Vuelta al sexo tras la mastectomía

El pecho es una zona erógena que ayuda a alcanzar el orgasmo. Su amputación puede privar de esta sensación. Sin embargo, un estudio revela que, las mujeres a las que se les realiza una reconstrucción con tejido de su abdomen recuperan la actividad sexual

Mirarse en el espejo y verse atractiva. Sentirse mujer. Lo que es rutina para unas, se transforma en el sueño de otras. Porque esta experiencia es arrebatada a multitud de mujeres que se someten a una mastectomía por culpa del cáncer de mama. Perder un seno, e incluso los dos en casos extremos, es un precio demasiado alto a pagar que se apodera de la autoestima y la moral… Y de la vida sexual.

Los expertos coinciden en que tiene el significado de amputación de la femineidad, porque ante su nueva imagen las féminas sufren una disminución del deseo y, por tanto, los encuentros» amorosos se reducen. Se sienten menos atractivas y deseadas.

Esther Navarro, psicóloga y sexóloga del centro de Psicología Salud Integral y Crecimiento Personal, explica que «en algunos casos, puede afectar a la confianza de la pareja porque la mujer puede sentir verguënza de que su pareja la vea desnuda, lo que le lleva a guardar más el pudor, y a consecuencia de ello, prefiere mantener relaciones con la luz apagada…».



No perder el orgasmo

Pero, más allá de lo que cree que refleja ante el otro, su propia satisfacción puede verse afectada. Navarro señala que «en la mujer el pecho es un componente importante, no sólo en el terreno social donde se considera que un cuerpo bonito incluye un pecho considerable, sino que también es una zona erógena para algunas mujeres que hace que lubriquen y lleguen al orgasmo, debido a las terminaciones nerviosas que tiene. En estos casos, el hecho de extirparles el seno puede provocar un cambio en su respuesta sexual».

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista «Cancer» revela que tras la extirpación mamaria que, las mujeres a las que se les realiza una reconstrucción con tejido de su abdomen tienen mejoras en los aspectos psicológicos, sociales y sexuales a las tres semanas de la cirugía.

El equipo de investigación, liderado por la especialista Toni Zhong, del programa de reconstrucción mamaria del Hospital de Toronto (Canadá), analizó los casos de 51 mujeres que se sometieron a técnicas de reconstrucción en los que se empleaba tejido del abdomen de la propia paciente. «Tenían una media de edad de 48 años», explica a este semanario Zhong.

Las participantes completaron un cuestionario antes de la cirugía, a las tres semanas y tres meses después. El resultado estético es muy superior. Zhong matiza que «el aspecto es más natural en apariencia y también al tacto. Las participantes en el estudio mostraron una gran mejoría en cuanto a su bienestar emocional y sexual».

Por su parte, Esther Navarro aclara que «lo más importante es que no se escondan. Que comprendan que siguen siendo ellas mismas, y que utilicen esa circunstancia para conocerse mejor. Además, puede resultar una prueba muy positiva de amor y de apoyo para acercarse a la pareja», concluye.

Fuente: www.larazon.es