Otto Pérez se proclamó presidente de Guatemala

OTTO El líder del Partido Patriota se impone en el escrutinio con el 55,8% de los votos, sobre el empresario Manuel Baldizón, que obtiene el 44,2%. Reportaron incidentes aislados.

Las autoridades electorales destacaron la normalidad con que se desarrolló la jornada electoral, aunque reconocieron disturbios aislados. "Hubo incidentes en algunos municipios, pero actuaron las fuerzas de seguridad junto con el Ejército", afirmó la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, María Eugenia Villagrán. En la misma línea, el presidente Álvaro Colom minimizó los hechos y aseguró que no ocurrió "nada fuera de lo normal".

El peor caso se registró en Santa Cruz del Quiché, unos 170 km al norte de la capital guatemalteca, donde la policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a simpatizantes de Pérez, del Partido Patriota. Fuentes oficiales indicaron que realizaban actividades proselitistas pese a estar prohibido durante la jornada electoral.



Asimismo, el gobierno rechazó "categóricamente" que esté dando apoyo a Manuel Baldizón. El sábado, Pérez acusó al propio Colom de "comprar votos" a favor del candidato de la agrupación Libertad Democrática Renovada (Líder).

El 11 de septiembre, además de los 158 escaños del congreso unicameral y los 20 diputados al Parlamento Centroamericano, los guatemaltecos eligieron 329 de los 333 alcaldes municipales. En los cuatro municipios restantes, la votación se repitió este domingo, en dos casos porque hubo empate y en otros dos debido a incidentes que llevaron a anular los comicios.

Lo que reflejaron estos comicios es un giro a la derecha, puesto que ambos candidatos representan a partidos de esa ideología. La respuesta a esa decisión del electorado reside en que sus propuestas para detener la violencia del crimen organizado parecen haber llegado a los votantes.

Pérez, un militar especializado en contrainsurgencia (acusado de violaciones a los derechos humanos) y fundador del Partido Patriota confirmó el favoritismo de los sondeos sobre el fundador del partido Libertad Democrática Renovada (Líder).

Aunque la deuda social de Guatemala es gigantesca -50% de población en la pobreza, 15% de desnutridos entre ellos 1,3 millones de niños menores de cinco años- la campaña estuvo hegemonizada por la inseguridad en un país con 48 homicidios cada 100.000 habitantes, seis veces más que la media mundial.

"El tema de la pobreza no lo ha tocado ninguno de los dos candidatos. Han hecho referencia de forma generalizada, pero no han dicho cómo la van a atacar o a reducir y eso es preocupante", dijo a la agencia AFP el politólogo indígena Alvaro Pop.

"Los dos aspirantes centraron su campaña con la promesa de una política de firmeza contra la criminalidad y era evidente porque la población está muy angustiada", apuntó por su lado Manfredo Marroquín presidente de Acción Ciudadana, capitulo local de Transparencia Internacional.

Pérez se alzó al tope de la intención de voto gracias a un mensaje primario ("mano dura") y una millonaria campaña publicitaria de este militar de hablar cortante, hábito adquirido en 34 años de vida cuartelera coincidentes con la guerra civil que dejó 200.000 muertos.

Baldizón sedujo votantes con sus promesas de aplicar la pena de muerte, acompañadas de un rosario de medidas populistas que ni la izquierda se animó a soñar, como el pago de un decimoquinto salario anual a los trabajadores o clasificar a la selección a un mundial de fútbol.

En ambos casos marca el fin de la primera experiencia socialdemócrata después de más de medio siglo, la del presidente Alvaro Colom, quien pese a los múltiples planes sociales y a las reiteradas ofensivas contra los cárteles de la droga, apenas pudo conseguir magros resultados.

La victoria de Pérez marca el retorno de un militar al poder después de 25 años de gobiernos civiles, mientras que si gana Baldizón se convertirá en el gobernante más joven es la historia de esta nación con 41 años, contra los 61 de su rival.

En ambos casos también Guatemala tendrá, por primera vez, una vicepresidente mujer, sea Roxana Baldetti, de 49 años y compañera de fórmula de Pérez, o Raquel Blandón, de 68, si gana Baldizón.

Pero el vencedor hereda un Estado camino a la bancarrota, en parte responsabilidad también de esos mismos candidatos que hoy definen la presidencial, quienes bloquearon año tras año en el Congreso los intentos de una reforma fiscal.

Guatemala, donde la recaudación llega apenas al 10% del PIB y la evasión por parte de empresas y sectores no asalariados es gigantesca, cerrará 2011 con un déficit fiscal de 3 por ciento.

Cualquiera que gane tendrá además que tejer múltiples alianzas legislativas, en especial con el saliente oficialismo, ya que en la primera vuelta electoral del 11 de septiembre Pérez obtuvo apenas 54 de los 158 escaños en el congreso unicameral, mientras que Baldizón quedó con una insignificante bancada de 14 legisladores.

Así las cosas, el árbitro será la brigada legislativa de la hasta hoy gobernante alianza socialdemócrata Une-Gana, que con sus 47 bancas es la segunda minoría y aspira a poner en el centro del debate nuevamente los temas de desnutrición, pobreza y empleo.

Infobae – Buenos Aires