El 31 de octubre es la fecha en la que dos costumbres se unen en nuestro país. Una determinada por el arraigo popular y la otra que producto de la globalización cada año se apodera de la niñez y la juventud boliviana. Halloween y Todos Santos caracterizan esta fecha con particularidades propias, una arraigada en el paganismo y la otra en la religiosidad.
Con mayor énfasis Halloween se manifiesta en la zona sur de nuestra ciudad, niños se afanan en la búsqueda del disfraz que usaran este año. “Dulce o travesura”, es la frase que utilizarán hoy por la noche, al estilo de las películas norteamericanas. Así, de a poco, Halloween se convierte en una noche que con aura de débil misterio, brujas, fantasmas, duendes, espíritus y el buen humor se posesiona en nuestro territorio.
Una noche de dulces, bromas, disfraces, películas de terror y fiestas, no sólo es seguida por los niños que responden a la influencia de la televisión, sino también por el conglomerado de jóvenes que dejan prevalecer la preponderancia del efecto globalizador de “estar a la moda”.
Además ya es característica, la decoración de las principales sucursales de los grandes supermercados de la ciudad de La Paz, expendios de comida rápida, entre otros, brujas y calabazas dan la bienvenida a los centenares de clientes que tienen estos centros de abasto.
Sin embargo, muy pocos saben el origen de esta celebración, los que la siguen simplemente saben que es un festejo traído desde los Estados Unidos (EE UU) y llega como efecto de la globalización. No obstante Halloween tiene origen celta, ni siquiera estadounidense.
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Al otro lado de la ciudad, mientras unos buscan disfraces y golosinas, otros realizan un arduo trabajo, familias enteras que siguen las costumbres de abuelos y tatarabuelos se congregan en los tradicionales hornos de panificación, con el único afán de la elaboración de panes caseros y las tradicionales t´anta wawas.
La costumbre andina celebrada además en otras regiones del mundo aunque con características diferentes se impone días antes del 1 de noviembre. Todos Santos es una festividad que antepone la fe, la tradición manda que al medio día del 1 de noviembre se debe aguardar la llegada de las almas de los familiares ya extintos, a las que con un altar compuesto por masitas, fruta, dulces, alimentos y flores se les debe hacer agradable su permanencia.
Una semana de anticipación, precede a estos preparativos, sin embargo, es el 31 de octubre, faltando horas para la llegada de los “muertos al mundo de los vivos” que se puede constatar el afán con el que la gente que sigue esta creencia, realiza las últimas compras y ultima detalles. Todos Santos es un acontecimiento tradicional con un fuerte arraigo popular.
Cronistas de la colonia, Guamán Poma, Cristobal de Molina y Luis Valcarcel, afirman que está tradición tendría sus orígenes en el periodo precolombino y se hallaba inscrita en el calendario Inca, con el mismo periodo del año.
Las masitas o panes que sirven de ofrendas. Los dulces pretenden que las almas vengan a la tierra y sientan dulzura. Las escaleras facilitan la bajada y subida de las almas.
Las ‘t’anta wawas’ representan con caretas a los que partieron. El caballo le servirá al alma para que se vaya ligera. La cruz representa a Jesucristo, estos son claros ejemplos de la simbología religiosa que mueve esta festividad.
No obstante, el 2 de noviembre, la ofrenda de preparada en los hogares, es trasladada, por lo general a los cementerios para que sea, ahora, ofrecida a gente de escasos recursos, a cambio de una oración o cántico, en muchas ocasiones en idiomas nativos, que despidan al alma y esta regrese al más allá.
En los últimos años, las principales autoridades del municipio paceño, han realizado esfuerzos por reforzar la revalorización de esas costumbres para esta festividad, en ese sentido, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) tiene previsto instalar un altar en sus instalaciones, además organizó una feria del pan de Todos Santos.
Con la presencia de ambas festividades en nuestro país, es imposible negar que nuestro territorio, es intercultural y que también asumió el fenómeno de Halloween, especialmente en algunas zonas, no lo podemos ignorar.
AMBAS CELEBRACIONES SON BUENAS PARA EL COMERCIO
El centro paceño, que representa uno de los sitios que mayor oportunidad ofrece al comercio, entrega a los vecinos de esta ciudad, la libertad de elegir qué celebración seguir ya que se facilita la adquisición de artículos para ambos festejos. En ese sentido, son los niños y niñas los que principalmente se dejan cautivar tanto por disfraces, dulces y calabazas como por las caretitas para las t’anta wawas.
Sin embargo el comercio de “Halloween” se dejó sentir en La Paz. La costumbre celta se puso de moda por la variedad de productos que se ofertan en esta fecha. “Estoy comprando un disfraz de brujita para mi hija, ella quiere que la disfracen para ir a pedir sus dulces la noche de Halloween, antes yo no celebraba eso pero hay que complacer a nuestros hijos” comentó Nancy Castillo mientras realizaba sus compras.
Entretanto, muchos de los insumos utilizados en la celebración de Todos Santos, incrementan su precio, aunque eso no es impedimento para realizar la celebración de esta fiesta tradicional para “rendirle tributo a nuestros difuntos”.
Sin embargo, la conciencia de los adultos que responden a la festividad extranjera en nuestro país, “a solicitud de sus hijos”, se incrementa, en sentido de que el 31 festejan Halloween “por los niños” y el 1 y 2 se “reza a los difuntos por Todo Santos”.
Fuente: Red Uno, Fides.
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