Lugo fue destituido el viernes 22 por el Senado, con el solo voto en contra, por la muerte de una veintena de campesinos y policías durante un operativo por una ocupación ilegal de tierras.
En la principal editorial de su edición de hoy, el periódico, el principal de Asunción, dijo que los cancilleres de esos países pretendieron “erigirse en una especie de alta Corte Suprema internacional de justicia, distribuyendo fallos condenatorios y absoluciones respecto a otros Estados que, como el nuestro, entran en procesos políticos singulares cuyas circunstancias, por el motivo que fuese, no les agrada”.
“Olvidan estos cancilleres y sus respectivos gobiernos que Naciones Unidas, a la que pertenecen los Estados que ellos representan, prohíbe terminantemente que ningún país o grupo de países intervengan en los asuntos internos de otros, y bajo ningún pretexto”, añade.
Cuestionó que los Jefes de Estado y cancilleres latinoamericanos califiquen “de antemano el proceso político” contra Lugo. “Se arrogan atribuciones que, al menos en este país, nadie pensó otorgarles. Porque, cualesquiera hayan sido los términos de los tratados internacionales que como Estado hayamos suscrito, la cesión de soberanía no pudo jamás haberse convenido, ni siquiera implícitamente, en ellos; y, por consiguiente, nadie, ningún otro Gobierno de Estado, debería presumir este extremo”, dice ABC Color.
“Los paraguayos nunca cedimos un ápice de soberanía en lo que respecta a nuestros derechos de autodeterminación, y no será a esta altura de nuestra larga y respetada tradición de Estado soberano, celoso de su independencia, que vendremos a incurrir en semejante defección”, se expresa en el artículo.
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ABC Color criticó especialmente a los funcionarios chavistas. “Veamos quiénes nos vienen ahora a sermonear sobre la defensa de la democracia y los golpes de Estado: nada menos que representantes del régimen y correligionarios del teniente coronel Hugo Chávez, uno de los peores gorilas violadores de las libertades y derechos humanos en su país, quien en el año 1992 organizó y comandó dos golpes de Estado contra presidentes democráticamente electos, fracasando ciertamente, pero dejando más de 300 víctimas fatales e incontable número de heridos y lesionados de por vida”, afirma.
“¿Pero quiénes son realmente estos políticos que se erigen en arcángeles custodios, interventores directos en las democracias que no son las suyas? Es posible que sus actuaciones y declaraciones no respondan más que al deseo de aprovechar la oportunidad que les proporciona un escándalo de extendida repercusión en la prensa internacional, para hacer lucir sus nombres y justificar los descansados cargos que ejercen en esas anodinas organizaciones. Si es así, no habría mayor problema, naturalmente”, inquiere ABC Color.
El editorial informa que “en las calles de las ciudades y caminos del país no se cometieron desmanes ni hubo represión violenta, el Paraguay está tranquilo, su devenir político cotidiano prosigue normalmente y, en general, se mira el futuro con optimismo”.
“Y siendo que el mismo Fernando Lugo se sometió pacíficamente al proceso generado en el Congreso, ¿qué es lo que el Mercosur, el Parlasur, la Unasur, el Celac y cuantos más organismos regionales se inventaron por ahí tienen que objetar al Paraguay? ¿Qué proceso o resultado van a impugnar si su defendido aceptó, como corresponde, el fallo del Congreso, que –dicho sea de paso– se adoptó por abrumadora mayoría de legisladores de casi todos los partidos?”, añade el diario.
El Observador – Montevideo