Hugo Chávez se cae de maduro


Álvaro Riveros TejadaTras un patético anuncio televisivo efectuado la noche del sábado en el Palacio de Miraflores de Caracas, el micomandante Hugo Chávez, luego de excusarse ante el país por molestarlo un sábado por la noche, anunció a la nación su inminente regreso a Cuba para ser intervenido nuevamente, extirpándole algunas células malignas que volvieron a aparecer en la misma zona donde le fuera detectado el cáncer en el año 2011.La característica inequívoca de estos regímenes populistas, totalitarios y pseudo marxistas radica en un extremado hermetismo de noticias, especialmente cuando de la muerte o enfermedad de sus cabecillas se trata. De ahí que las dolencias del coma-andante hayan transcurrido, hasta ahora, entre el rumor y las suposiciones. De hecho, hasta hoy nadie sabe dónde se localiza su cáncer y menos, los detalles de su tratamiento. Al final estos males, reales o ficticios, son útiles para manipular a la opinión pública con fines electoreros, cuando se debe ir en pos de invocar la conmiseración de sus pueblos.En el presente caso, de ser cierta la gravedad de la dolencia, ésta da pábulo a desvelar ese misterio que caracterizó la resignada actitud de Enrique Capriles Radonski al ceder tan mansamente su victoria que, al decir de todo el mundo fue inapelable, frente a un Chávez que ya estaba en la lona. Fuentes de inteligencia se adelantaron a señalar que Chávez amenazó al candidato ganador con no entregarle el poder y, si para ello era necesario sacar los tanques y llegar a una guerra civil parodiando a Libia o Siria, las FF.AA. no dudarían ni un segundo en hacerlo. De ahí que no es difícil colegir una hipotética conversación realizada entre el moribundo y el candidato ganador, asistida por importantes miembros del régimen cubano y quizás también con representantes de los EE.UU. por ser ellos los más interesados en el futuro político venezolano. Con los primeros, en salvaguarda a los 110 mil barriles de petróleo diarios y gratuitos que actualmente recibe, y con los segundos, por las suficientes razones geopolíticas que comprometen a la región.Tal plática habría sido en estos términos: “Mira, mi situación de salud es grave y tengo los días contados. Mi único y último deseo es salir en paz por la puerta ancha de la dignidad, antes de la celebración de las elecciones para miembros de la Asamblea Nacional, gobernadores y alcaldes y donde sabemos que tu ganarás, pese a los mecanismos que podrían activarse para neutralizar esa victoria, pero a un altísimo costo en vidas y haciendas, de ahí que te propongo aceptar mi momentánea victoria, con el solemne compromiso contraído ante los testigos aquí presentes, de que a partir de hoy no habrá ningún pronunciamiento de nuestra parte hasta dos semanas antes de la realización de los sufragios, en que yo deje la presidencia en manos del canciller Maduro y me vaya del país”…A estas alturas resulta ocioso seguir especulando con la enfermedad de Chávez, si esta es real o ficticia; o si es otra patraña que surta los mismos efectos que en las anteriores elecciones. Lo real y concreto es que el ciclo del caudillo se va acabando y que Chávez se está cayendo de maduro.