Cumbres borrascosas

Iván Arias Durán

ivan-arias-duran “Cumbres Borrascosas” es la única novela de Emily Brontë. Fue publicada por primera vez en 1847 bajo el seudónimo de Ellis Bell. La obra se ubica en La Época Victoriana inglesa, que se inició en el año 1837 con la subida de la reina Victoria al trono de Gran Bretaña y que fue una etapa de progresos y miserias. De esta hermosa novela se han hecho decenas de posiciones en el teatro y el cine desde el año 1939 hasta el 2009. La novela es una historia de furia y pasión, donde los personajes se guían por unos instintos que se asemejan más a fuerzas desatadas de la naturaleza que a emociones humanas; el comportamiento de los personajes son salvajes, incontrolables.

Pero esta referencia bibliográfica es el pretexto para referirme a la sed de cumbres que tienen los políticos nacionales e internacionales. Este viernes 2 de diciembre, en Caracas, con la presencia de una treintena de Presidentes se dio la cumbre para la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). “Tenemos que aprender a convivir con esas diferencias y buscar la mejor manera de complementarlas”, arengo Hugo Chávez en el evento. Pregunto, ¿por qué no empieza por casa? ¿Por qué elimina toda disidencia en su país y controla todos los poderes?



Como bien hizo notar la BBC, los latinos estamos llenos de siglas y cumbres: ALBA, Unasur, Grupo de Rio, Cumbre Iberoamericana, CAN, Mercosur, OEA, ‘siglas de organismos en América Latina que se reúnen cada cierto tiempo pero de los cuales la gente no suele tener idea cierta de cuáles son sus cometidos ni qué logran. Como es norma, serán días de pomposa retórica sobre la unión latinoamericana, independencia y soberanía, pues ni EEUU ni Canadá integran el organismo.

En Bolivia, la manía por Cumbres no nos es tampoco ajena. La más memorable fue la cumbre sobre la madre tierra realizada en Tiquipaya el año 2010. De tan costoso encumbramiento solo salió parafernalia sobre los pollos, la coca cola y nada a favor del medioambiente, pues a menos de un año de la cumbre, el Gobierno, supuesto principal propulsor de la defensa del medioambiente, se desdecía al convertir la construcción de una carretera que mata el núcleo de un área protegida y territorio indígena, en una de sus causas más importantes.

En junio de este año, con la misma pomposidad se realizó en Cochabamba la cumbre sobre seguridad ciudadana y el ciudadano de a pie siente sus reales resultados: asaltos, robos, violaciones y crímenes por doquier en todo lugar y hora.

En Cochabamba, que se está convirtiendo en la capital de cumbres borrascosas (ya se preparan para la de la OEA en junio del próximo año), se realizara del 9 al 11 de diciembre de este año el “Primer Encuentro Plurinacional Para Profundizar el Cambio”. Otro evento que servirá para turismo oficial y discursos vacios que solo avalen las decisiones del poder central para modificar la ley que prohíbe hacer la carretera por el TIPNIS, agendar la subida de carburantes y poner más trabas a la libertad de prensa.

Si nuestro gobierno en vez de gastar energía en costosas cumbres invirtiera en hacer gestión descubriría que sólo no lo puede hacer todo: que necesita potenciar las autonomías, que necesita dar seguridad jurídica e institucional, que urge atraer inversión privada nacional-internacional, que la gente requiere empleo digno, que debemos combatir al narcotráfico reduciendo los cultivos de coca y el ingreso de peligrosos grupos mafiosos internacionales. Si dejaran la politiquería la agenda de gestión es clara, compleja y sencilla a la vez. Los bolivianos y bolivianas necesitamos más confianza mutua antes que seguir exacerbando los odios y diferencias raciales: nuestros gobernantes deberían esforzarse por trabajar estos valores ya verían como les iría mejor.

Volviendo con lo que empecé, “a diferencia de las novelas románticas de la época, en ésta la emoción amorosa se concibe como una fuerza destructora, un fuego interno que devora todo aquello que toca y que no deja incólume ni a amantes ni a allegados. Cumbres borrascosas es el páramo maldito donde nace un amor fronterizo entre el incesto y los sueños que no pueden cumplirse, pues su cumplimiento implicaría la locura y la entrega absoluta a los fantasmas del deseo” (Irene Gracia, 2010). Cumbres Borrascosas raya en la crónica de mentes borrascosas y enseña que la "la derrota sólo es amarga si te la tragas".