Reino Unido se desmarca del acuerdo para reforzar la Unión Europea

Rueda de prensa de Cameron, esta mañana en Bruselas : "Reino Unido está fuera del euro y lo seguirá estando".

Después de diez horas de negociaciones, la cumbre decisiva para salvar el euro se ha cerrado a las cinco de la mañana del viernes con un acuerdo de mínimos que sabe a derrota y no parece zanjar de forma definitiva las grietas europeas. La cara de Nicolas Sarkozy, pálido y visiblemente enfadado, lo decía casi todo.

Reino Unido se ha negado a sumarse a la reforma de los tratados para evitar regular sus servicios financieros. El plan francoalemán de unión fiscal ha quedado reducido, en principio, a 23 miembros de los 27.

Suecia y República Checa han pedido consultar la decisión con sus respectivos Parlamentos. Hungría se ha opuesto a participar, aunque horas más tarde el primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha matizado su rechazo y ha afirmado que que el acuerdo «afecta a cuestiones básicas de la soberanía nacional húngara», por lo que el Parlamento húngaro «necesita más tiempo» para decidir si lo respalda.



Sobre los mecanismos de estabilidad financiera y la posibilidad de reforzar el papel del Banco Central Europeo para frenar la crisis de deuda, no ha habido avances. La cumbre ha decidido aportar 200.000 millones más al Fondo Monetario Internacional para ayudar a países con problemas de financiación, pero Berlín no ha aceptado que el Mecanismo de Estabilidad (el fondo de rescate) se convierta en banco y tampoco que amplíe su capacidad de intervenir.

Esta mañana, los líderes europeos han reanudado la cumbre para cerrar los últimos flecos de los acuerdos económicos. Una prioridad que ha acaparado toda la atención de la mañana, y dejando en segundo plano la otra noticia importante del día: la firma del Tratado de adhesión por parte de Croacia que se unirá a la UE en 2013.

El líder británico, por su parte, ha asegurado en su rueda de prensa que las condiciones del acuerdo son «inaceptables» para Londres y ha agregado que está «contento de no estar en el euro», una moneda común a la que su país no se va a unir «nunca».

Esta mañana, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, líder del partido más europeísta del país, ha declarado que “las demandas de salvaguardas que hizo Reino Unido, sobre las que había unidad en el Gobierno de coalición, eran modestas y razonables”.

El presidente francés ha respondido airado a la duda de si un acuerdo intergubernamental a 23 no sanciona para siempre una Europa a dos velocidades. “Solo hemos intentado salvar nuestra moneda y nos acusan de ir a dos velocidades. Adoptar el euro es un deber, no un derecho. ¿Tenemos encima que disculparnos? David Cameron ha pedido una cosa inaceptable, un protocolo que le exonerara de regular sus servicios financieros”, ha continuado Sarkozy. “Nosotros creemos que es indispensable, necesitamos la regulación financiera”, ha aclarado.

Según fuentes comunitarias, el primer ministro británico presentó a sus socios un anexo con ocho condiciones para dar su aprobación a un acuerdo a 27, y al no conseguirlas prefirió seguir como ahora, privilegiando el negocio de la City londinense y evitándose un posible referéndum de los euroescépticos en casa. “La ventaja es que la reforma será más ligera y más rápida”, ha afirmado Sarkozy.

Con la idea de presentar a la opinión pública y a los mercados un acuerdo antes de la apertura de las bolsas, los 27 buscaron durante horas la difícil fórmula jurídica que permita poner en marcha una mayor unión fiscal entre Gobiernos sin prescindir de la cobertura y las garantías comunitarias: si solo avanzan 23 socios de 27, el papel ejecutivo de la Comisión en las sanciones automáticas y el del Tribunal de Justicia en los castigos quedan en entredicho. “Buscaremos esa fórmula”, ha afirmado el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.

La canciller alemana ha calificado por su parte el nuevo pacto fiscal de «muy buen resultado». El acuerdo permitirá a los 17 estados de la zona euro «recuperar la credibilidad» perdida en los mercados, según Angela Merkel. También se ha pronunciado al respecto en tono optimista el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que cree que lo alcanzado «se acerca bastante a un buen pacto fiscal», sienta una base para aumentar la disciplina en la euroárea y va a «ayudar en la situación actual» de crisis.

 

Tras la larga noche de negociaciones, Sarkozy ha comparecido en conferencia de prensa a las cinco de la mañana, mientras la canciller Angela Merkel abandonaba la sede del Consejo europeo sin hacer declaraciones. Ha sido una noche larguísima, pero los políticos europeos parecen haberla acabado con la misma división, o incluso más, que otras veces.

“No ha sido posible acordar una reforma de los tratados a 27 porque los amigos británicos no han querido”, resumía Sarkozy con una gota de sarcasmo, antes de anunciar que la cumbre ha aprobado “en su totalidad” los puntos de la carta que el miércoles enviaron Merkel y él mismo al presidente del Consejo, Herman Van Rompuy.

Fuente: www.elpais.com