Pacto de Unidad por Santa Cruz

comité El comité cívico cruceño acaba de presentar una propuesta de “Pacto de Unidad por Santa Cruz”, que transcribimos a continuación.

Unamos esfuerzos y acciones para:

1º.- Derrotar políticamente a las tendencias autoritarias que ponen en peligro la institucionalidad del Estado.



2º.- Construir un Estado autonómico, desde los departamentos, que son los niveles medios destinados a promover el desarrollo regional, la competitividad y la lucha contra la concentración de la riqueza que se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo nacional.

3º.- La naturaleza del progreso y del desarrollo no puede basarse en el carácter étnico cultural, que es sólo uno de los factores de la producción, sino en las potencialidades materiales, humanas y económicas de las regiones históricamente constituidas en departamentos.

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4º.- Reivindicar la sabiduría tradicional y la representación política de las comunidades originarias del Oriente boliviano, sin que ello signifique rechazar el conocimiento universal y los logros tecnológicos del mundo moderno. Lograr una articulación entre ambos para evitar que el país se encierre en una visión nostálgica del pasado y aislada del mundo.

5º.- Construir un sentido individual y colectivo del respeto al otro, respecto a los deberes y derechos de toda la sociedad; al ejercicio de los Derechos Humanos, de equidad de género, y de la seguridad jurídica, física y ciudadana.

6º.- Superar los antagonismos que identifican al adversario político como a un "enemigo", promoviendo su destrucción y debilitando la posibilidad de construir una sociedad mancomunada, con valores e intereses compartidos. Fomentar un verdadero Encuentro Departamental, priorizando el dialogo y la concertación dentro de la sociedad.

7º.-Restablecer el valor de pacto, diálogo y la concertación política y social, como condición necesaria e imprescindible para resolver la contradicción entre el impulso de la multitud y el poder de la institucionalidad, exacerbados por la extrema pobreza y las desigualdades existentes.

La historia nos enseña, por otra parte, que no basta señalar rumbos y divulgar ideas para promover eficazmente el cambio deseado. Las voces aisladas y las advertencias lúcidas pueden indicar caminos, pero no son suficientes para lograr la democratización integral de la sociedad boliviana. Es necesario comprometerse en la acción. Es indispensable reunir la mayor fuerza social y ciudadana, para influenciar el curso de los acontecimientos.

Defendemos la Democracia, no como una ideología específica, sino como un sistema de valores, formas y mecanismos reguladores del ejercicio del poder político. Como aquel espacio generoso y pacífico para resolver nuestras divergencias; entender nuestra diversidad; garantizar un horizonte plural, liberador y tolerante. Todo ello en procura de asumir la búsqueda permanente de equilibrios y respuestas a las múltiples tensiones que atraviesa la sociedad boliviana.

Valoramos la Política, porque mientras haya Estado, mientras persistan intereses contrapuestos, habrá política. Y mientras haya política habrá democracia. No obstante, estamos comprometidos con su recreación, excluyendo las viejas y ruinosas prácticas, para, en cambio, privilegiar principios éticos y valores ciudadanos.

Somos partidarios del Cambio cierto, con capacidad y eficiencia. Sólo así podremos progresar y superar cualitativamente etapas y estilos de ejercicio del poder, para acumular los procesos virtuosos de construcción de institucionalidad y afirmar las posibilidades de desarrollo. Un cambio que no excluya a unos bolivianos a nombre de otros; que no apele al odio y a la venganza como argumento movilizador; que no enfrente a las regiones ni dirima preferencias con el simplismo racial; en suma, que no repita las deformaciones y errores de actitudes políticas del pasado.

Tareas urgentes para el trabajo:

1.-Demandamos el respeto al voto ciudadano como expresión democrática de nuestro pueblo, titular de la soberanía nacional.

2.- Reivindicamos la unidad departamental por sobre todas las cosas, promoviendo un nuevo pacto, a través de una auténtica convivencia intercultural que emerja de un nuevo proceso social reconstituyente. Por este motivo, el respeto a las diversas posiciones regionales, ciudadanas y políticas debe ser insoslayable regla de juego.

3.-Promover una economía departamental mixta y popular, con el aprovechamiento sostenible de la riqueza y de los excedentes generados por los la coyuntura económica excepcionalmente favorable; reservar un margen para afrontar ciclos menos propicios; defender la justicia distributiva, para disminuir con firmeza y celeridad las marcadas diferencias entre sectores extremos de la población; y promover el modelo productivo regional impulsado por miles de emprendedores y agentes productivos.

4.-Defender la libertad de expresión y de prensa, con el mismo ímpetu, por tratarse de un pilar de las libertades democráticas.

Hoy, la situación democrática y política del país nos obliga a tomar decisiones. Nos encontramos en un momento crítico de la democracia. No se trata de compartir ni defender el pasado. Tampoco de oponerse por reflejo a los necesarios vientos de cambio. No obstante, las condiciones actuales y el proyecto político que ejercita el poder, no garantiza un tránsito democrático para el cambio requerido; se apoya, más bien, en tendencias sectarias, fundamentalistas e ineficientes, que a nombre de una supuesta inclusión social se convierte en exclusión política, regional y ciudadana.

Por eso, al recordar la democracia pactada y el controvertido proceso constituyente, corresponde hablar de un tercer momento de la democracia.

El nuevo proyecto está en vías de construcción. Para ser viable históricamente, debe ser plural en lo político y mestizo en lo etno-cultural.

Recordemos que la unidad y la democracia no son patrimonio particular de nadie. ¡Son bandera de todos los bolivianos!