos periodistas, y conocida con el nombre de La primavera negra, se hizo bajo argumentos de utilería como “atentar contra la seguridad del Estado”, ser “instrumentos políticos del imperialismo”, “espionaje” y “conexiones probadas con la CIA”. Estos prisioneros de conciencia, fueron condenados hasta a 28 años de prisión por el solo hecho de disentir con la voz oficial y única.



Entonces, las esposas, madres y hermanas de los detenidos se organizaron, bajo la dirigencia de Laura Pollán, para protestar contra la arbitrariedad, para exigir la libertad de sus familiares y denunciar el maltrato, las humillaciones y el aislamiento que sufren en las cárceles.

Como ritual, una misa precede las salidas de Las damas de blanco por las calles de La Habana, llevando las fotos de sus seres queridos. Entre ellas, también está la madre de Orlando Zapata, el huelguista de hambre que falleció de inanición cuando el gobierno se negó a escuchar sus demandas de libertad para los detenidos políticos.

Berta Soler, la nueva dirigente, asegura que Laura Pollán guió a “Las damas de blanco con disciplina y constancia pero sobre todo con un activismo pacífico que rechazó los actos de repudio y hostigamiento”. Este pacifismo es, en sí mismo, una rúbrica de dignidad que inmediatamente pone en cuestión a un régimen acostumbrado al uso y la manipulación de la violencia como método de agresión y control social.

Innumerables veces, Laura Pollán y sus compañeras fueron reprimidas por la policía, otras veces, fueron acosadas y golpeadas por grupos civiles movilizados por el gobierno, descalificadas por personeros del régimen, insultadas por fingidos transeúntes y hasta encontraron micrófonos en sus casas; pero nada cambió su decisión superior de usar la no violencia como instrumento de lucha, nada ahogó el pulso vital de justicia que ellas ya tienen internalizadas, como una sangre.

En el 2005, el Parlamento Europeo les otorgó el Premio Sajarov, un año después, recibieron el reconocimiento de Human Rights First. Algunos creemos, sin embargo, que Laura Pollán y Las damas de blanco, nos premian entregándonos el ejemplo de una lucha verdadera y honrada.

Laura Pollán fue profesora de literatura pero el 2004 quedó cesante, castigada por su activismo humanitario. Pocos días atrás, se fue debido a un fallo respiratorio. Sin embargo, y al igual que el Cid Campeador, sabemos que su memoria seguirá cabalgando a la libertad y a la justicia hasta arrinconar a la mentira y al miedo, a la opresión y a la ignominia.