Ante la crisis, Brasil baja impuestos para estimular el consumo

Para mantener el crecimiento, el país vecino lanzó una batería de medidas que incluye la reducción de impuestos a las inversiones financieras. Dicen que no impactará sobre la inflación, que en el año ya es de 6,9%.

El gobierno brasileño anunció hoy un conjunto de medidas de incentivo a los préstamos bancarios a los consumidores, para hacer frente a la desaceleración económica generada por la crisis internacional.

El paquete -anunciado un día después de que el Banco Central informara un recorte de medio punto porcentual en la tasa básica de interés, del 11,5% al 11% anual- también busca estimular el mercado de acciones, al eliminar el impuesto del 2% que incide sobre inversiones de capital externo en la Bolsa de Valores de Sao Paulo.

Para estimular el consumo, el gobierno redujo el Impuesto de Productos Industrializados (IPI) sobre electrodomésticos como heladeras y lavarropas, una medida similar a la que había sido adoptada tras el estallido de la crisis financiera internacional de 2008, pero a la postre fue revertida.



Además, el gobierno recortó del 3 al 2,5% el Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF) que incide sobre el crédito al consumidor, que había sido elevado en abril pasado para frenar la tendencia de aumento de la inflación.

Al anunciar las medidas, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, aseguró que los incentivos al consumo permitirán acelerar el rítmo de la economía y no tendrán impacto negativo sobre el control de la inflación que, según el gobierno, convergirá hacia la meta del 4,5 por ciento anual en 2012.

«El aumento del consumo no afectará la inflación, porque el consumo ya se ha desacelerado en 2011, y la economía crecerá menos. Ahora, cuando la inflación vuelve a acercarse al núcleo de la meta, podemos acelerar la economía con seguridad», expresó Mantega.

«Si el Banco Central bajó la tasa básica es porque está seguro de que la inflación está bajo control… El gobierno jamás permitirá que vuelva la inflación al país», agregó.

El ministro también aseveró que, al contrario de lo que ocurre en economías avanzadas, en Brasil no existe el temor a que los estímulos al crédito eleven el nivel de endeudamiento de las familias a niveles no sostenibles.

«Podemos reducir ahora el costo financiero del crédito en forma sostenible. El endeudamiento de las familias es normal, pero tienen empleo y fuente de ingresos para pagarla. Nosotros no tenemos la más mínima similaridad con otros países, donde las familias están endeudadas y no tienen empleo», subrayó.

Según el ministro, los sectores industriales beneficiados por el recorte en el IPI se comprometieron a no despedir a trabajadores, lo que representa una garantía adicional.

«Los brasileños deben seguir consumiendo porque, si dejan de consumir, habrá menos producción, menos inversiones y serán contratados menos trabajadores», agregó.

A raíz de la crisis financiera, los analistas del mercado preven para este año una significativa desaceleración de la economía brasileña. En la edición divulgada esta semana, el Boletín Focus del Banco Central, elaborado en base a consultas al mercado, bajó al 3,1% su pronóstico para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2011, frente a la expansión del 4,5% esperada por el gobierno antes del estallido de la crisis.

Por otra parte, la tasa oficial de inflación en los diez primeros meses de 2011 totalizó un 5,43%, por encima de la meta del 4,5% esperada para todo el año. Sin embargo, el índice acumulado en el período de 12 meses cerrado en octubre bajó al 6,97%, lo que supuso un retroceso frente al 7,31% registrado en septiembre.

Fuente: www.clarin.com