¿Ayuda energética de Brasil?

Carlos Miranda Pacheco

MIRANDA PACHECO OK La reunión de primeros mandatarios en Caracas la semana pasada, para la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) fue la ocasión ideal para el primer encuentro de nuestro Mandatario con la Presidenta de Brasil. América Latina y el Caribe mostrando al mundo su grado de libertad y deseo de expresión propia. Naturalmente que el aire era cordial y fraterno.

No podía haber mejor escenario para distender las relaciones boliviano-brasileñas que estaban tensas porque Don Evo prefirió estar con sus huestes en el Chapare en vez de asistir en Brasilia a la posesión de Doña Dilma.



Como no son reuniones formales, no existen comunicados oficiales. Se depende de lo que informan las agencias de noticias.

A este punto un pequeño meandro explicativo. Doña Dilma Rousseff fue secretaria de Energía del Estado de San Pablo varios años antes que integre el gabinete del presidente Lula, donde estuvo como secretaria de Energía, ministra de Energía y finalmente como ministra de la Presidencia, antes de ser elegida Presidenta.

Doña Dilma Rousseff, en su calidad de miembro del gabinete del presidente Lula, fue la portadora, en 2002, de la propuesta brasileña para la construcción de presas eléctricas en el Río Madera. El actual Gobierno ha rechazado el proyecto que además contemplaba esclusas en las presas para libre navegación de Bolivia hasta el Atlántico.

Así que Dilma Rousseff es probablemente la Mandataria que entre sus pares, conoce mejor el tema de energía.

Por las noticias periodísticas, entendemos que Brasil ofreció pasarnos 40 MW de electricidad y proveer pequeñas turbinas.

Extraña oferta. Con toda elocuencia me ha comentado un ex presidente de la CRE, “he leído con interés que se convirtió en estupor la supuesta oferta brasileña de transferirnos 40 MW y turbinas para solucionar nuestros problemas de energía”.

La provisión de electricidad es una interesante oferta, pero no se la puede aceptar porque no podrá ser cumplida. La electricidad brasileña es “diferente”, es a 60 ciclos. Acá en todo el país se consume electricidad de 50 ciclos.

Por otro lado, el único lugar de contacto eléctrico entre Bolivia y Brasil es Puerto Suárez – Corumba, donde existe una pequeña línea de interconexión que no podría acomodar la carga supuestamente ofertada.

Aun más. No existen líneas de reconexión desde Puerto Suárez hasta Santa Cruz o algún punto del Sistema Interconectado Nacional (SIN) que es el que no puede ahora abastecer al país.

Por otra parte, Brasil no fabrica turbinas de gas y lo único que podría hacer es vender, ceder o regalar turbinas que actualmente no estén operativas allá.

Esto es probable, porque justamente hace 15 días el presidente de Petrobras anunciaba que Petrobras no firmará nuevos contratos de abastecimiento de gas para termoeléctricas hasta el 2016. Muy probable que eso deje turbinas sin uso en Brasil.

Lo grave es que también serian turbinas con generadores de 60 ciclos y no de 50 como las que necesitamos. El problema puede solucionarse pero a un costo como el adquirir una nueva con ciclaje adecuado.

Como se puede ver, puede ser una oferta muy bien intencionada, pero no es una solución real.

Señores, debemos de una vez aceptar la realidad que estamos en una crisis energética muy seria y como no se puede traer electricidad en camiones cisterna, estamos solos. Echar la culpa a gobiernos anteriores, después de seis años en el poder, ya no convence a nadie. “Infiltrados” que provocan cortes es triste excusa para conseguir “pegas” aprovechando la desesperación.

La compra apresurada de turbinas de gas será una solución temporal. Estamos corriendo con curitas para contener una hemorragia.

Simultáneamente, se debe iniciar la construcción de las represas de Miguillas y Rositas. Sólo se requiere de una decisión política para utilizar los ingresos de la exportación de gas a la Argentina para hidroelectricidad en vez de utilizarlos en gasto corriente o en gastos sociales. El utilizar ingresos del gas para hidroelectricidad es “sembrar gas”. Exportar energía no renovable para generar energía renovable.

Página Siete – La Paz