El precio de tener un presidente muy poco culto

*Ismael Schabib Montero

VICEALMIRANTE SCHABIB Si alguien pensó que no importa tener como jefe de Estado a una persona muy poco culta, se equivoca, el asesoramiento no es suficiente, porque la toma de decisiones es personalísima, y es el momento donde la cultura (conocimiento) y la madurez del decisor son cruciales. Muchos arrepentidos, para justificar su adhesión al Sr. Evo Morales argumentan que los anteriores gobiernos habían sido muy corruptos y poco patriotas, ahora vemos que este es peor de corrupto y totalmente subordinado a los intereses extranjeros de gobiernos también muy corruptos, peligrosos, nada democráticos y muy poco desarrollados de los que no hay casi nada que aprender, como Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Alguien pensara que los bonos son el mejor invento de este gobierno, quisiera recordar que son una iniciativa del MNR, del primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, por ejemplo el “Bonosol”, ahora conocido como “Bono Dignidad”. Pensar que la economía anda bien porque el Sr. ministro Arce es eficiente, es un error, es producto de los buenos precios de las materias primas, al gobierno que hubiera sido, igual le hubiera llegado dinero, pero seguramente administraría mejor, recordemos que el Paraguay sin tener minerales con muy buenos precios crece más que Bolivia en base a la ganadería, agricultura y energía eléctrica. Todos nuestros vecinos crecen más, sin excepción.



Lo que no nos hubiera pasado, si no existiera este gobierno, liderado por una persona muy poco culta, es que los bolivianos nos sintamos tan diferentes, que palpemos que la democracia hubiera retrocedido tanto, las instituciones copadas y politizadas y que el narcotráfico se campee encubierto por quienes tienen la obligación de combatirlo.

Lo que siempre recordaremos de este gobierno con pena y hasta con bronca, es que fueron campeones de la disociación, han sacado de la escena en la conducción del Estado a todo lo “camba”, queda muy poco para disimular, el gobierno es ultra centralista.

Ahora le tocó el turno de hacerlos confrontar a los departamentos de Beni y Cochabamba por el TIPNIS, la punta de lanza, como principales actores son los indígenas Yuracaré-Mojeños por un lado y los colonos narco-caleros por el otro. El Gobernador del Beni está identificado con unos y el Gobernador de Cochabamba con los otros. El Beni está representado por gente muy humilde, los verdaderos humildes de Bolivia, para quienes nunca hubo política de nada, ahora exigen el cumplimiento de la ley y sus derechos. Cochabamba aparece representada por quienes impunemente siembran coca para elaborar cocaína, absolutamente nada pobres ni socialistas, bajo la complacencia hasta de organismos internacionales. Un problema que ya aparentaba estar resuelto, el Sr. Presidente lo reactiva, porque es maestro de la confrontación, porque tiene poca formación, pero esta vez con ribetes más peligrosos, porque compromete a dos departamentos.

Pero en el asunto ético y moral, los más perjudicados son los cochabambinos que no comparten la actuación del gobierno, que los hace ver como defensores del narcotráfico.

Por justicia se debe hacer notar que gran parte de los colonos del Chapare que siembran coca para la cocaína, son oriundos de otros lugares de la geografía nacional. Pero algo que no se puede negar es que el gobernador de ese Departamento aparece en escena defendiendo los intereses de los que siembran coca-cocaína, señalando que la carretera tuviera que pasar por el corazón del TIPNIS, para expandir los cocales, e impulsa una marcha narco-cocalera que partiría de Cochabamba hacia La Paz.

Podemos estar seguros, que si tuviéramos un jefe de Estado culto y mesurado, y no un dirigente cocalero racista, estas cosas no nos estuvieran pasando, la unidad nacional de la República no estaría en duda, la democracia se estuviera consolidando, las autonomías departamentales revolucionando Bolivia, el narcotráfico controlado y nuestra economía creciendo a la par de los países vecinos.

*Vicealmirante de la República de Bolivia