Después de Lennon, ¿qué podría impresionarnos?

Gonzalo Villegas Vacaflor

GATO “Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día.”(Lennon)

Alrededor de las 10:50 pm del 8 de diciembre de 1980, poco después de que Lennon y Ono volvieran al Dakota, el apartamento de Nueva York donde vivían, Mark David Chapman disparó contra Lennon por la espalda cinco veces en la entrada al edificio. A principios de la tarde, le había autografiado una copia del álbum Double Fantasy a Chapman. Fue llevado a la sala de emergencia del cercano Hospital Roosevelt y fue declarado muerto a su llegada a las 11:20 pm.



Al día siguiente, Ono emitió una declaración, diciendo: «No hay funeral para John.» Ono concluyó su declaración con las palabras, John amaba y rezaba por la raza humana. «Por favor, oren por él mismo.» Su cuerpo fue incinerado en el Cementerio Ferncliff en Hartsdale, Nueva York. Ono esparció sus cenizas en Central Park, Nueva York, donde más tarde se creó el monumento conmemorativo Strawberry Fields.

A 31 años de su asesinato, Lennon se ha convertido en el símbolo de una época y la crítica en el mundo ha coincidido en considerarlo como el responsable de sumar ideología, compromiso y denuncias a la composición musical de la década de los 60.

La mejor manera es recordar al músico ingles es echando a volar la imaginación, así, como él mismo Lennon lo pidió en su tema Imagine.

Por ejemplo describir como sería si no hubiese muerto, o dialogar a través del tiempo con él para contarle qué fue de sus amigos y sus seres queridos; e inevitablemente hablar de la política, que tanto preocupaba al compositor.

Contarle que la música y los movimientos de paz lo echan mucho de menos y, por qué no, cuestionarle algunos elementos de su creación artística.

Todo es posible de imaginar, “menos a un Lennon con más de 70 años usados con una descuidada barba blanca, la calva prominente y las gafas redondas pero gruesas”.

Si John no hubiese muerto seguramente se hubiese replegado del mundo musical como lo hizo a mediados de los 70, a diferencia de su ex compañero Paul Mc Cartney. Definitivamente se habría distanciado de todo el glamour de la fama, las alfombras rojas y las estatuillas, a diferencia de Paul. Se habría negado a la reedición de discos de los Beatles y de él mismo, en oposición a Paul. Quizá habría ayudado a otros amigos de ruta como Ringo, más por gusto que por cartel o finanzas.

Imagino que no habría continuado junto a Yoko, ni se hubiese amarrado a una nueva esposa. Con seguridad habría apoyado y colaborado ciegamente en los mediocres discos de su hijo, Julian.

Se hubiese fascinado con la Internet y convertido en luchador contra modelos de desarrollo que acrecientan las desigualdades y destruyen el medio ambiente.

Hubiera llorado irremediablemente por la muerte de su compañero George Harrison.

Seguramente no viviría en Nueva York, estaría desde la vieja Europa solidarizándose y luchando por las reivindicaciones pacíficas.

Todo eso es posible imaginar y hasta especular, pero qué difícil resulta pensar en un John Lennon con 70 años usados, con una descuidada barba blanca, la calva prominente y las gafas redondas pero gruesas, y más difíciles aún resulta llegar al 8 de diciembre sin acordarse de que un día similar, hace 31 años, un loco le encajó cinco balazos y lo hizo inmortal. “De repente tienes 40 años y que da todavía tanto por hacer” (Lennon, poco días antes del crimen que acabó con su vida). Y si, loco, con esta filosofía seguramente afrontaremos la otra mitad de nuestras vidas, la que nos queda por vivir si es que no se interponen razones de fuerza mayor como las que truncaron la tuya, aunque para muchos estés más vivo que nunca. Paul, el año subsiguiente tendrá 64 y habrá cumplido su propia profecía, pero hace como 31 años que no produjo algo realmente alucinante, ni siquiera una tonta canción de amor. En todo caso, con la Yoko y todo, sigue siendo más gratificante escuchar de pe a pa el Double Fantasy y respirar futuro, qué cosas ¿no? El ex Beatle Ringo, promocionando un Album de fotos inéditas de los Beatles… ¡Pura nostalgia¡ Después de tu foto y la de Yoko desnudos en la portada del Two Virgins,

¿Qué podría impresionarnos?

A propósito, eso de encamarse a vista y paciencia, de todos sigue siendo la más original manera de protestar: Solo queremos Paz; está visto que todos lo que necesitamos es amor. ¿Por qué no lo hacemos en el camino? Se preguntaba Lennon, pensando de manera ingenua que nadie iría a mirar.

El mundo lo estaba mirando, por supuesto, atento a lo que tendría que decir. Sin embargo, el mundo no es el mundo, ese que pretendemos, que lo es todo.

A un ciudadano de pie y no incorporado en el “proceso de cambio” y que a duras penas junta unos pesos para la familia seguramente le importó un escuálido tomate si Lennon fue pescado o no, en medio del camino.

Ahí están las privadas necesidades y las crueles prioridades. Están los que en un arranque de virtud entregan sus quehaceres al resto de los humanos, sin más conocimiento previo que la propia condición humana.

Y están los que atendiendo al minuto siguiente abrazan el poco escondido deseo de poder despertar con los seres queridos, al día siguiente.

Entre unos y otros se conforma la complicada relación de los seres que piensan. Son menos los primeros y siempre que desaparecen hacen falta, aunque sólo sea para tener un horizonte que cante, que imagine un mundo mejor sin religiones, ni países.