Bifurcados

Harold Olmos

haroldolmos_thumb Potosí y Oruro no se entienden en sus problemas limítrofes, Chuquisaca y Tarija están con el cuchillo entre los dientes sobre cómo repartirse las regalías de un yacimiento petrolífero que dicen que está ubicado en el subsuelo entre los dos departamentos; los colonos y cocaleros recién llegados al Tipnis quieren una carretera ya rechazada que costó más de dos meses de marcha a pie desde Trinidad hasta La Paz, y una paliza brutal de la Policía sobre los marchistas opuestos a que la carretera atraviese aquel territorio protegido por la CPE y convenios internacionales; entre el Gobierno y la oposición no ha habido jamás, en los últimos años, un acuerdo de trabajo conjunto.

Estamos bifurcados por corrientes antagónicas que hacen que cualquier movimiento hacia adelante conlleve esfuerzos descomunales… e innecesarios.



No solamente es la bifurcación. Es también la contradicción diaria entre la palabra empeñada y los hechos reales. Es una práctica constante del ‘sí’ pero ‘no’. ¿Es cultura? ¿Actitudes atávicas? ¿Inseguridad? Se firma una ley sobre el Tipnis, luego se la ‘desfirma’ y se firma otra que ahora también se quiere ‘desfirmar’ para dar lugar a una nueva. Las autoridades y este Poder Legislativo pasarán a la historia como los más veloces ‘desfirmadores’ de leyes que firmaron.

No entiendo la disputa entre Tarija y Chuquisaca por la distribución de regalías de uno de los mayores yacimientos de gas natural. Escucho hablar de reuniones y declaraciones de autoridades que deberían conocer el tema al dedillo. ¿Creemos los bolivianos que problemas semejantes no se han presentado en otros países en los 160 años de la industria petrolera? Pues sí. Y ¿cómo los han resuelto? Son problemas tan recurrentes en Estados Unidos, Canadá, países árabes, etc. que hay normas para medir la participación de uno u otro estado en la producción y regalías. Pregunto: ¿Han investigado esas experiencias?

Para comenzar, aconsejaría pasearse por Petroleum Conservation, una publicación de vieja data del American Institute of Mining and Metallurgical Engineering donde desde hace décadas son descritos algunos procedimientos cuando un yacimiento traspasa los límites de otro estado. Porque la perforación de un yacimiento es la que, al final, determina el volumen de petróleo en un determinado lugar. Y se perfora según normas que indican el mejor lugar sin distorsionar el yacimiento y obtener la mayor producción durante más tiempo. Todo buen ingeniero petrolero ha oído hablar de esta obra, la ha leído o la tiene en su biblioteca. Es solo cuestión de consultarla y ahorrarse varios cientos de miles de bolivianos en movilizaciones, viajes, alimentación y otros. Y quizá investigar en sitios como Kaleidoscopio, proyecto en el que participa Repsol (socio boliviano) que refieren el desarrollo de supercomputadores, en los que está embarcada incluso China para mejorar el trabajo sísmico. Algo se ve en sitios citados abajo. Para avanzar en conceptos, los campos compartidos son ‘unitizados’, unificados para volverlos uno. Los beneficios son compartidos de acuerdo a cálculos pre-establecidos. Nadie los disputa.

No veo razones para querer inventar la pólvora (literalmente, por los aprestos de uno y otro departamento) cuando hay normas para resolver lo que reclaman. Nadie percibe entre los contendores que quizá en nada mejorarán lo que existe hace muchos años.

El Deber – Santa Cruz