La CELAC y la OEA

Marcelo Ostria Trigo

MarceloOstriaTrigo_thumb1 El viejo sueño de Fidel Castro, retomado por Hugo Chávez y sus aliados, es destruir la Organización de los Estados Americanos (OEA) y así anular la influencia de Estados Unidos en América Latina, además de evitar lo que les incomoda: la OEA, que debe defender la democracia, la libertad y el respeto de los derechos humanos. El designio era, entonces, crear un organismo que no sea capaz de cuidar las libertades democráticas, los derechos humanos ni lo que ya cobra notoriedad, la libertad de expresión, que puede ser un freno a los intentos totalitarios.

La convocatoria a la reunión para crear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) fue recibida con optimismo por los gobiernos ‘duros’ de la ALBA. Arreciaron los vaticinios de que la OEA será sepultada. Según Chávez, la CELAC, en los hechos, fungirá como una ‘nueva OEA’, pero “sin Estados Unidos y Canadá”. El presidente ecuatoriano Correa, tan preocupado en convencer que la prensa en su país es un instrumento del mal, afirmaba que la CELAC será “el espacio desde donde se geste un verdadero sistema interamericano, que no dependa de la agenda de un país como Estados Unidos”. Esto dio la tónica de las expectativas de los impulsores de la reunión de Caracas.



Si bien en esta reunión se suscribió un número importante de documentos que reiteran pasados pronunciamientos en el continente: buscar la equidad, luchar contra la pobreza y la exclusión, combatir el narcotráfico y el terrorismo y ‘apoyar’ el cultivo de la coca, además de otros respaldos reiterados, como la reivindicación argentina de las islas Malvinas –nada sobre la mediterraneidad de Bolivia–, al final no hubo acuerdo sobre la naturaleza del ente que se creaba. Costa Rica, por ejemplo, insistió en que se aclare que la CELAC no es un organismo internacional, sino un espacio de concertación.

Varios representantes coincidieron en que la CELAC no sustituirá a la OEA. El canciller chileno afirmaba que la CELAC será “solamente un foro, no una organización…ni siquiera una secretaría general, como Unasur, ni nada de eso”; la canciller colombiana dijo que la OEA tiene “una secretaría general muy fuerte, con una cantidad de personal dedicado a temas específicos. La CELAC es más un foro, no va a tener secretaría ni una estructura como tal porque es un foro de concertación y diálogo”.

El golpe de gracia a las pretensiones del chavismo fue dado por los dos países más grandes de América Latina. El subsecretario brasileño para Asuntos de América del Sur y el Caribe aseguró que “la CELAC no juega en contra de la OEA. Nuestra preocupación es trabajar por la región”. Por su parte, la canciller mexicana afirmaba: “La CELAC tendrá una estructura laxa, será de concertación política, como fue concebida en el 2010, para refundar y ampliar el Grupo de Río y no como un bloque rígido con institucionalidad, no como un organismo de integración alternativa ni contra Estados Unidos ni Canadá”.

La Mesa de la Unidad Democrática de Venezuela afirma que la CELAC no es un mecanismo novedoso. En efecto, en 1975 se creó el Sistema Económico Latinoamericano (SELA) y en 1983 se constituyó el Grupo Contadora, convertido luego en el Grupo de Río, como instancia de consulta y negociación política de la región, ambas instancias sin Estados Unidos y Canadá. “¿Cuál es –se pregunta– el sentido de crear una nueva instancia que se traducirá en más reuniones, más burocracia y más gastos en detrimento de las necesidades básicas de nuestras poblaciones?”.

Y da en el clavo.

El Deber – Santa Cruz